El Teatro del Bicentenario de San Juan y su 'Flauta mágica' en castellano

La ciudad argentina estrenó para la lírica un nuevo escenario con una versión traducida al castellano de la obra de Mozart

11 / 10 / 2019 - Juan Antonio MUÑOZ - Tiempo de lectura: 6 min

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© Teatro del Bicentenario
Se representaron tres funciones de 'La flauta mágica' © Teatro del Bicentenario

En San Juan (Argentina) se tomaron en serio eso de que toda gran ciudad debe tener su propio teatro de ópera: si él resplandece, también lo hace su sociedad. El escenario, inaugurado en 2016 y ahora estrenado como escenario operístico, posee una sala principal diseñada a la italiana, con forma de herradura y con un aforo con capacidad para 1.129 personas. Se ofrecieron tres funciones de La flauta mágica en una versión traducida a la lengua de Cervantes.

El estreno en el ámbito de la lírica del Teatro del Bicentenario de San Juan, en el interior de Argentina y que sirve a una población de 800.000 habitantes, es una noticia en sí misma, pero a eso se añade esta vez la producción que se escogió para el bautizo oeprístico, una Flauta mágica (Mozart) que se presentó en tres funciones a sala llena, resultado de un convenio de colaboración con el Mozarteum austríaco para la creación e interpretación de esta ópera en castellano con la idea de sumar, en años sucesivos, otros títulos del compositor de Salzburgo.

Para los custodios de la obra de Mozart, esta es la versión oficial en la lengua de Cervantes, y por eso viajó hasta San Juan el director del Mozarteum, Johannes Honsig-Erleburg, quien llevó como obsequio a la ciudad una copia del manuscrito de La flauta mágica, por ahora la única que existe América Latina.

Esta vez, la Reina de la Noche canta “La rabia del infierno hierve en mi corazón” en lugar de “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen”

Mozart en tiempos de guerra

Sergio Uñac, gobernador de la provincia de San Juan, aseguró que en la capital de la región “las industrias culturales son política de Estado. Esta Flauta mágica ha generado más de 230 puestos de trabajo para personas de la provincia que llevaron adelante la realización completa de la puesta en escena”.

Esta vez, la Reina de la Noche canta “La rabia del infierno hierve en mi corazón” en lugar de “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” según la versión traducida por Guillermo Ángel Opitz y a Raúl Neumann, con revisión de Ulrich Leisinger. La dirección musical del montaje estuvo a cargo de Emmanuel Siffert y la puesta en escena fue de Eugenio Zanetti.

Es probable que para los aficionados a la ópera escuchar a Mozart traducido les parezca raro y hasta sea efectivo que suena raro, pero al público que iba por primera vez la experiencia les resultó cercana y atractiva. Tampoco es tan inhabitual que se traduzcan las óperas: los países de la órbita soviética así lo hicieron durante décadas, y en Londres, en la English National Opera (ENO), además de ver representaciones de títulos propiamente ingleses, se programan Aida o La Bohème en inglés. Al respecto Eugenio Zanetti explicaba que no era posible hacer una traducción literal sino que había que poner en primer plano la música y ajustar el texto a eso. “Se buscó conservar la musicalidad, pero lo más difícil fueron las escenas habladas”, afirmó.

En su propuesta, Zanetti optó por rendir homenaje al teatro barroco, con telones pintados que él mismo diseñó y que fueron creados por artistas sanjuaninos jóvenes que participaron de un taller de pintura escénica dirigido por Gunnar Ahmer, quien recreó la Capilla Sixtina a escala para la película Ángeles y demonios. A eso se sumaron proyecciones mapping, de manera que el escenario pareciera siempre en movimiento.

Ya que la ópera trata acerca del enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal, la obertura se planteó como un cuadro cinematográfico sobre cómo la guerra irrumpe con brutalidad en la vida de las personas (algo similar hizo con la Flauta el director Kenneth Branagh); así, el monstruo que persigue a Tamino en el primer acto es una gran araña cuya silueta se desprende de la sombra de un tanque. Las Tres Damas son, al inicio, hermanas de la caridad que atienden al príncipe, pero luego se convierten en las doncellas de Astrifiamantis. Y Sarastro es una suerte de pontífice con tiara papal que intenta preservar el bien, lo cual consigue a pesar de su debilidad física y de un avanzado estado de Parkinson.

La ministra de Turismo y Cultura del Gobierno de San Juan, Claudia Grynszpan, subrayó que con este estreno “se pusieron en pleno funcionamiento diversos talleres del teatro, incentivando así la formación, tanto en programas específicos para canto lírico, música, actuación y danza, como tras la escena, con la enseñanza y práctica profesional de vestuario, utilería, pintura escénica y vídeo”.

En la producción sanjuanina intervinieron la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, el Coro Universitario (dirigido por Jorge Romero), y un elenco integrado por Duilio Smiriglia (Tamino), Fernando Lazari (Papageno), Marina Silva (Pamina), Laura Pisani (Reina de la Noche de perfecta adecuación vocal, pues se trata de una soprano dramática con capacidad para la coloratura), Cristián De Marco (Sarastro), Osvaldo Peroni (Monóstatos), Sabrina Pedreira (Papagena), Ivana Ledesma, Romina Pedrozo y Claudia Lepe (las Tres Damas).

Una escena del montaje de Eugenio Zanetti de 'La flauta mágica' interpretada en español © Teatro del Bicentenario
Una escena del montaje de Eugenio Zanetti de 'La flauta mágica' interpretada en español © Teatro del Bicentenario
Laura Pisani fue una Reina de la Noche de perfecta adecuación vocal © Teatro del Bicentenario

Digno de una capital europea

La infraestructura cultural abrió sus puertas el 21 de octubre de 2016 y posee 18.200 metros cuadrados construidos; un escenario de 35 metros de boca, 16,5 de fondo y 26 de altura; nueve salas de ensayo, ubicadas en el subsuelo; 16 camerinos; 14 sanitarios y una sala secundaria construida como anfiteatro con capacidad para 190 personas. Para acceder hay que atravesar la Plaza del Bicentenario, construida en paralelo al edificio, que tiene más de 21 mil metros cuadrados y que contiene un gran espejo de agua y un amplio espacio verde. El impresionante hall de acceso tiene 90 metros de extensión por 16 de fondo, y una doble galería vidriada, con vista hacia la plaza. El director del coliseo, Eduardo Savastano, explica que la idea es que este gran hall sea también un espacio para acoger exposiciones.

La sala principal está diseñada a la italiana, con forma de herradura, y tiene 1129 asientos repartidos entre platea, palco presidencial (abierto a público, con baño y salón propios) y otros palcos y balcones. Para lograr una mejor acústica, tiene un revestimiento especial de bastones de platten, importado de Alemania, y un techo de doble placa de yeso y lana de vidrio. Se ideó también un foso para la orquesta basado en el del teatro wagneriano de Bayreuth, que es accionado mediante el sistema que permite la regulación de la altura según las necesidades artísticas. Hay sectores de la sala que contemplan espacios para público con  dificultades para escuchar en los cuales la audición se regula conforme a sus necesidades.

Las butacas, importadas de España, son ignífugas y neutras acústicamente; esto es que la sala suena igual estando vacía que ocupada. Además, tienen un sistema de abatimiento silencioso. El patio de butacas es de roble de Eslovenia y por debajo hay un espacio que fluctúa entre uno y dos metros de altura y que forma una cámara de resonancia en beneficio de la acústica.- ÓA