Historia de la Ópera

ÓA 253. Historia de la Ópera LIX. Ópera en la América decimonónica (I)

Los compositores americanos aprovecharon la fuerza del género lírico para incorporar elementos nativos que transmitieran emociones en escena

01 / 01 / 2022 - Verónica MAYNÉS - Tiempo de lectura: 5 min

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Guarany boceto / operaactual.com Diseño escenográfico del estreno de la ópera de Antônio Carlos Gomes © Museu Imperial de Rio de Janeiro
Guatimocín / operaactual.com 'Prisión de Guatimocín, último emperador de Méjico', del pintor sevillano Carlos María Esquivel y Rivas © Museo de Zaragoza
Guarany Bonn / operaactual.com 'Il Guarany' del brasileño Antonio Carlos Gomes, en su recuperación en tiempos modernos en la Ópera de Bonn con Carlos Álvarez, Verónica Villarroel y Plácido Domingo en una producción de Giancarlo del Monaco © Opera de Bonn

El estreno en México en 1711 de La Parténope de Manuel de Zumaya causó sensación en el nuevo mundo, aunque las secuelas creativas de esta primera ópera autóctona se hicieron esperar. Más de un siglo después, los compositores locales aprovecharon la fuerza del nuevo género para incorporar en la ópera de la América decimonónica elementos nativos que transmitieran las emociones de forma teatral y musicalmente conmovedora.

El impacto sentimental del Romanticismo europeo provocó no pocas revoluciones culturales, las cuales también se reflejaron al otro lado del océano. Si el siglo XVIII supuso la lenta incorporación de la ópera en Latinoamérica, el XIX, en plena convulsión por las guerras de independencia, facilitó su difusión por el continente y la creación de un sentido colectivo que reivindicara las raíces locales, sin olvidar las indígenas. Entre muros palaciegos de los virreinatos de Perú y México, se escucharon las primeras obras, pero la fiebre por el género teatral se expandió sin pausa. En 1778 nació en Buenos Aires (Argentina) la Casa de Comedias, un teatro inaugurado con la obra teatral El barbero de Sevilla de Beaumarchais. Mientras tanto, en Chile y Perú se representaban piezas teatrales que estaban de moda en el madrileño Palacio de La Zarzuela, con gran éxito de público. A mediados del siglo XIX aparecieron los primeros teatros destinados a la ópera, con títulos que se habían estrenado poco antes en Europa, y mayoritariamente italianos.

"El apogeo de los movimientos nacionalistas impulsó la reivindicación de lo criollo y de las raíces indígenas, cuyas características musicales se incorporaron a las estructuras tradicionales del género lírico"

El apogeo de los movimientos nacionalistas que llevaron al nacimiento de los diversos estados americanos que consiguieron la independencia, ya en la América decimonónica, impulsó la reivindicación de lo criollo y de las raíces indígenas, cuyas características musicales se incorporaron a las estructuras tradicionales del género lírico. De esta fusión nacieron I Due Gemelli de José Mauricio Nunes García, la primera ópera creada y estrenada en Brasil; Guatemotzin, del mexicano Aniceto Ortega; la más difundida Il Guarany, del brasileño Antônio Carlos Gomes; o Liropeya, del compositor uruguayo León Ribeiro. Incluso un músico italiano residente en Lima, Carlo Enrico Pasta, dedicó una pieza al último rey inca, Atahualpa, estrenándola en 1877.

En algunos de los libretos de estas óperas con cierto carácter reivindicativo se planteaba la confrontación entre nativos e invasores, invocando la libertad de los pueblos originarios y el retorno a la naturaleza no colonizada de forma más o menos explícita, revalorizando la cultura ancestral… Continúa…*

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