ENTREVISTAS

Sondra Radvanovsky: “Tosca es mi papel”

01 / 07 / 2021 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 6 min

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Sondra-Radvanovsky-cartel-peralada-opera-actual Sondra Radvanovsky © Festival Castell de Peralada

La soprano será Floria Tosca el 25 de julio en el Festival Castell de Peralada después de cantarlo en el Teatro Real de Madrid. Será una función en versión de concierto que ya ha agotado entradas. A su lado estarán Jonas Kaufmann y Carlos Álvarez, «dos grandes artistas que, además, son amigos». Confiesa sentir debilidad por España y adora Barcelona: «Es como volver a cantar en casa», asegura.

Nació en Berwyn, Illinois, Estados Unidos, pero tiene nacionalidad canadiense y vive en Toronto. Es soprano. Posee una voz inmensa, corpulenta. Su carrera ha sido imparable. Ni siquiera la pandemia la dejó de brazos cruzados y junto a su gran amiga la también soprano Keri Alkema se inventó un espacio en YouTube, Screaming Divas, donde entrevistan a personajes del mundo de la cultura en una charla distendida en la que cabe todo. Todo lo que es interesante. Sondra Radvanovsky aterrizó de nuevo en el Teatro Real (abrió el curso con Un ballo in maschera, de Verdi) a principios de junio para los ensayos de Tosca, ópera con que cierra la temporada el coliseo madrileño. Posteriormente viajará al Festival de Peralada para ser también la heroína pucciniana en una de las grandes apuestas del encuentro (25_07). Lo hará junto a la compañía del Teatro Real y a su lado estarán Jonas Kaufmann, como Cavaradossi, y Carlos Álvarez, en la piel del infame Scarpia. Enamorada de España, siente debilidad por Barcelona, que es para ella como un talismán. Allí inauguró el curso con un recital junto a Piotr Beczala para regresar en abril con un concierto en el que fue una y trina: es decir, las tres reinas de Donizetti. La crítica reconoció el esfuerzo titánico. Y el Liceu se vino abajo. Brava. “Adoro esa ciudad. Y amo ese teatro tan bello. El público es fantástico y regresar es sinónimo de satisfacción, al igual que Peralada, un Festival en el que me siento muy a gusto. Volver ahora para ser Tosca, aunque solo sea una noche, significa un reto, es mucho”. En el reparto coincidirá con dos otros dos habituales en el Festival, también grandes. Y ella lo sabe: “No puedo tener mejores compañeros de viaje. Aunque para mí esto no es trabajar. Es disfrutar entre amigos. Me siento inmensamente feliz. En el escenario de Peralada tengo la sensación de estar de nuevo en casa. Ya me ha sucedido en otras ocasiones en ese festival. Si hay una palabra que defina esa sensación es felicidad. Trabajar con dos grandes artistas que, además son grandes personas… ¿Se puede pedir más? Y, por si no fuera suficiente, son amables y encantadores… Peralada es absolutamente especial para mí y no puedo disfrutarlo más”.
La cita será el 25 de julio en versión concierto, y ya no queda una sola entrada. El papel de esta artista de extracción humilde que se enamora de un pintor y es perseguida por el vil jefe de la policía de Roma lo lleva literalmente cosido. Los pliegues de la piel de Sondra son los de Floria. “Tosca es el papel. Es mi papel”, contesta al preguntarle lo que significa este personaje en su carrera. “Posee un carácter muy especial. Si tuviéramos el tiempo suficiente empezaría a hablar sobre ella, pero me temo que no acabaría. El ‘Vissi d’arte’ es una verdadera locura. Cada vez que lo interpreto lo vivo, lo respiro, lo siento. Amo al personaje, amo cantarlo. Le he dado todo y Floria me ha dado más”.
Soñó con dar vida al papel desde el primer momento en que la escuchó. Tenía 11 años. Plácido Domingo tuvo “la culpa” de que Radvanovsky se sintiera tan atraída que decidiese hacer de la ópera su vida. “Para Tosca hay un momento. Es un drama puro para el que necesitas estar preparada vocalmente”, añade. ¿Cree que en la lírica el físico puede hoy tenerse más en cuenta que la voz? Responde sin vacilar: “Sí, sí, sí. Hoy lo que se ve es lo que cuenta, lo que entra por los ojos. No todo el mundo es delgado ni posee una figura escultural ni tiene por qué. Así lo que se hace es excluir, lo que es una muy mala práctica”.
La suya es una carrera consolidada que la ha llevado por los teatros más importantes. Con el bagaje de años ahora, dice, se siente en un momento “dulce. Y feliz. Puedo elegir qué cantar y qué no. Lo que me apetece. Por ejemplo, las tres reinas. O ser Rusalka. Lo cierto es que adoro cantar”, comenta. Su carrera no conoce traspiés. Step by step (paso a paso), explica gráficamente con estas dos palabras en inglés.

© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Sondra Radvanovsky y Ambroggio Maestri en 'Tosca' en la puesta en escena dirigida por Paco Azorín

Entre todos los directores de escena con los que ha trabajado destaca un nombre, el de David McVicar: “Ha estado presente en cada momento importante de mi carrera. Entiende todo lo que quiero y necesito. Solamente con una mirada nos basta para comunicarnos. Me conoce casi más que yo misma. Es el mejor. Y tengo la suerte de tenerlo como amigo”. ¿Y William Friedkin, el director de El exorcista a quien le une una sólida amistad? “Wow, él también es increíble. Le bastan cinco minutos para saber lo que quiero. William tiene magia”.
¿Qué ha echado de menos Sondra Radvanovsky durante el confinamiento? “Sentir ese abrazo que tú devuelves desde el escenario. Volver a cantar con gente en el patio de butacas fue una sensación que no soy capaz de describir con palabras. No tiene nada que ver a hacerlo en streaming. Y fue en septiembre de 2020 en el Teatro Colón de A Coruña. Ahí volví a abrir la boca tras el confinamiento ¿Cómo no voy a amar a España? Ha sido un ejemplo para el mundo de la cultura. Los teatros, con todas las medidas, han seguido abiertos y los artistas y el resto de profesionales hemos podido hacer nuestro trabajo. Nosotros estamos sobre el escenario, pero hay cientos de personas detrás sin las cuales sería imposible levantar el telón. Es gente que ha luchado por su empleo, que necesitaba cobrar un salario a fin de mes. Y eso ha sido posible en España”, y aprovecha para aplaudir al Teatro Real y la “heroicidad” de sus responsables: “Joan Matabosch optó por seguir adelante y salió airoso. Que los teatros vuelvan a sus temporadas, que la vida regrese a lo que era es lo que todos esperamos”. La forza del destino, de Verdi, y Turandot, de Puccini, están a la vuelta de la esquina. Su deseo es incorporarlos a su repertorio. “Y, claro, seguir cantando”. ÓA