El Sindicato de Artistas Líricos de España vuelve a advertir de la precariedad de los artistas

En un comunicado urgente el sindicato ALE se manifiesta ante la situación actual del sector, que sigue acumulando cancelaciones sin indemnizar a los afectados

23 / 04 / 2021 - ÓPERA ACTUAL - Tiempo de lectura: 3 min

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El Sindicato de Artistas Líricos de España (ALE) emitió esta mañana un comunicado urgente en el que vuelve a advertir de la precariedad de los artistas «ante el creciente número de cancelaciones, reprogramaciones y suspensiones de producciones líricas» que se están produciendo en diferentes temporadas del país debido a la situación sanitaria. Estas medidas, afirman los miembros del sindicato, «afectan a la vida de los artistas de nuestro país y ponen en serio peligro la supervivencia de nuestro sector».

A continuación el texto íntegro del comunicado:
«• La reducción de aforos, mantenida en el tiempo desde la primera desescalada, determina que muchos programadores desestimen la puesta en marcha de producciones o decidan aplazarlas para un mejor momento, por la escasa rentabilidad que les proporcionan los espectáculos en el momento actual. Entendemos que la Cultura no debe regirse por criterios de rentabilidad sino de supervivencia del sector, y, muy especialmente, de los artistas que viven de su trabajo. No existe un mejor momento para el ejercicio de nuestra profesión que ahora, máxime habiendo quedado demostrado que la Cultura no sólo es esencial para el ciudadano, sino que también cumple con una función terapéutica para la sociedad, tan reclamada en la actualidad.
«• Si bien la Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19 (BOE 30 Marzo de 2021) refleja en su Artículo 14 ‘la obligación de las administraciones competentes de asegurar el cumplimiento de las normas de aforo, desinfección, prevención y acondicionamiento de los espacios culturales, así como asegurar que se adoptan las medidas necesarias para garantizar una distancia interpersonal mínima de 1,5 metros entre los espectadores así como el debido control para evitar las aglomeraciones’, también se establece que ‘cuando no sea posible mantener dicha distancia de seguridad, se observarán las medidas de higiene adecuadas para prevenir los riesgos de contagio’.
«Por tanto, siendo de aplicación en todos los espacios escénicos la Guía de Buenas Prácticas, consensuada por todas las partes implicadas, tanto empresarial como laboral, y avalada por las Administraciones Públicas, por la que se aplican protocolos rigurosos que garantizan la seguridad tanto del público como de los trabajadores, no resulta razonable establecer una reducción de aforos que haga inviable la programación de espectáculos y obligue a la cancelación o reprogramación de las producciones, causando un grave perjuicio a los artistas que no pueden desarrollar su trabajo y percibir la remuneración necesaria para sobrevivir. Si las medidas y protocolos de seguridad acordados se cumplen, no se debe suspender la actividad.
«• Como consecuencia de dichas suspensiones y a los efectos de ‘salvar’ a los artistas afectados, entendemos que es urgente establecer medidas compensatorias e indemnizaciones, que, al amparo de los previsto en el artículo 10 del RD 1435/1985 de 1 de Agosto, garanticen, al menos, la percepción por parte del artista del 50 por cien de la retribución pactada, en concepto de inejecución total de la prestación artística, tal y como han conseguido nuestros colegas europeos, a través de diversas sentencias judiciales. Dichas compensaciones deben ser aplicadas de igual manera en nuestro país, amparándose, para ello, en la propia legislación española que así lo prevé. Y es, por tanto,
obligación de las administraciones públicas crear los mecanismos que faciliten dichas compensaciones y velar por su estricto cumplimiento.
«• Por otra parte, la reprogramación de espectáculos, si bien la valoramos, no puede convertirse en la solución. En primer lugar, porque afecta al artista que de manera repentina ve como un trabajo y los ingresos que le reportaban desaparecen, y, en segundo lugar, porque afecta a la propia actividad de los teatros que, al reprogramar, paralizan proyectos futuros en muchos de los cuales ya estaban apalabrados otros artistas y creadores, con lo cual el daño es doble. Entendemos que deben explorarse todas las posibilidades para poder llevar a cabo las producciones en su fecha prevista y de la manera habitual con público, aunque sea en espacios alternativos y de no ser posible, vía streaming con la correspondiente remuneración a los artistas y equipo creativo implicado, tal y como se contempla en la Ley 1 /1996 sobre Derechos de propiedad intelectual para autores, intérpretes y ejecutantes. Solo en caso de que ninguna alternativa fuera posible, se admitiría la reprogramación que debería incluir una compensación de una parte del caché a cuenta de las funciones que se hagan en fecha posterior, como forma de mitigar el impacto que le supone a un artista dicha suspensión.
«• A colación de lo anterior, y por si la situación que actualmente vivimos los artistas no fuera suficientemente grave, quienes logran trabajar, se ven obligados a firmar la denominada Cláusula Covid-19, que exime del pago de cualquier tipo de indemnización por cancelación o reprogramación del espectáculo; exigiéndosenos, en ocasiones, incluso, la realización de una prueba PCR, a nuestra cuenta, como requisito previo al inicio de ensayos.
«Dichas cláusulas generan una grave indefensión para el artista, ya que, tras más de un año de pandemia, la cancelación o reprogramación de un espectáculo por este motivo ya no pueden ser considerado ‘fuerza mayor’, al igual que no es aceptable que el artista deba asumir las obligaciones de control de la salud que corresponde a los empresarios, ni que se exijan como condición para la contratación. En consecuencia, exigimos la anulación de dichas cláusulas por su carácter abusivo e ilegal.
«• Por otra parte, la pandemia no puede convertirse en una excusa para vulnerar nuestros derechos sobre la propiedad intelectual. Por lo que solicitamos la eliminación en nuestros contratos de la cláusula de ‘cesión de los Derechos de propiedad intelectual’ -derivados de grabaciones o retransmisiones de producciones en las que participamos- como requisito para acceder a la contratación, y que se recupere por este concepto, el pago de una retribución equivalente al caché de una función.
«Por todo ello, desde ALE invitamos a suscribir estas reivindicaciones a todos los artistas y trabajadores del espectáculo, agencias de representación, teatros y productores, sindicatos y asociaciones de las artes escénicas y de la música, medios de comunicación especializados y al público en general, en la creencia firme de que sólo unidos, podremos revertir las dificultades que la pandemia está imponiendo y que se vienen a sumar a los problemas endémicos de nuestra profesión».– ÓA