El 'San Franco' de Emilio Arrieta, una joya por descubrir en Pamplona

La Sinfónica de Navarra celebra con la recuperación de esta obra olvidada el bicentenario de uno de sus creadores más queridos

13 / 12 / 2021 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
oliverdiez-operaactual Óliver Díaz, responsable de esta recuperación que celebraba el bicentenario de Arrieta © Jacobo Medrano

Pamplona

O. S. de Navarra
Arrieta: SAN FRANCO DE SENA
30_12 (Auditorio Baluarte, en versión concierto)

Franco: Alejandro Roy. Lucrecia: Beatriz Díaz. Federico: Ángel Ódena. Mantso: Ricardo Bojórquez. Dato: Julen Jimenez. Lesbia: Itsaso Loinaz. Orquesta Sinfónica de Navarra. Coro Lírico de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera (AGAO). Dirección: Óliver Díaz.

 

El último suspiro artístico de Emilio Arrieta trajo consigo un drama lírico titulado San Franco de Sena, retrato enfervorecido de la degradación y posterior ascenso espiritual de un personaje construido sobre la base de retazos de algunos de los mitos literarios españoles más persistentes. La Sinfónica de Navarra celebra con la recuperación de esta obra olvidada el bicentenario de uno de sus creadores más queridos.

Con no poca retranca relataba sus impresiones el poeta y periodista Manuel Ossorio y Bernard en El día tras el estreno de la zarzuela, presentada como drama lírico en tres actos, San Franco de Sena en el Teatro Apolo de Madrid a finales de octubre de 1883: San Franco es una verdadera ópera, donde las bellezas se enlazan unas con otras, sin agotarse nunca, y donde en ocasiones llega al limite de lo sublime y de lo dramático. […] En estos tiempos en que, si la música abrigase y hubiese justicia, casi todos los compositores quedarían expuestos á una pulmonía, el mérito del maestro aumenta sobremanera”.

"Un drama que cuenta la progresiva transformación del disipado Franco, pendenciero y jugador, en un eremita solitario tras perder sus propios ojos en una apuesta"

La zarzuela, como género, había transmitido claros síntomas de debilidad en los últimos años, y en  1883 el Teatro Apolo había quedado como último reducto de calidad para reflotarla –ya sin apenas límites formales– de la mano de Chapí o Carrión. En este ambiente llegó la nueva obra de Emilio Arrieta, un drama que cuenta la progresiva transformación del disipado Franco, pendenciero y jugador, en un eremita solitario tras perder sus propios ojos en una apuesta. Es un descenso y ascenso de los infiernos pergeñado a la sombra de Don Álvaro o la fuerza del sino o Don Juan Tenorio, dramas con los que comparte personajes y atmósferas. El libro, un tanto demodé ya en su estreno, lo firmó José Estremera refundando un material original de Agustín Moreto, y Arrieta optó por un lenguaje armónico bastante alejado del mundo de la zarzuela. Por su parte el Apolo tiró la casa por la ventana, contando con cuatro nuevos decorados de Busato, Bonardi y Muriel para completar con enorme éxito una  treintena de representaciones. Tras ellas, llegó el olvido.

El legado de Arrieta

El maestro Óliver Díaz, al frente de la Sinfónica de Navarra, será el encargado de devolver la voz a esta partitura tras casi siglo y medio. “Arrieta pensaba que era su mejor obra, su legado”, comenta el director ovetense a ÓPERA ACTUAL, “y la verdad es que tiene un discurso y una unidad magníficos, con muchos números corales, una plantilla enorme –dos bandas musicales y una rondalla en escena– y hasta un órgano. Arrieta era una persona extremadamente permeable a todo lo que estaba sucediendo a nivel musical en Centroeuropa, y lo traslada a su partitura con armonías y colores que se acercan mucho al siglo XX narrando la evolución de este personaje partiendo desde lo libertino, lo ágil, de un lenguaje repleto de velocidad y picaresca. Todo avanza de manera orgánica con el libreto, con unas circunstancias vitales narradas con cierta comicidad y una evolución hacia la música religiosa en el último acto que está maravillosamente orquestada”.

De este recuperado San Franco se anuncia una única audición el 30 de diciembre, en el Auditorio Baluarte y en concierto, aunque “es una obra de primer orden que está llamada a incorporarse al repertorio”, sentencia Óliver Díaz. -ÓA