El póker de 'Ernani' despide el curso ovetense

La quinta ópera de Verdi despide la primera mitad de las celebraciones por el 75º aniversario de la actividad lírica ininterrumpida en Oviedo

22 / 01 / 2023 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 5 min

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ernani-operaactual-menorca Una escena del 'Ernani' de Giuseppe Verdi en la producción que firma Giorgia Guerra y que se verá en Oviedo © Amics de s'Òpera de Maó
Juan Jesús Juan Jesús Rodríguez

Oviedo

Ópera de Oviedo
Verdi: ERNANI
29, 31_01, 02, 03, 04_02 (Teatro Campoamor)

Ernani: Alejandro Roy / Mario Chang. Elvira: Marigona Qerkezi / María Zapata. Don Carlo: Juan Jesús Rodríguez / Borja Quiza. Don Ruy Gómez de Silva: Gianfranco Montresor / Christian Barone. Giovanna: María José Suárez. Don Riccardo: Josep Fadó. Jago: Jeroboám Tejera. Orquesta Oviedo Filarmonía. Coro Titular de la Ópera de Oviedo (Coro Intermezzo. Dirección: Pablo Moras). Dirección musical: Daniele Callegari. Dirección de escena: Giorgia Guerra.

 

La quinta ópera de Verdi despide la primera mitad de las celebraciones por el 75º aniversario de la actividad lírica ininterrumpida en Oviedo tras la reinauguración del Teatro Campoamor con una producción fiel al marco histórico del drama, con intérpretes de fuste para dar vida al cuarteto protagonista y que busca explotar las emociones y sublimar lo que está escrito en el texto original de Victor Hugo.

Durante años fue tradición en Oviedo despedir la temporada con Verdi. Aquella costumbre la recupera este mes la Ópera de Oviedo para cerrar las funciones de este primer tramo de las celebraciones del 75º aniversario de temporadas operísticas initerrumpidas en la capital del Principado y se hace con Ernani, obra maestra verdiana de gran exigencia –y, por lo mismo, poco programada– que levantará el telón con un total de cinco funciones para bajarlo hasta el próximo mes de septiembre cuando Manon de Massenet devuelva la ópera al Campoamor tras el Festival de Teatro Lírico Español.

Ernani o El honor castellano fue la primera ópera verdiana con tema español, aspecto que acabaría siendo recurrente en su catálogo. Y para esta producción, la Ópera de Oviedo ha reunido a intérpretes de fuste, como el tenor Alejandro Roy, en el papel que da título al drama –ver entrevista en este enlace– o el barítono Juan Jesús Rodríguez, quien atiende a ÓPERA ACTUAL en medio de los ensayos. Como dice él mismo, Verdi le ha llevado a “algunos de los teatros más importantes del mundo, como el Metropolitan de Nueva York, el Covent Garden del Londres, el San Carlo de Nápoles, el Maggio Musicale Fiorentino o el Massimo de Palermo”, recuerda. Y sin medias tintas, califica al compositor italiano como “un genio. Su música es una fuente inagotable para conmover al público, y la escuela que me ha enseñado a cantar y a controlar mi voz en todos sus registros”, reconoce.

© Teatro Cervantes / Daniel PÉREZ

Juan Jesús Rodríguez como Rigoletto

El personaje de Don Carlo en Ernani, que Rodríguez debuta en Oviedo, será otro paso más en su camino vital junto al compositor, “un rol al que mi voz se adapta muy bien por su línea belcantista”, según apunta. “Las arias son conmovedoras y exigen al cantante exhibir toda la paleta de colores de su voz, una gran línea de canto y un absoluto dominio del fraseo”, añade el barítono, honrado por poder “vestirse” con este nuevo papel “en una ciudad y un teatro a los que amo. En el Campoamor hice mi debut como barítono principal con Enrico de Lucia di Lammermoor hace ya 22 años, y me siento como en casa. El público es exigente porque conoce y ha conocido a los grandes intérpretes de la lírica que han pisado las tablas de este teatro, y eso hace que busques al máximo la excelencia en tu interpretación. Es un plus muy gratificante”, asevera.

Juan Jesús Rodríguez: "las arias son conmovedoras y exigen al cantante exhibir toda la paleta de colores de su voz"

Junto al barítono y al tenor, la soprano Marigona Qerkezi como Elvira (que reemplaza a la previamente anunciada Stéphanie Müther) y el bajo Gianfranco Montresor en el papel de Ruy Gómez de Silva completan el póker de protagonistas de esta ópera, hoy poco programada si se tiene en cuenta lo que vaticinaba su éxito inicial. La razón sin duda recae en la dificultad para reunir, en un mismo espacio y tiempo, a cuatro intérpretes de la categoría vocal e interpretativa que Ernani exige.

La complejidad de la trama –un rebelde que vive como bandolero tras la afrenta de Don Carlo a su familia, ambos enamorados de la misma mujer a la que también pretende su tío y que acaba desencadenando la tragedia final– tampoco ayuda a la hora de presentar este título ante el público de hoy. La directora de escena Giorgia Guerra que está al frente de esta producción de la Opéra Royal de Wallonie de Lieja que se estrenó en Menorca, considera que es verdad que la obra “puede ser complicada de entender, incluso podríamos compararla hasta cierto punto con una telenovela, pero los estereotipos de los personajes están muy bien descritos en el libreto, la partitura y el libro en el que se inspira”. La regista y escenógrafa define la propuesta como “clásica y con vestuario de época, porque considero que óperas como esta lo exigen por su componente histórico”.

La fuente, la Biblia

El texto de Victor Hugo, “siempre a mano”, es el mejor compañero de Guerra a la hora de “presentar y construir cada personaje. Se trata de sublimar lo que está escrito, no solo en la partitura, sino en la fuente, en la literatura: esa es nuestra Biblia”, sentencia.

Fruto de ese trabajo, línea a línea, en el Campoamor podrá verse a un bandolero “que es en realidad un antihéroe infeliz, dibujado siempre por la música con enorme melancolía, luchando entre sus ganas de ser reconocido y su miedo por lo que ha robado, como el corazón de Elvira”. También a un rey “sarcástico, a un Silva de canto carismático y noble, un viejo enamorado; y a una Elvira joven pero que ya se nos presenta como una mujer muy valiente, que ama y tiene una relación muy paritaria con los hombres, con una enorme intensidad en sus palabras y su canto”, describe la regista, “porque ella no es solo una mujer deseada, sino que tiene su propio punto de vista, una opinión propia y una gran fuerza”. Una cuestión que nace, asegura, “de la propia edición crítica de esta ópera, en la que Elvira le canta cara a cara al rey ‘Yo tengo mi secreto, pero tú también; no me digas a mí que soy culpable de amar a otro’, demostrando el carácter de una mujer que no tiene miedo de los hombres”.

La directora de escena y escenógrafa de este 'Ernani', la 'regista' italiana Giorgia Guerra

Que todos esos sentimientos atraviesen, a través del canto, la cuarta pared que separa el escenario del patio de butacas es la clave en el trabajo escénico de este Ernani que abre el año para despedir la temporada de la Ópera de Oviedo, y en el que Giorgia Guerra subraya un ingrediente esencial del drama: “Aún tratándose de sentimientos universales como el amor, el deseo o la lealtad, hay que tener siempre presente que están descritos desde otra época. Pero una mujer de hoy puede sentirse perfectamente identificada con ellos sin tener que ver a Elvira llevando unos pantalones vaqueros”.– ÓA