ENTREVISTAS

Sonya Yoncheva: “Medea, Poppea o Norma son los animales escénicos que me gustan, que me mueven”

25 / 02 / 2019 - Juan Antonio MUÑOZ - Tiempo de lectura: 12 minutos

Print Friendly, PDF & Email
Como Medea en Berlín, dirigida por Daniel Barenboim en una producción de Andrea Breth. Este verano lo interpretará en Salzburgo © Staatsoper Unter den Linden / Bernd UHLIG
© Dario ACOSTA
Como Desdemona en Nueva York, personaje que ha cantado en enero y que se editó en DVD en la producción de 'Otello' de Bartlett Sher que inauguró el curso 2015/16 del Met. La soprano continuará este mes en ese teatro interpretando 'Iolanta' antes de regresar a La Scala, en marzo, con 'Traviata' © The Metropolitan Opera / Ken Howard
© Dario ACOSTA

Nada ha sido convencional en la carrera de Sonya Yoncheva (Plovdiv, Bulgaria, 1981), estrella indiscutida del mundo actual de la ópera, que ya en su adolescencia fue anfitriona de un programa de televisión búlgaro sobre música y que poco después, junto a su hermano menor, Marín, ganó el concurso Hit-1 para cantantes. Su máster en canto lírico lo obtuvo en 2009, en el Conservatoire de Musique de Genève, aunque ya en 2007 formaba parte de la academia Jardin des Voix de William Christie.

Su vida profesional se inició junto a Les Arts Florissants y también con Le Concert d’Astrée y Emmanuelle Haïm. Comenzó por Händel, Rameau y Monteverdi –compositores que nunca apartará de su repertorio–, pero hoy vive inmersa en aguas muy distintas, las de Bellini, Verdi o Puccini, siendo una gran figura de La Scala de Milán, la Opéra de París, el Covent Garden de Londres o el Metropolitan de Nueva York. En estas semanas ha estado cantando en el Met Desdemona –por cansancio canceló la última función– y el rol protagonista de Iolanta, con el que seguirá todo febrero, antes de regresar en marzo a La Scala con La Traviata. Su debut como Medea (Cherubini) en Berlín, con el que arrancó el curso y que llevará al próximo Festival de Salzburgo, fue un nuevo éxito, según explica a ÓPERA ACTUAL: “Medea es un animal de teatro increíble. Pasional, fuerte, sexy e impredecible. Es de esas mujeres que provocan fanatismo”.

ÓPERA ACTUAL: Parece haberse­ especializado en este tipo de papeles. Porque Norma y Poppea tienen rasgos comunes con Medea.
Sonya Yoncheva:

Sí. Y son los animales escénicos que me gustan, los que me mueven a estar en el escenario. Me gusta mucho actuar, además de cantar, y estos personajes hay que actuarlos.

ÓA : En la vida sí que existen personas como estos personajes.
S. Y.:

Sí, es cierto. Hace unas semanas, precisamente cuando estaba trabajando en Medea, escuché en la radio que una mujer en Estados Unidos mató a tres de sus hijos. Eso me golpeó muy fuerte, porque no puedo imaginar que exista tal brutalidad. La barbaridad de nuestra especie a veces se manifiesta.

Trayectoria singular

ÓPERA ACTUAL: En su trayectoria ha hecho desde Monteverdi y Händel, pasando por el barroco francés hasta Bellini, Verdi y Puccini. ¿Pudo imaginar ese camino?
S. Y.:

Para nada. Nunca he sido tan ambiciosa como para imaginar algo así. He estado siempre preocupada de la música y de ese momento de devoción que se produce cuando descubres un personaje o una obra que de pronto te cambia la vida. Este viaje siempre ha estado conectado con una sensación de pura inspiración. Nunca calculé nada. Jamás me dije “voy a hacer tal papel dentro de cinco años y después este otro”. No soy ese tipo de artista.

ÓA : ¿Y cómo ve la música antigua?
S. Y.:

Me encanta porque es música- que, para mí, contiene las armonías más ricas y también las más actuales: tanto por sonido como por colores se hace muy cercana al jazz e incluso a la música popular. No sé si es mi música preferida, pero me ha dado muchas satisfacciones y me produce una gran emoción cuando la canto.

ÓA : Ese vínculo con el jazz puede deberse a que hay mayor libertad a la hora de la interpretación...
S. Y.:

Absolutamente. Sobre todo con Monteverdi, que es gran teatro dramático. Exige trabajar muchísimo sobre la palabra, sobre el texto. Esto es algo que he llevado a todo mi repertorio: servir el texto antes de imaginar la música.

ÓA : Cómo ha sido para usted trabajar con William Christie, el director de les Arts Florissants?
S. Y.:

Lo adoro, para mí es un dios. Tiene una personalidad deliciosa; es un genio y es muy humilde. Es uno de los pocos directores con los que siempre me emociono al momento de hacer música, y eso me sucede desde la primera vez que trabajé con él.

ÓA : Impresiona el tamaño de su voz en un teatro, y ello no parece muy apto para música antigua. ¿Qué hacía Christie? ¿Le pedía que se contuviera?
S. Y.:

¡No! Mis colegas me preguntan lo mismo. Al contrario, Christie me instaba a ser siempre yo misma, con mi naturalidad de cantante y actriz. Eso sí, haciendo bien las cosas, con los ornamentos como corresponde y todo lo demás. Nunca me frenó por el volumen de mi voz. Un día me dijo “por favor, Sonya, ponte ahí delante y canta sin mirar a la orquesta”. Y luego le dijo a la orquesta que todos debían seguir mi cuerpo. Ellos solo escuchaban lo que yo hacía y miraban mi cuerpo. ¡Fue así como dirigí a Les Arts Florissants!

El último disco en solitario de la soprano búlgara está consagrado a Verdi

ÓPERA ACTUAL: Ha hecho bastante música francesa. Su 'Medea' de Berlín fue en la versión original en francés, y también el 'Don Carlos' de París. ¿Le gusta ese idioma?
S. Y. :

Es un idioma que hablo bien; diría que es casi mi primera lengua. Respecto de esas obras, pienso que deben ser cantadas en sus idiomas originales porque tanto Cherubini como Verdi- compusieron pensando en ese texto. No me suena bien una Medea en italiano, me parece artificial.

ÓA : Otro de sus proyectos, en 2014, fue rescatar canciones de Clara Schumann y Pauline Viardot.
S. Y. :

Sí, y fue muy interesante. Me pareció importante que la gente pudiera escuchar música compuesta por mujeres. Me gustó descubrir la relación de amistad que había entre Clara y Pauline, que se escribían casi todas las semanas para hablar de música, que era su pasión. Siempre se habla de Robert Schumann y casi nunca de Clara, aunque ahora ella ya es más conocida, y qué decir de Pauline Viardot, a quien aún muy pocos conocen. Era una pianista excelente, alabada por Liszt, que fue su maestro. Se conoce mucho más a su hermana, Maria Malibrán, que como murió siendo tan joven se convirtió en una leyenda.

ÓA : En Milán cantó Imogene de 'Il Pirata' dirigida por Riccardo Frizza en lo musical y en una producción del español Emilio Sagi. Su personaje, como Medea y Norma, se asocia con Maria Callas. Y nada menos que en La Scala, onde ella lo cantó. ¿Cómo se atrevió?
S. Y. :

¡Uf! Realmente no lo sé. Estaba- tan segura que no se me pasó por la cabeza que el recuerdo de Maria Callas en La Scala hubiera podido significarme un problema. Estaba convencida de que era un papel adecuado para mi voz. La obra me encanta; es una lástima que se conozca poco porque es una obra maestra. Un crítico de Berlín escribió que estaba muy sorprendido de que el público no me hubiera abucheado porque se conoce cómo son los loggionisti. Por suerte fue un éxito y nadie me tiró ni un tomate ni un huevo ni nada.

ÓA : Su hermano Marin es cantante pop. ¿Dos intérpretes en la familia?
S. Y. :

Nuestra madre siempre quiso ser actriz y cantaba pop y rock. Mi padre también, y tenía una voz muy cálida, y le gustaba la música folclórica búlgara. Cuando yo tenía cuatro años, mi madre me dijo “tienes que dedicarte a la música porque es perfecta para ti”. Yo no sabía lo que decía, y lo mismo pasó con mi hermano. Ella estaba convencida de que este era nuestro camino. Y tenía razón.

ÓA : ¿Ha actuado con su hermano?
S. Y. :

Sí. De hecho hicimos una gira con mi último álbum dedicado a Verdi (Sony). Canta un dúo conmigo y también un aria, o sea que también le gusta lo lírico. Él era una estrella increíble en Bulgaria, pero el negocio le superó, por lo que se decidió por la ópera. Y como soy su hermana mayor (por siete años mayor), lo estoy ayudando. No quiero imponerle, no lo haría jamás: sé que él puede hacer su camino solo. Es un tenor lírico, con una voz muy bonita y es aún muy joven. Tiene una gran personalidad, pero le tiene miedo al escenario. Es curioso: cuando yo era más joven era mucho más tímida que él, que iba cantando por todas partes y hacía hasta publicidad. Yo era muy discreta. Ahora es al contrario.

ÓA : ¿Por qué hay tantos cantantes búlgaros? ¿Qué comen?
S. Y. :

Mucho queso feta! No, hablando en serio, creo que se debe a que tenemos una tradición y una buena escuela. También puede influir nuestro idioma, porque el búlgaro es eslavo pero también oriental, tiene muchas palabras turcas y también del griego, y tenemos afinidad con los romanos… Este lugar de Europa ha sido un cruce de culturas y lo mismo sucede con los húngaros, que también tienen cantantes muy buenos. Pienso que las mezclas en la vida son muy interesantes: lo veo con mis hijos, que llevan los genes de su padre venezolano.

ÓA : Según su experiencia, la magia teatral ¿surge por milagro o se provoca?
S. Y. :

Creo que todo se debe al carisma. Puede estar en tu voz, en cómo hablas o como caminas. Se sabe inmediatamente y uno como público lo ha vivido también cuando no puedes dejar de seguir a alguien en el escenario. Es funda-mental, en todo caso, ser sincero con el público, mostrar tu alma. En mi naturaleza no está el plantarme mis personajes como algo impostado, falso. Pero a la vez tienes que provocar el misterio.

ÓPERA ACTUAL: ¿Qué papeles están por venir?
S. Y.:

El año pasado debuté cinco nuevos personajes, o sea que creo que ahora me merezco un poco de descanso, de manera que este curso y el próximo haré los que ya tengo en repertorio. Después vendrán Manon Lescaut y Leonora de La forza del destino. Quiero retomar Cleopatra de Giulio Cesare y estoy pensando en Salome, que me interesa mucho.

ÓA : ¿Tiene planes para cantar en España?
S. Y. :

Claro que sí. Tengo un recital en el Teatro Real de Madrid en el verano próximo y en el mismo Real, en diciembre de este año, haré Il Pirata en la misma producción de La Scala. También tengo conciertos previstos en Barcelona.

Comprar: