'Cavalleria', pasión siciliana en Canarias

La ópera de Mascagni se ofrece en solitario en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria en un montaje de Carlo Antonio de Lucia

13 / 05 / 2021 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 2 min

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Cavalleria rusticana Una escena del montaje de 'Cavalleria rusticana' firmado por Mario Pontiggia que pudo verse en Las Palmas de Gran Canaria en 2013 © ACO

Las Palmas de Gran Canaria

Temporada Alfredo Kraus

Mascagni: CAVALLERIA RUSTICANA

18, 20, 22_05 (Auditorio Alfredo Kraus)

Santuzza: Ekaterina Semenchuk. Turiddu: Sergio Escobar. Alfio: Young Jun Park. Lola: Abenauara Graffigna. Mamma Lucia: Andrea Gens. O. Filarmónica de Gran Canaria. Coro de la Ópera de Las Palmas (Dirección: Olga Santana). Dirección musical: Karel Mark Chichon. Dirección de escena: Carlo Antonio de Lucia.

 

La temporada de los Amigos Canarios de la Ópera vuelve a trasladarse al Auditorio Alfredo Kraus para ofrecer, en solitario, Cavalleria rusticana, la ópera que abrió la puerta a mostrar en escena la realidad de la vida. El maestro Karel Mark Chichon guía a los lectores de ÓPERA ACTUAL por la música que sostiene el drama.

Hablar de Cavalleria rusticana es hacerlo de la esencia pura del verismo. Porque no solo sentó las bases de la Giovane scuola, sino que alumbró una nueva corriente caracterizada por el realismo de los argumentos, la verosimilitud de sus personajes y la autenticidad de las emociones. Las óperas veristas ansiaban representar la vida tal cual era, sin adornos melodramáticos. Y a la vida se entrega este mes la Ópera de Las Palmas con las tres funciones programadas de este popular título, el primero que Pietro Mascagni logró terminar y que se ofrece en solitario, sin Pagliacci de Leoncavallo, su eterno acompañante.

© Askonas Holt

Karel Mark Chichon

Sobre el blanco y negro que domina la producción de Amigos Canarios de la Ópera, con regia de Carlo Antonio de Lucia, al frente de la Filarmónica de Gran Canaria estará su director titular, Karel Mark Chichon, quien guía a los lectores de ÓPERA ACTUAL a través de la música que sostiene este drama. Casi un viaje con destino conocido por las callejuelas de la aldea siciliana en la que transcurre este dramón. «Las cualidades musicales de esta ópera se basan en la melodía, y en un sentido infalible del drama, porque ya desde el preludio se establece un ambiente de tragedia que prepara al oyente para todo lo que está por venir», explica el director. Los elementos típicos de la cultura siciliana aparecen ya desde el primer coro, «con un ritmo de vals lleno de frescura y de vida, sugiriendo alegría y trasladando la gratitud del hombre a la naturaleza».

Un absoluto contraste con la entrada de Santuzza, a la que dará vida Ekaterina Semenchuk. Especialista en el repertorio de mezzosoprano dramática del siglo XIX, la cantante bielorrusa entró a lo grande en el papel de Mascagni, hace dos temporadas, en Nueva York. Suyo será el «Regina Coeli», junto al coro de Amigos Canarios de la Ópera que dirige Olga Santana, «una composición de gran efecto escénico que, con su conclusión, regresa al elemento trágico de la ópera», apunta Chichon. También la famosa aria «Voi lo sapete», en la que describe de forma íntima su ardiente amor hacia Turiddu y cuyo tema principal se escucha numerosas veces durante la opera.

© Elena CHERKASHYNA

Sergio Escobar

El protagonista masculino que mueve la trama correrá a cargo del tenor Sergio Escobar. Un papel «dificilísimo desde el principio, con esa línea tan aguda en la siciliana», declara el cantante español a ÓA, «siempre en el pasaje de la voz y que desde el punto de vista emotivo exige una entrega total». Escobar lleva al personaje «al terreno mas lírico», sin dejarse arrastrar por la pasión, porque «si en estas óperas tan difíciles te dejas llevar, estás perdido». Tras interpretar a Maurizio de Adriana Lecouvreur, también en Las Palmas, el mes de marzo, esta será su segunda ópera tras el inicio de la pandemia. «El público tiene muchísimas ganas de ir al teatro y volver a sentir ese calor después de tanto tiempo es indescriptible», sentencia.

Escobar y Semenchuk comparten el dúo en el que Mascagni, a juicio del director musical de esta producción, «concentra todo su poder de caracterización, con un gran realismo pasional», guiando al espectador hacia la catástrofe que se avecina. Young Jun Park como Alfio, Abenauara Graffigna en el papel de Lola y Andrea Gens como Mamma Lucia completan el reparto grancanario.

Karel Mark Chichon: "España ha dado todo un ejemplo de cómo hacer posible la cultura de forma segura y necesaria"

Pero no hay momento más famoso en esta ópera que su Intermezzo. «Mascagni tuvo la intención de mostrar que mientras los sicilianos vivían con tanta intensidad, el mundo exterior seguía como siempre, de forma tranquila y serena, ajeno a esta lucha de las pasiones humanas al punto de la muerte». La despedida de Turiddu de su madre y «el estrepitoso pasaje cromático en unísono en la orquesta» que pone punto final a la ópera completan esta historia de amor, celos y muerte. Pasión lírica elevada a la máxima potencia. En un momento en el que cada país afronta de forma diferente la realidad de la pandemia, Karel Mark Chichon juzga que España «ha dado todo un ejemplo de cómo hacer posible la cultura de forma segura y necesaria». «Orquestas como la Filarmónica de Gran Canaria y agrupaciones como la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera deben estar muy orgullosos de cómo han sabido superar tantos obstáculos para seguir generando una cultura que la ciudadanía necesita más que nunca». La preocupación del sector de las artes escénicas crece en países «en los cuales la cultura se ha abandonado», critica, «al no comprender que no es entretenimiento, sino una necesidad». Cierres como el del Metropolitan neoyorkino, o tantas formaciones sinfónicas que llevan más de un año sin actividad, «dejarán secuelas artísticas». «La improvisación y el esfuerzo definen el momento actual«, opina el maestro.

«El nivel artístico no es necesariamente la prioridad, sino sacar adelante los proyectos, y los puestos de trabajo asociados. Es lógico y consecuente, pero me preocupa qué tipo de consecuencias tendrá, a largo plazo, esta actitud tan existencial que ahora debemos adoptar como instituciones culturales», alerta.– ÓA