ENTREVISTAS

Sergio Alapont, director: “Verdi es el compositor italiano más importante de la historia”

10 / 06 / 2024 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 4 min

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alapont nabucco El director de orquesta Sergio Alapont © S. MURRAY
Alapont Sergio Alapont, dirigiendo

El director de orquesta español dirigirá la nueva producción del Nabucco verdiano que, a partir del 13 de junio, subirá a escena en el Teatro de La Maestranza de Sevilla para despedir la temporada 2023-24. El maestro castellonense, que ya dirigió la ópera de Verdi en el Teatro Real de Madrid en 2022, acumula una larga trayectoria de actuaciones en importantes coliseos de Europa. 

El director de orquesta español Sergio Alapont se pondrá al mando de la nueva producción del Nabucco verdiano que, a partir del 13 de junio, subirá a escena en el Teatro de La Maestranza de Sevilla para despedir la temporada del coliseo andaluz. Alumno aventajado de la escuela italiana de Riccardo Muti, Marco Armiliato, Donato Renzetti o Nicola Luisotti, el maestro Alapont ha subido recientemente al podio de la Irish National Opera con La Bohème grabándola para el sello londinense Signum Classical, ha llevado al estudio de grabación una selección de obras de Juan José Colomer con la Sinfónica de RTVE (IBS Classical) y ha dirigido diferentes conciertos con la Orchestre National de Pays de la Loire-Opéra de Nantes. Tras las funciones en Sevilla, en octubre, liderará una Rondine de Puccini en la Opéra-Théâtre de Metz y ofrecerá un concierto en el Respighi Festival de Bologna, entre otros compromisos.

A pocos días de la première sevillana de Nabucco, ¿cómo se presentan las funciones?

Ya hemos realizado el primer ensayo conjunto a la italiana y ha sido magnífico. Estamos trabajando muchísimo para aligerar el sonido y conseguir esa transparencia que requiera la partitura de Verdi, ya que Nabucco exige de una gran energía, pero a la vez una sutil ligereza para que todo pueda fluir.

¿Cuál es la singularidad musical de este título verdiano, que ya dirigiste en el Teatro Real de Madrid?

Yo creo que Nabucco marca un antes y un después en la obra del compositor y en la historia de la música. Principalmente por el hecho de que el ritmo de narración es mucho más rápido que el de la época belcantista, aunque todavía hay muchísimo de Bellini y de Donizetti en esta obra. Pero, sin duda, la belleza de la línea vocal del bel canto ya no es lo único que importa en Nabucco, porque, además, la orquesta también tiene un gran protagonismo. De alguna manera, si una palabra está acompañada de determinados sonidos es porque ese sonido transmite una emoción concreta. Por eso llamamos a Verdi el gran hombre de teatro y, aunque trabajaba con libretistas de excepción, él era un hombre de teatro y tenía la capacidad de imaginar y de trazar la relación entre palabra y la música. Y en Nabucco la acción es tan rápida que la palabra toma un significado y una relevancia sin precedentes.

Justamente por esta importancia de la palabra las óperas de Verdi requieren siempre trabajar con un elenco de grandes voces. En Sevilla contarás con un reparto de altísimo nivel encabezado por María José Siri y Juan Jesús Rodríguez. ¿Cómo está siendo trabajar con ellos?

Tengo que felicitar de corazón al teatro porque realmente creo que es difícil reunir un reparto de una calidad tan alta en todo el conjunto como el que aquí se ha conseguido. Sobre María José Siri, además de su gusto musical, a mí me deja atónito su técnica infalible, su capacidad para afrontar todos los retos de un papel tan complejo como el de Abigaille; es impresionante, y todo lo hace con una voz siempre abundante en armónicos y un excepcional dominio en cualquier registro. Y qué decir de Juan Jesús… Es un barítono verdiano por excelencia, tiene una gran cultura musical y teatral que se demuestra en la profundidad psicológica que otorga a cada personaje y, en este caso, a un rol de origen bíblico. Es un músico increíble y tiene el don natural de poseer una voz de excepcional belleza y con carácter, vigor y energía. Trabajar, además, con Simón Orfila, es un lujo: me encanta, es capaz de infundir la gravedad justa al personaje del sacerdote sin llegar a ser autoritaria. Además, con él no tienes que preocuparte por el balance con la orquesta, ya que es objetivamente imposible rebasar el volumen de su voz.

© GTG / Carole PARODI

Una escena de la nueva producción de 'Nabucco' de Christiane Jatahy

En Sevilla este Nabucco se estrena en una nueva producción que llega desde Ginebra (ver crítica en este enlace), firmada por Christiane Jatahy, una artista especialmente conocida por innovar y llevar nuevos lenguajes a la escena. ¿Resulta difícil amoldar la batuta a un montaje tan rompedor?

La producción tiene un aspecto estético bellísimo, aunque también es cierto que presenta retos musicales muy difíciles y, como director, mi gusto y devoción es que la música siempre esté presente, aun respetando la libertad de los directores y directoras de escena para innovar. Por ejemplo, el aria de Abigaille del segundo acto, Siri tiene que cantarla acostada en el suelo, mirando un espejo enorme que hay en el techo, a través del cual podemos tener contacto visual mutuo. En momentos como estos tenemos que adaptarnos y la coordinación musical tiene que ser perfecta. A Christiane Jatahy le gusta mucho jugar con las profundidades del escenario y, esto, a veces, pude presentar problemas con la proyección de la voz de los cantantes y el equilibro entre orquesta y solistas, que es en lo que estamos trabajando, de manera dialogada con la directora, durante los próximos días.

¿Es Verdi el compositor más importante de tu vida?

Sin duda. Verdi, junto a Donizetti, Puccini y Bellini, son los compositores que más he dirigido. He tenido la suerte de recibir propuestas centradas en la obra verdiana en general, y aun sin ser un director con décadas de experiencia he tenido que acercarme tanto al Verdi joven como al maduro del final de su trayectoria. No voy a descubrir el invento del siglo, pero creo que Verdi es el compositor italiano más importante de la historia de la música. Tengo el máximo respeto por Rossini, Puccini o Monteverdi, por ejemplo, pero creo que no existe un compositor que haya conseguido desarrollar su propio lenguaje de manera tan interesante y continuada como Verdi. Evidentemente, es un autor que se programa en la mayoría de teatros y existe el Festival Verdi de Parma, dedicado a su obra, que es maravilloso, pero hago mío el mensaje del maestro Riccardo Muti para reivindicarlo aún más si cabe. Muti dice que, igual que se presenta al mundo una producción wagneriana de una manera ritualista y casi sagrada, en un festival único en el mundo como el de Parma que se centra en la obra verdiana, asistir a sus funciones debería ser como ir a un templo, y Verdi y su obra tendrían que disfrutar de esta misma sacralidad.– ÓA