Àlex Ollé vuelve a Tokio con una 'Carmen' inspirada en Amy Winehouse

Después de reponer su 'Bohème' de Turín en el Liceu de Barcelona, Àlex Ollé estrena la ópera de Bizet en Japón

25 / 06 / 2021 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 4 min

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Carmen Àlex Ollé / operaactual.com Diseño escenográfico de Alfons Flores para 'Carmen' en Tokio © Alfons FLORES
Carmen Àlex Ollé / operaactual.com Diseño escenográfico de Alfons Flores para 'Carmen' en Tokio © Alfons FLORES
Carmen Àlex Ollé / operaactual.com Diseño de vestuario de Lluc Castells para 'Carmen' en Tokio, con la mezzo Stéphanie d'Oustrac como modelo © Lluc CASTELLS

De Barcelona (La Bohème) a Tokio (Carmen), y después a Roma (Madama Butterfly) y Berlín (Idomeneo). O de Puccini a Bizet y de vuelta a Puccini y a Campra. Àlex Ollé no para, y en julio regresa a Japón, después de su aplaudida Turandot, esta vez con una renovada e innovadora imagen de la gitana de Bizet, personaje que para él es «un símbolo de valentía y libertad».

El director de escena barcelonés Àlex Ollé (La Fura dels Baus) posee una agenda de vértigo, y si hace una semana estrenaba en el Liceu de Barcelona su renovadora visión de La Bohème, ahora es el turno de Carmen: con la popular ópera de Bizet regresa a Japón, específicamente al New National Theatre de Tokio, cuyo aparatado operístico dirige Kazushi Ono, actual titular de la OBC, y que estará al mando de la dirección musical de esta nueva Carmen. Entre los días 3 y 19 de julio se ofrecerán seis funciones de una nueva producción que el regista ha preparado junto a sus colaboradores habituales, el escenógrafo Alfons Flores y el diseñador de vestuario Lluc Castells, con la iluminación de Marco Filibeck.

© Daniel ESCALE

Àlex Ollé

«Carmen es un símbolo de valentía y libertad», deja claro Àlex Ollé en conversación con ÓPERA ACTUAL. Fascinado por el personaje, reconoce que se enfrenta ante un mito español de proporciones y muy vigente. «Un mito que sigue en lo más alto del imaginario colectivo –nacional e internacional– desde que Merimée publicó su novela y Bizet estrenó su ópera. El mito ha sobrevivido al teatro, el cine, la danza, la música, la pintura, a todas las formas de arte. Ha sobrevivido incluso a las tentativas de desmitificación de las cualidades que Carmen parecía encarnar». Pero, ¿por qué sigue fascinando Carmen después de 175 años de haber sido creado el personaje?, se pregunta el regista. «Hoy la tragedia de Carmen aparecería en las noticias como un caso más de violencia de género. Pero lo que perdura son las pulsiones que la mueven, su deseo de libertad, el libre trato con los hombres, la igualdad, la voluntad de elegir por sí misma, de decidir su destino. Carmen es dueña de sí misma, no hay hombre que la doblegue. Su impulso vital es el mismo que hoy mueve a muchas mujeres que siguen reclamando lo mismo por lo que Carmen muere. Carmen es fuerza, alegría, valentía, capacidad de transgresión, es símbolo de libertad. Carmen, leída así, es una historia atemporal que puede representar algunos de los derechos que las mujeres han ido alcanzando a lo largo de los últimos dos siglos».

Alma de artista

Ollé profundiza en el perfil del personaje: «En la obra de Merimée, Carmen aparece en un mundo de cigarreras, gitanos, toreros, bandoleros, la bohemia andaluza, los ambientes del arte flamenco. En la ópera de Bizet, Carmen es presentada como una trabajadora de la fábrica de tabaco, aunque fuera de la fábrica, y ése es su verdadero mundo, se comporta como lo haría cualquier cantaora. Junto a Frasquita y Mercedes, entre los contrabandistas, en la taberna de Lilas Pastia, incluso con el teniente Zúñiga, Carmen se comporta como una artista. El mismo Zúñiga llega a decirle: ‘No son canciones lo que espero de ti’».

"Carmen podría ser una cantante conocida de las que actúan en grandes conciertos ante grandes audiencias"

Según Ollé, esa alma de artista de la gitana marca un perfil concreto del personaje vinculada al mundo de la noche y del espectáculo. «Carmen podría ser una cantante conocida de las que actúan en grandes conciertos ante grandes audiencias pero también en locales pequeños ante un público selecto. El mundo del espectáculo conlleva viajes, gentes diversas, una cercanía al mundo de las drogas, el alcohol, fiestas, promiscuidad. Todo ello nos ha parecido un universo pertinente para Carmen. Y este paralelismo nos permite, además, afrontar una puesta en escena de Carmen para un público de hoy de tal modo que su historia se entienda desde el presente».

En esta nueva producción, con Kazushi Ono en el podio, su Carmen será la mezzo francesa Stéphanie d’Oustrac, que se enfrentará al Don José del tenor japonés Toshiaki Murakami (que reemplaza al previamente anunciado Migran Agadzhanyan), protagonistas de un montaje que también cuenta con la Micaëla de Ryoko Sunakawa y del Escamillo de Alexandre Duhamel. A la mujer moderna que Ollé imagina como Carmen en este montaje, sin embargo, «no le sirve toda su experiencia de mujer de mundo para librarse de un amor equivocado: Don José, un hombre posesivo, celoso, incapaz de aceptar un no por respuesta».

La divina Amy

El director de escena de La Fura dels Baus afirma que para esta nueva propuesta teatral le ha inspirado la talentosa y prematuramente desaparecida cantante Amy Winehouse. La vida de la cantante británica, muerta a los 27 años, «es el recorrido de ascenso y caída de una chica joven, decidida, temperamental, que acaba siendo arrastrada por la presión de su entorno más próximo con la consecuencia, igual que Carmen, de un final trágico. Pero Amy es, para nosotros, sobre todo un referente estético y visual que nos permite identificar a Carmen con un personaje real, alguien conocido, próximo y comprensible, para que el público pueda sentir empatía hacia ella».

Continúa Àlex Ollé: «Es a partir de esta conjunción de ideas de donde emerge el planteamiento escénico, una escenografía construida con estructuras tubulares propias de cualquier escenario de rock». Porque en su Carmen la protagonista es una cantante de una banda de moda. «Los personajes que revolotean a su alrededor forman parte de la bohemia del mundo artístico. Don José es un policía con el que Carmen juega, al principio, y con el que acaba teniendo una tormentosa historia de amor. El entorno de Carmen está formado por los músicos, los técnicos, los guardas de seguridad, los promotores, los fans que la acompañan. Y los contrabandistas son los dealers que suelen mover la droga en estos ambientes. La relación con el torero Escamillo se podría dar, quizá, porque ambos son famosos, pero si algo les une es, sobre todo, el hecho de ser uno el reflejo del otro, a ambos les gusta el riesgo, afrontar el peligro de frente. Así, en la escena final, Carmen se enfrenta a Don José como el torero se enfrenta al toro, pero esta vez el torero no consigue esquivar la cornada». «Es en este entorno de música, fama, dinero, drogas, alcohol, amor, pasión, celos libertad donde la tragedia vuelve a fraguarse en un territorio perfectamente comprensible para el público de hoy», sentencia.– ÓA