El repertorio barroco se queda huérfano con la muerte de Raymond Leppard

El director de orquesta británico, uno de los puntales del redescubrimiento de la música de los siglos XVII y XVIII, murió el 22 de octubre a los 92 años.

23 / 10 / 2019 - ÓPERA ACTUAL - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
Leppard barroco

Cavalli cantado por Baker y Cotrubas, Purcell en la voz de Norman y Allen, Monteverdi con Von Stade y Murray, Händel con Sutherland y Vickers. Las óperas –y mucha de la música de cámara, oratorios y conciertos– de los principales compositores barrocos vivieron un renacer desde que Leppard se enamorara de ese hasta entonces desconocido repertorio.

El músico y director de orquesta británico Raymond Leppard falleció ayer martes 22 de octubre en Indianapolis (Estados Unidos) a los 92 años de edad. Su entusiasmo por la obra de compositores muy poco divulgados o desconocidos en la primera mitad del siglo XX del ámbito de la música antigua y barroca, como Monteverdi, Bach, Händel o Cavalli, hizo que muchos de los grandes de la lírica de contagiaran con unas creaciones que solo se encontraban citadas en los libros de historia.

"Activo en el momento álgido de la industria discográfica, deja un legado de más de 200 discos con destacadas orquestas y solistas de un amplísimo repertorio"

Se formó en el Trinity College –del que más tarde fue profesor– y en la Universidad de Cambridge. Activo en el momento álgido de la industria discográfica, deja un legado de más de 200 discos con destacadas orquestas y solistas de un amplísimo repertorio –Bach, Mozart, Rameau, Vivaldi, pero también Satie, Britten, Mahler o Sibelius–, ya que luchó contra la etiqueta de músico especialista en barroco interesándose por otros compositores, incluso por el siglo XX y el cine, escribiendo varias bandas sonoras. A pesar de ello, la importancia de sus trabajos de investigación pioneros centrados en la música antigua y barroca convierten su obra como fundamental sobre todo en este campo. Gracias a una sugerencia de Benjamin Britten a comienzos de la década de 1960 se interesó en el manuscrito de L’Incoronazione di Poppea de Monteverdi, ayudando a restaurar y rescatar la partitura en la Bibioteca Nazionale Marciana de Venecia, donde también trabajó en la recuperación de otras obras de la época. Leppard llevó la ópera del compositor italiano a los escenarios después de siglos de olvido –el Festival de Glyndebourne siempre le abrió las puertas a sus proyectos–, y algo similar sucedió con La Calisto de Cavalli.

En la década de 1970 se radicó en Estados Unidos huyendo de la etiqueta de músico barroco que le encasilló en Europa, adoptando la ciudadanía estadounidense en 2003. Fue director musical de la Indianapolis Symphony Orchestra entre 1987 y 2001. En 1988 publicó el libro Authenticity in Music en el que dejó constancia de su manera de ver la música y la interpretación.- ÓA