'El ángel de fuego' en Madrid, o la locura según Bieito y Prokófiev

Diez funciones de la ópera de Prokófiev en un montaje de Calixto Bieito trasladan al público del Real al asfixiante mundo de la protagonista

14 / 03 / 2022 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 5 min

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derfeurigeengel-operaactual-zurich Una escena de 'El ángel de fuego' en la producción de Calixto Bieito estrenada en Zúrich © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Madrid

Teatro Real
Prokófiev: EL ÁNGEL DE FUEGO
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Renata: Ausrine Stundyte / Elena Popovskaya. Ruprecht: Leigh Melrose / Dimitris Tiliakos. Agrippa von Netesheim / Mefistófeles: Dimitry Golovin / Vsevolod Grivnov. Madre superiora / Vidente: Agnieszka Rehlis / Olesya Petrova. Inquisidor: Mika Kares. Posadera: Nino Surguladze. Fausto: Dmitry Ulyanov. Jackob Glock / Doctor: Josep Fadó. Mathias / Posadero: Gerardo Bullón. Conde Heinrich / El Padre: Ernst Alisch. Camarero: David Lagares. Orquesta Titular del Teatro Real (O. S. de Madrid). Coro del Teatro Real (Coro Intermezzo. Dir.: Andrés Máspero). Dirección musical: Gustavo Gimeno. Dirección de escena: Calixto Bieito.

 

Diez funciones de la ópera de Prokófiev en un montaje de Calixto Bieito trasladan al público del Real al asfixiante mundo de la protagonista, traumatizada por una infancia que ha marcado su vida. Gustavo Gimeno dirigirá este estreno en el coliseo.

Sergei Prokófiev terminó de componer El ángel de fuego en agosto de 1927; sin embargo, no subiría a un escenario, concretamente al del Teatro veneciano de La Fenice, hasta casi 30 años después. La caída en desgracia del compositor ruso por parte del régimen de Stalin, su progresivo arrinconamiento, los recelos que suscitaba su música –que se tildó de decadente–, prohibieron el estreno en su país. Además, la obra sufrió una desgracia tras otra, estuvo a punto de estrenarse en varias ocasiones, pero siempre había un pero que lo invalidaba.

Joan Matabosch, director artístico del Real, lo explica con claridad: “Prokofiev nunca vio representada su ópera. Hubo diversas tentativas de ponerla en escena, pero que nunca fructificaron. Y el propio Prokofiev hizo diversas versiones. De hecho, en los años veinte, con un proyecto ya definido, el compositor contactó con la Metropolitan Opera de Nueva York, pero su director, Giulio Gatti-Casazza, no se comprometió al estreno hasta que existiera el suficiente material como para que se pudiera considerar como terminada. La escuchó al piano, aunque en ese momento consideró que la música era muy difícil y no dejaba suficiente espacio para la voz”.

La irrespirable Berlín

Mary Garden, nueva responsable de la compañía neoyorquina, estuvo a punto de retomar el proyecto, que quedará varado con la dimisión de la directora.

Joan Matabosch: "La acción se sitúa en una sociedad cerrada de la década de 1950 dominada por actitudes patriarcales hacia la locura y hacia el deseo femenino"

No correrá mejor suerte en París: “Se interesó por el proyecto Jacques Hébertot, director del Théâtre des Champs-Elysées, y se decide el director de orquesta (Albert Wolff) y el director de escena (Fyodor Komissarzhevsky). Se audiciona la obra, se hacen pequeñas observaciones y se programa para la temporada siguiente. Prokofiev está encantado hasta que un asunto de alcoba corta la financiación. Y cae el proyecto”, cuenta Matabosch, quien añade que el músico ruso también perderá la ocasión de estrenarla en Colonia, ciudad en la que transcurre la acción, en beneficio de Berlín donde, sin embargo, comienza a gestarse un clima irrespirable, “un ambiente en contra de todo lo extranjero, incluidas las óperas”, añade.

El ángel de fuego se estrenará póstumamente, en versión de concierto en 1954 en París, y dirigida por Charles Bruck, mientras que la versión escénica –en italiano– se verá por primera vez en La Fenice de Venecia en 1955 y en La Scala de Milán en la temporada siguiente. En 1984 llegará en ruso a Perm y después a Tachkent. Hasta el 19 de diciembre de 1991 no se verá en el Mariinsky.

Locura y deseo femenino

No es esta una obra de las que se representan con frecuencia, de hecho es la primera vez que se escenificará en el Real, lo que hace aún más apetecible su presencia que se anuncia con 10 funciones a partir del 22 de marzo y hasta el 5 de abril, con dirección musical de Gustavo Gimeno y escénica de Calixto Bieito, quien estrenó su propuesta en la Ópera de Zúrich en 2017. El propio regista ha declarado que la ópera, que está basada en una novela de Briusov, está “muy conectada a las enfermedades de la Europa del bienestar, y concretamente, a la neurología”.

© Teatro Real / Javier DEL REAL

Joan Matabosch

En el montaje de Bieito, señala Matabosch, queda muy claro que “de lo que se está hablando no es acerca de lo sobrenatural, sino de una profunda herida en la mente de Renata por una experiencia insoportable de su infancia. La acción se sitúa en una sociedad cerrada de la década de 1950 dominada por actitudes patriarcales hacia la locura y hacia el deseo femenino. Lo que destaca el director de escena no son los aspectos sexuales, sino la enfermedad mental y el abuso infantil, las experiencias pasadas que han convertido a la protagonista en una mujer asustada y rota por dentro. La soberbia escenografía logra que se visualice que la obra se desarrolla en la mente de Renata, en estancias de un fantasmagórico bloque de apartamentos que son al mismo tiempo una metáfora de los compartimentos de un cerebro en el que conviven la memoria, las esperanzas y los miedos”.

El director valenciano Gustavo Gimeno, una de las batutas patrias más consolidadas, señala que Prokófiev “no escribió esta obra porque se la encargara ningún teatro. Le dedicó muchos años, algo que da prueba de lo personal de un trabajo en el que tiene mucha importancia la psique, algo que Calixto Bieito ha sabido captar perfectamente. La propuesta es muy sarcástica, rítmica y colorista, rasgos siempre idóneos para la ópera, que es un lugar al que me encanta volver”. El maestro nunca se ha enfrentado a esta pieza, aunque sí al compositor, a quien ha interpretado con frecuencia.  -ÓA