Historia de la Ópera

ÓA 246. Historia de la Ópera LI. Nuevas voces francesas (II)

Mientras la lírica se divide en dos corrientes, la italiana y la germánica, Francia se desmarca de la mano de D’Indy, Dukas, Chausson, Rabaud y Hahn

01 / 05 / 2021 - Verónica MAYNÉS* - Tiempo de lectura: 6 min

Print Friendly, PDF & Email
Ariane Barbe-Bleu Una escena de 'Ariane et Barbe-Bleu', de Dukás, en el Liceu de Barcelona en 2011 © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Roi Arthus 'Le Roi Arthus', de Ernest Chausson, en un montaje de la Opéra National de Paris © Opéra National de Paris
Mârouf savetier Una escena de la ópera 'Mârouf, savetier du Caire' de Henri Rabaud en la Opéra National de Bordeaux (2018) © Opéra National de Bordeaux / Vincent BENGOLD

En el último cuarto del siglo XIX, Europa se divide principalmente en dos corrientes operísticas, la italiana y la germánica. Francia, en su intento de desmarcarse de estas influencias, tal y como se explica en el capítulo anterior, explora nuevas vías para lograr un lenguaje autóctono que, sin embargo, acaba sucumbiendo al poderoso imán del wagnerianismo. Los parisinos D’Indy, Dukas, Chausson y Rabaud, además de Hahn –nacido en Caracas pero pronto trasladado a la capital gala–, marcarán el camino a seguir.

Aunque hoy Vincent d’Indy (París, 1851-1931) ha sido injustamente olvidado, fue uno de los personajes musicales más influyentes de su tiempo y responsable directo del interés por la obra de Richard Wagner en el país vecino. D’Indy –quien tuvo alumnos como Albéniz, Turina, Guridi, Satie o Milhaud– defendió una música pura que no priorizase solamente el beneficio comercial, animando a las generaciones futuras a buscar un lenguaje propio. Ser el primer gran defensor wagneriano en Francia le provocó no pocas críticas, pero también inició un movimiento de importante repercusión internacional.

Antes de que d’Indy irrumpiera en escena, los teatros operísticos franceses ofrecían principalmente obras de Meyerbeer, Halévy, Offenbach, Rossini o Donizetti. A partir de la guerra franco-prusiana de 1870 y con el fin del reinado de Napoleón III, Francia se abre lentamente a una vanguardia musical, que ya llevaba décadas desarrollándose en Alemania e Italia. D’Indy, en su afán de renovar el panorama, denunció el monopolio de ciertos autores –principalmente los de estilo italiano– en los teatros oficiales, y la reticencia hacia Wagner… Continúa…*

* Si quieres seguir leyendo este artículo puedes hacerlo comprando este número, suscribiéndose a la revista en papel o comprando la versión digital