Carlo Vistoli y Emőke Baráth en un 'Stabat Mater' renovado en Barcelona y Madrid

Emmanuelle Haïm dirige la popular obra de Pergolesi, junto a joyas del Barroco, en el Palau de la Música Catalana, el Príncipe Felipe y el Auditorio Nacional

26 / 11 / 2025 - A. C.-P. - Tiempo de lectura: 4 min

Emmanuelle Haïm La directora Emmanuelle Haïm © Marianne ROSENSTIEHL
Emőke Baráth Emőke Baráth © Borocz BALAZS
Carlo Vistoli Carlo Vistoli © Nicola ALLEGRI
La formación barroca Le Concert d'Astrée © Fanny DESTOMBES

Le Concert d’Astrée y Emmanuelle Haïm arrancan en Barcelona el 1 de diciembre una gira por España que continuará en Oviedo, el día 2, y Madrid, el día 3. En los atriles, un programa barroco que tendrá como eje el Stabat Mater de Pergolesi contando con dos estrellas de la lírica, el contratenor Carlo Vistoli, que describe el Salve Regina de Scarlatti como “una pieza antigua y moderna a la vez, profundamente conmovedora”, y la soprano Emőke Baráth, su compañera en la obra de Pergolesi.

La prestigiosa formación francesa Le Concert d’Astrée, dirigida por Emmanuelle Haïm, vuelve a BCN Clàssics, al ciclo de Ibermúsica de Madrid y a los Conciertos del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo; lo hace con un programa centrado en la espiritualidad y la expresividad del barroco italiano. El próximo 1 de diciembre, el barcelonés Palau de la Música Catalana acogerá el arranque de la gira, un concierto cuyo eje será el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi, acompañado por obras de Scarlatti, Leo, Durante y Locatelli. Las voces solistas serán las de dos estrellas, la soprano Emóke Baráth y el contratenor Carlo Vistoli. La gira, iniciada en Francia, continuará en Oviedo y Madrid los días 2 y 3 de diciembre.

Vistoli afronta por primera vez una obra de Domenico Scarlatti, y describe a ÓPERA ACTUAL la experiencia como “un descubrimiento maravilloso”. Subraya que el Salve Regina que cantará posee “un sabor arcaico” sustentado en una escritura “estrictamente contrapuntística”, pero también está lleno de “giros inesperados e impredecibles” y de pasajes “más líricos”, que le otorgan una dualidad muy particular: “Es una pieza que se siente antigua y moderna a la vez, una de las cualidades que define su belleza”. Para el contratenor, la obra exige un equilibrio muy delicado: “Scarlatti adoptó un estilo severo que mira claramente al pasado, también a la música de su padre, Alessandro. Esto requiere una atención constante tanto para las voces como para la orquesta”, explica. Uno de los retos que destaca es “mantener la expresividad incluso cuando uno debe funcionar como una voz contrapuntística junto a la orquesta”.

Junto a Emmanuelle Haïm Vistoli ha trabajado para “respetar el carácter sagrado y el estilo de la pieza, permitiendo al mismo tiempo transmitir pathos y dejar que el texto hable, que cobre vida”. Para el consagrado contratenor, que en acaba de interpretar Alcina de Händel en diversas ciudades de España (ver crítica en este enlace), la obra despliega una dimensión narrativa propia: “Es un viaje musical que se vuelve narrativo a través de las palabras y de los recursos puramente compositivos”. Pese a su aparente austeridad, asegura que se trata de “una obra profundamente conmovedora, que toca las cuerdas del alma —ciertamente las mías—, y espero que también las del público”.

Paralelamente, la también consagrada soprano Emőke Baráth destaca que con la maestra Haïm la comunicación es “muy fácil tanto en los ensayos como en concierto”, y que ambas pueden “compartir la energía sin necesidad de palabras”. Afirma que le entusiasma que con Haïm y su orquesta “cada nota resulta emocionante, aunque interpreten la obra muchas veces, porque siempre creamos algo nuevo”.

© Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE

Carlo Vistoli como Orfeo en Valencia

La voz de contratenor en el repertorio sacro

Aunque Vistoli ha cantado el Stabat Mater en múltiples ocasiones, esta será la primera vez que lo interpreta junto a Baráth. Describe la escritura de Pergolesi como una arquitectura en la cual “dos voces deben encontrarse y fundirse”, hasta el punto de que “es como si los dos cantantes tuvieran que convertirse en una sola voz narrando los dolores de la Madre de Cristo”. La soprano, por su parte, comparte esa visión emocional del proceso y reconoce que se prepara para esta obra “con un cuidado especial”, dejándose “hundir en la música y en las palabras durante los ensayos y las actuaciones”, porque la pieza posee “algo espiritual y único”. Sobre el trabajo conjunto con Baráth, el contratenor italiano nacido en Lugo afirma que la unidad entre ambas voces “surge de manera natural. A veces ni siquiera necesitamos hablar: las intenciones comunes aparecen espontáneamente”, explica. Siente además que sus timbres “se complementan” y que ambos mantienen “una conexión profunda con esta obra”.

Vistoli subraya que la lectura musical de Le Concert d’Astrée es decisiva: “La interpretación bajo la dirección de Emmanuelle Haïm es bellamente equilibrada en sus elecciones de tempo y dinámica, y al mismo tiempo posee una cualidad carnal, apropiada para una música que relata sufrimiento y esperanza”. En esta visión, “la orquesta se convierte en una tercera voz, formando con soprano y contralto una expresión unificada”.

A pesar de haberla cantado tantas veces, el Stabat Mater sigue sorprendiéndole: “Es una obra inmortal que me asombra cada vez que la interpreto. Su profundidad, sus momentos de tiempo suspendido, su intensidad emocional…”. Añade que nunca debe abordarse en modo automático: “No hay que caer en la rutina; siempre hay que buscar nuevas soluciones, nuevos colores”, adaptándose a los músicos con los que se comparte escenario. “Ha sido hermoso redescubrir la obra bajo una nueva luz”, concluye.

© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Emőke Baráth en 'La Merope' de Domènec Terradellas en el Liceu

Para Emőke Baráth, la música sacra del Barroco comparte mucho más con la ópera de lo que suele pensarse: “Las obras religiosas y paganas tienen casi las mismas características dramáticas”. Asegura que el uso del texto, el ritmo y los recursos retóricos en la música sacra “las hace muy similares a una ópera”. Y recuerda que el Stabat Mater está lleno de “imágenes poderosas”, hasta el punto de haber sido escenificado recientemente por directores de escena como Romeo Castellucci (ver crítica en este enlace).

Finalmente, Vistoli rechaza la idea de que la voz de contratenor tenga características expresivas limitadas o únicas: “La considero simplemente una voz más dentro de los tipos establecidos desde el siglo XIX”. Para él, lo fundamental es “cantar con la técnica adecuada, ser expresivo y dar sentido a lo que se canta a través del texto”, incluso en el repertorio sacro: “La voz de contratenor tiene las mismas posibilidades expresivas que cualquier otra”. Si bien reconoce que puede evocar el timbre de los antiguos castrati, insiste en que el objetivo es siempre “transmitir lo que el compositor imaginó a través de la propia sensibilidad”. En el Stabat Mater, señala que su voz genera un contraste particular junto a la soprano, ya que “aunque canto en una tesitura aguda, mi voz está anclada en una base fundamentalmente masculina”. Sin embargo, ese contraste debe transformarse en unidad: “Es interesante para el público escuchar cómo la voz de contratenor se distingue y al mismo tiempo se funde con la voz femenina”.– ÓA

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }