El Liceu más joven se gradúa con Strauss

La iniciativa 'Liceu Under 35' sigue sumando adeptos después del éxito de ‘Ariadne auf Naxos’

25 / 09 / 2021 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 4 min

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ariadne-blanch-operaactual-liceu (1) Johanni van Oostrum como Ariadne y David Pomeroy como Bacchus © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
ariadne-blanch-operaactual-liceu (1) Paula Murrihy (Compositora) y José Antonio López (Un maestro de música) © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
ariadne-blanch-operaactual-liceu (1) Sara Blanch como Zerbinetta © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

El pasado 23 de septiembre, un día después de la flamante inauguración de la temporada del Gran Teatre del Liceu, el mismo patio de butacas se llenaba de centenares de jóvenes menores de 35 años para la función Under 35 de Ariadne auf Naxos. En este caso, protagonizaban los exigentes roles de Richard Strauss las voces del reparto alternativo, con el debut liceístico de Sara Blanch en el rol de Zerbinetta como principal aliciente.

Tras la multitudinaria acogida de las ediciones anteriores del proyecto Liceu Under 35, el coliseo barcelonés sigue firme en su apuesta decidida para acercar la ópera a las nuevas audiencias. Vista la sorprendente rapidez con la que se agotaban las entradas de 15€ los cursos anteriores, en esta nueva temporada el teatro ha optado por subir el precio de las localidades a 20€, con una acogida igualmente satisfactoria. Además, ha ampliado los títulos de la oferta, sumando en total cuatro óperas, un concierto y un espectáculo de danza.

En esta primera cita, ha sido el turno de la ópera inaugural, Ariadne auf Naxos de Richard Strauss, una obra atrevida y sugestiva, que oscila fronterizamente entre la solemnidad de la tragedia clásica y la frivolidad de la opera buffa. La principal particularidad de la ópera, con libreto de Hugo von Hofmannsthal, consiste en incorporar, a partir del mito griego de Ariadna, una mirada auto-consciente y reflexiva sobre la propia naturaleza del género operístico. Así lo introduce el prólogo, que narra como una joven compositora pretende representar su pieza sobre Ariadna, abandonada por Teseo en la isla de Naxos y redimida por el dios Dionisio en forma de constelación. Sin embargo, por orden de la nobleza, la compositora de música seria, transcendente y pretenciosa se ve obligada a compartir escenario al mismo tiempo con la comedia fútil y cariñosa de Zerbinetta y sus compinches, generando así una representación llena de contrastes y variaciones.

"Fragmentos de densidad musical que recuerdan al dramatismo de otras heroínas como Elektra o Salome se alternan sin solución de continuidad con pasajes frívolos que rebajan y relativizan el sentido trágico del abandono de Ariadna"

La exhibición conjunta se produce en el primer y único acto de la ópera, con fragmentos de densidad musical que recuerdan al dramatismo de otras heroínas como las protagonistas de Elektra o Salome, alternados sin solución de continuidad con pasajes frívolos que rebajan y relativizan el sentido trágico del abandono de Ariadna, imitando desde el neoclasicismo la candidez de autores como Mozart. En conjunto, una «curiosa combinación» con la que Strauss más que definir unívocamente «el futuro de la ópera», pretende reflexionar, a principios de siglo XX, sobre la caducidad de los modelos obsoletos para explorar nuevas vías de expresión.

Para montar una obra de tal complejidad, la directora Katie Mitchell apuesta por mantener a la mayoría de los personajes prácticamente siempre sobre el escenario, de manera que, cuando no cantan, se convierten en espectadores de la acción. Con tanta movilidad y afluencia en escena, a veces se pierde el foco de atención, pero, por el contrario, se refuerza la poderosa idea de que cantantes y asistentes forman parte de una misma audiencia de la ópera dentro de la ópera.

liceuunder35-operaactual-ariadne (1) Imagen del patio de butacas de la función 'Under 35' © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO
liceuunder35-operaactual-ariadne (2) Imagen de la instalación de Okuda San Miguel en el Salón de los Espejos © Gran Teatre del Liceu / Sergi PANIZO

Así pues, para el público Under 35, acostumbrado a los clásicos amenos de las ediciones anteriores de la promoción, Ariadne auf Naxos representa sin duda un cambio de paradigma en su experiencia operística. Sin arias reconocibles, fragmentos famosos o una trama convencional, la original ópera de Strauss requiere evidentemente de más implicación y sensibilidad que, por ejemplo, La Traviata o Lucia di Lammermoor. No obstante, por su comicidad y duración, el original título de Strauss puede ser también un primer paso ideal para acercar los espectadores neófitos a la intensidad anterior de Richard Wagner o a las armonías de autores posteriores como Arnold Schoenberg.

Entregado a la propuesta, el público aplaudió convencido al final de la función, especialmente a la espléndida Sara Blanch, Premio ÓPERA ACTUAL 2016, que bordó el dificilísimo rol de Zerbinetta y a quien también festejaron después de su espectacular aria «Grossmächtige Prinzessin». Blanch reconoce que Ariadne auf Naxos ciertamente es «una ópera complicada, rica y con múltiples capas de lectura», pero, al mismo tiempo, destaca la «energía y la conexión» que sintió desde el principio con la joven audiencia, siempre atenta y en silencio. «No se debe dudar ni subestimar el poder de impacto de la música, por muy compleja que sea, ni tampoco la capacidad cultural de la juventud, ya que la edad no significa en absoluto menos formación, interés o exigencia», certifica la soprano catalana.

También fue sonoramente aplaudida Johanni van Oostrum, quien impresionó en el rol de Ariadna, así como la mezzo Paula Murrihy, con las líneas más bellas del prólogo inicial.

Dentro de un mes, el teatro de La Rambla propone una nueva cita Under 35 con una versión escenificada del War Requiem de Benjamin Britten, una propuesta escénica poco habitual en el Liceu (proponer una dramaturgia escenificada para un oratorio), moderna y arriesgada. Una decisión en perfecta consonancia con el proceso de madurez que experimentó el público liceísta, de la mano de Richard Strauss en esta primera noche juvenil de la temporada.  * Aniol COSTA-PAU, redactor de ÓPERA ACTUAL