El regreso a Pamplona del 'San Franco' de Arrieta

Con la Sinfónica de Navarra en el podio, la recuperación de 'San Franco de Sena' concluye la feliz celebración del bicentenario de Arrieta

17 / 10 / 2022 - Mario MUÑOZ y Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 3 min

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José Miguel Pérez Sierra José Miguel Pérez Sierra © OSG / Pablo Rodríguez

Pamplona

Orquesta Sinfónica de Navarra
Arrieta: SAN FRANCO DE SENA
20_10 (Auditorio Baluarte, en concierto)

Franco: Alejandro Roy. Lucrecia: Beatriz Díaz. Federico: Javier Franco. Mantso: Frederic Jost. Dato: Julen Jimenez. Lesbia: Itsaso Loinaz. Patricio Poncela, narrador. Orquesta Sinfónica de Navarra. Coro Lírico de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera (AGAO). Dirección: José Miguel Pérez-Sierra.

 

La recuperación del último suspiro artístico de Emilio Arrieta se frustró en diciembre del año pasado, pero esta vez la Fundación Baluarte la recupera con pasión. San Franco de Sena, un retrato enfervorecido de la degradación y del ascenso espiritual de un personaje construido sobre la base de retazos de mitos literarios. Con la Sinfónica de Navarra en el podio, concluye la feliz celebración del bicentenario de Arrieta.

Con algunos retoques en el reparto y ahora con José Miguel Pérez-Sierra en el podio en sustitución del maestro Óliver Díaz, la desconocida zarzuela San Franco de Sena, de Emilio Arrieta, vuelve a la vida después de haberse cancelado en diciembre de 2021 debido a un brote de Covid. El frustrado estreno en época moderna despertó máxima expectación, ya que se trata de la última obra lírica del compositor navarro, el bicentenario de cuyo nacimiento se conmemoró el pasado año. Al subir a escena por vez primera, en octubre de 1883 en el Teatro Apolo de Madrid, la crítica proclamó San Franco como: “una verdadera ópera, donde las bellezas se enlazan unas con otras, sin agotarse, y donde en ocasiones llega al límite de lo sublime y lo dramático”.

Pérez Sierra: "La partitura se mueve entre Rossini, Verdi y el bel canto en general"

En esa época la zarzuela, como género, había transmitido ­claros síntomas de debilidad, y en 1883 el Teatro Apolo había quedado como último reducto de calidad para reflotarla –ya sin apenas límites formales– de la mano de Chapí o Carrión. En este ambiente llegó la nueva obra de Arrieta que cuenta la progresiva transformación del disipado Franco, pendenciero y jugador, en un eremita solitario tras perder sus propios ojos en una apuesta. Es un descenso y ascenso de los infiernos pergeñado a la sombra de Don Álvaro o la fuerza del sino o Don Juan Tenorio, dramas con los que comparte personajes y atmósferas. El libro, un tanto demodé ya en su estreno, lo firmó José Estremera refundando un material original de Agustín Moreto, y Arrieta optó por un lenguaje armónico bastante alejado del mundo de la zarzuela. Por su parte el Apolo tiró la casa por la ventana, contando con nuevos decorados para completar con enorme éxito una treintena de representaciones. Tras ellas, llegó el olvido.

Legado por recuperar

Cefinida por el maestro Óliver Díaz como “una obra de primer orden que está llamada a incorporarse al repertorio”, en declaraciones a ÓPERA ACTUAL el director ovetense asegura que, al estrenarla, “Arrieta pensaba que esta era su mejor obra, su legado, y la verdad es que tiene un discurso y una unidad magníficos, con muchos números corales, una plantilla enorme –dos bandas musicales y una rondalla en escena– y hasta un órgano”. Atento a las innovaciones de la época, Arrieta las traslada a su partitura “con armonías y colores que se acercan mucho al siglo XX, con una evolución hacia la música religiosa en el último acto que está maravillosamente orquestada”.

Pérez-Sierra concuerda con su colega al calificar San Franco de Siena como una obra maestra que vale mucho la pena rescatar y reponer en el repertorio. “Posee una partitura muy interesante, como la gran mayoría de la música del compositor. Sin duda habría que recuperar sus obras olvidadas, ya que su valor es evidente. La partitura se mueve entre Rossini, Verdi y el bel canto en general. Es genial poder recuperarla en este bicentenario. El año pasado tuve la suerte de abrir los festejos con Marina, y el valor de esta música habla de un legado urgente por recuperar”.- ÓA