Historia de la Ópera

ÓA 238. Historia de la Ópera XLIV. El vuelco de la Segunda Escuela de Viena

Schoenberg, Berg y Webern condensarían las investigaciones sonoras del cambio de siglo dando paso a las vanguardias operísticas

01 / 09 / 2020 - Verónica MAYNÉS* - Tiempo de lectura: 8 min

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'Wozzeck', de Berg, en la Royal Opera de Londres © The Royal Opera / Catherine ASHMORE
Una escena de 'Moses und Aron' de Schoenberg, en la Opéra National de Paris, en un montaje de Romeo Castelucci que también pudo verse en Madrid © Opéra national de Paris / Bernd Uhlig
'Lulu' de Alban Berg en la producción de Oliver Py estrenada en 2010 en el Liceu barcelonés con Patricia Petibon y Paul Groves © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Durante siglos y favorecida por la corte de los Habsburgo, Viena atrajo a los más grandes músicos. El primer momento de gloria lo protagonizaron Haydn, Mozart y Beethoven, convirtiendo la ciudad en el epicentro europeo musical. Un siglo después otra generación vienesa protagonizaba otro capítulo decisivo en la historia musical, la Segunda Escuela de Viena. Schoenberg, Berg y Webern, condensarían las
investigaciones sonoras del cambio de siglo, dando paso a las vanguardias operísticas.

A principios del siglo XX, Europa vive un período convulso cuya inestabilidad se mani­­fiesta en diferentes tendencias artísticas, los famosos ismos y neos. La vanguardia convive con el deseo de recuperar la tradición, dando lugar a estéticas llenas de contradicciones y en constante transformación. Con sus cuatro óperas, Arnold Schoenberg (Viena, 1874-Los Ángeles, 1951) revolucionó el género asestando un golpe mortal a la tradición. En sus pentagramas conviven el expresionismo, la atonalidad y el dodecafonismo, descubrimiento este último que pretendía una alternativa al sistema tonal tradicional.

En 1909 Schoenberg sacude el teatro musical con ErwartungLa espera–, monodrama en un acto estrenado en Praga en 1924 con libreto de Marie Papennheim que explora los claroscuros de la psique humana con la eficacia dramática del teatro expresionista. Libreto y música describen el aislamiento del ser humano víctima de los impulsos irracionales de su subconsciente, una reelaboración de la realidad externa mediante la distorsión sonora. Erwartung refleja las angustias de su única protagonista, a través de un lenguaje desgarrador que acerca a la intérprete solista incluso al grito. Una mujer se adentra en el bosque en busca de su amado, que aparecerá muerto ante la casa de la amante. El bosque, con su terrorífica luna –tan inquietante como la de Richard Strauss en Elektra y Salome–, simbolizará el presente con una música exasperada, disonante y de corte expresionista; el pasado, evocado con nostalgia conmovedora, cobrará vida con una música consonante, de melódico lirismo…*

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