ENTREVISTAS

Silvia Paoli, 'regista': “No debería ser una excepción ver a mujeres directoras de escena”

01 / 12 / 2021 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 4 min

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Capuleti Tenerife / operaactual.com Una escena del estreno en Tenerife de 'I Capuleti e i Montecchi' que firma Silvia Paoli © Ópera de Tenerife
La casa de Bernarda Alba (baja) -235 Una escena del montaje de 'La casa de Bernarda Alba' ideado por Silvia Paoli © Auditorio de Tenerife / Miguel BARRETO
Silvia Paoli La directora de escena Silvia Paoli

Esta temporada lírica tiene para Silvia Paoli acento español. Tras dirigir La casa de Bernarda Alba en Tenerife, este mes levanta, casi al mismo tiempo, los telones del Campoamor de Oviedo y del Maestranza de Sevilla dirigiendo Lucrezia Borgia e I Capuleti e i Montecchi. Después llegarán su debut en Carmen y Tosca, en una carrera que, en muy poco tiempo, ha alcanzado ya velocidad de crucero. Tras dar sus primeros pasos como ayudante de Damiano Michieletto, su paso por el Festival de Pésaro le abrió las puertas del circuito lírico. Su objetivo, “hacer pensar al espectador”.

El teatro me atrajo desde muy joven. Siempre me han gustado los teatros, que considero templos seculares; su olor para mí ahora significa hogar. Empecé como actriz. Aún recuerdo la noche en que decidí matricularme, a los 18 años, en un curso de teatro. Luego ya no paré. Enseguida entendí que esa era mi forma de comunicarme con el mundo, pasara lo que pasara. La ópera siempre ha formado parte de mi familia. El tío de mi padre era bajo y mi tía nos contaba a mi primo y a mí cuando pequeños, las tramas de Puccini y no cuentos para dormir. Nos fascinaba y nos asustaba al mismo tiempo. Empecé a ir a la ópera con mi padre cuando era adolescente, y aburría bastante, porque no pasaba nada… Quizás hoy sería diferente.

 Desgraciadamente, a nivel mundial, cada vez hay menos cultura y más entretenimiento. La cultura se ve a menudo, hoy en día, como algo aburrido e incluso peligroso, porque te empuja a pensar. Sería maravilloso que el entretenimiento (y no me refiero solo a la ópera) volviera a ser cultural y popular al mismo tiempo. En Italia, hasta hace poco, todo el mundo conocía las óperas y se cantaba en las calles. Hoy existe una división elitista entre el entretenimiento como pura diversión (para masas) y el entretenimiento culto para los que pueden permitirse las caras entradas de teatro.

 El libreto es crucial para mí. Cuando preparo un nuevo proyecto escucho la ópera durante mucho tiempo, leo el libreto y ya suele surgir una idea, una percepción, un sentimiento, una atmósfera. Es algo instintivo que intento concretar y cuestionar. La primera sensación suele ser la correcta, pero antes de aceptarla pruebo al menos otras dos alternativas.

Dicho esto, las acotaciones teatrales del libreto están desfasadas. El teatro es un arte vivo que debe referirse a la sociedad y a la cultura de su tiempo: su puesta en escena sirve para que el público –no solo el operófilo– conozca una historia que ha de hacerle pensar y discutir. Estoy en contra del teatro reconfortante, que nos hace sentir bien pero no nos pide nada.

La directora de escena italiana Silvia Paoli

Escandalizarse por una producción actual o diferente es la misma actitud que censuró La Traviata cuando Verdi quería que fuera contemporánea. Lo coetáneo nos asusta porque nos desnuda, nos toca, pero el objetivo de la ópera es precisamente ese, tocar al público.

En la dirección de escena la mayoría de los nombres que aparecen en los teatros siguen siendo hombres. El patriarcado no muere fácilmente, como en cualquier profesión, y aún más cuando se trata de la toma de decisiones y de funciones de liderazgo. Vivimos en una sociedad dominada por los hombres, y la lucha es todavía muy larga. Tristemente también estamos dando muchos pasos atrás, lo que es muy peligroso.

 No existe un punto de vista neutral, pero no todo pasa por el género. Es como si le preguntamos a un homosexual si hay un punto de vista gay en la ópera. Evidentemente cada persona tiene su propia sensibilidad y su propia experiencia vital, pero estaría bien que dejásemos de considerar una excepción ver un nombre femenino como directora en un cartel de ópera. Claro que, para ello, tendrían que dar a muchas más mujeres la posibilidad de expresarse.  – ÓA