ENTREVISTAS

Ruth Iniesta, 'Traviata' en el Real: "El parón por la pandemia me ha hecho reflexionar y relativizar"

01 / 07 / 2020 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 3 min

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Ruth Iniesta en el escenario del Teatro Real en la Summer Opera Gala de Opera Europa © OperaVision
Una escena de la producción del teatro madrileño © Teatro Real / Javier DEL REAL
Ruth Iniesta, la única española de las intérpretes de Violetta en 'La Traviata' del Real

El 2 de julio la soprano española Ruth Iniesta subirá al escenario del Teatro Real para convertirse en Violetta Valéry, la icónica protagonista de La Traviata verdiana bajo la batuta de Nicola Luisotti y en una propuesta escénica de Leo Castaldi. En solo tres funciones (de 27), será la única cantante del país que figura entre los protagonistas, además del tenor Ismael Jordi que cantará seis, y de los barítonos Javier Franco y Luis Cansino, con seis y siete respectivamente.

No solo está feliz de poder participar como protagonista en un montaje en el Teatro Real de Madrid, sino de formar parte de la vuelta a la vida de la ópera a los escenarios españoles. El coliseo madrileño es el primero del país en programar un espectáculo lírico después de la pandemia, y la soprano de Zaragoza Ruth Iniesta se suma al proyecto como una de las cinco intérpretes de Violetta de La Traviata de Verdi alternándose, en el segundo reparto y en tres de las 27 funciones programadas durante el mes de julio, con Marina Rebeka, Ekaterina Bakanova, Lana Kos y Lisette Oropesa. La obra se presenta con aforo reducido, en un montaje especial que limita la interacción entre los intérpretes y con múltiples medidas de seguridad sanitarias. «Aunque esté esa tensión de fondo, lo que más pesa es la ilusión de hacer ya algo por fin sobre el escenario, que se vuelva a la vida» afirma la cantante.

"Su dominio del teatro musical es absoluto, haciendo suyos los personajes que interpreta"

Con una amplia carrera sobre todo en Italia, su dominio del teatro musical es absoluto, haciendo suyos los personajes que interpreta. Su Sophie de Werther en el Comunale de Bolonia la hizo destacar en un reparto de estrellas internacionales. La cantante española, que ya ha cantado en el Liceu barcelonés en Il viaggio a Reims hace un par de temporadas, título que también ha interpretado en Viena. El público del Real la ha visto en Death in Venice (2014), Der Kaiser von Atlantis (2016) y Falstaff (2019). Pero sus dotes de actriz y de intérprete seguro que encuentran en Violetta un personaje en el que podrá ofrecer su propio lenguaje. Lo debutó en el Teatro Massimo de Palermo en septiembre de 2019. «Me pasó como cuando debuté Lucia o Elvira de I Puritani, porque me enfrentaba a un megapapel; Violetta es mucho más conocido y es muy complicado», afirma la cantante la víspera del estreno.

ÓA: ¿Qué recuerdos tiene de cuando asumió este papel tan fundamental en la carrera de una soprano?

Ruth INIESTA: El debut lo viví con mucho estrés, pero esa sensación ahora no la tengo, estoy mucho más tranquila, tengo el papel muy asimilado. En este año han pasado muchas cosas y lo he podido madurar. El parón por la pandemia, además, me ha hecho reflexionar, relativizar lo que realmente es importante y no preocuparme tanto de los detalles en la búsqueda de esa imposible perfección que perseguimos los artistas. Tengo más ganas que nunca de salir al escenario, más todavía con un personaje tan complejo y completo como este. Por eso tardé muchos años en aceptar cantar el papel, que me lo venían ofreciendo varios años antes de debutarlo en Palermo. Violetta tiene una evolución muy potente y no quería quedarme fría pensando solo en la técnica ante el arco dramático del rol: no podía asumirlo pensando solo en el control de la parte técnica. Es casi verista por su realismo, pero no le doy menos en este aspecto que a una Lucia, por ejemplo, porque siempre intento enfocar los personajes desde una base muy amplia, estudiando todo lo que pueda sobre él hasta ponerme en su piel. El tema de la enfermedad, de la muerte de Violetta, también lo he podido ver desde una experiencia personal, porque justo antes de debutarlo viví el proceso de la muerte de mi abuela, a la que estaba muy unida. Ella también pasó por fases similares al personaje, por el delirio, mirar fotos, el «no me olvidéis»… Por eso entendí mucho más su proceso, al ver que mi abuela moría teniendo a su alrededor a quienes ella quería. Violetta, además, al ser una despreciada, en muchos sentidos hace todo más crudo.

ÓA: ¿Está de acuerdo con quienes dicen que para cantar este papel se necesitan tres sopranos diferentes?

R. I.: Es verdad que tienes que ir cambiando el balance de la voz, porque al principio todo es más ligero y poco a poco va pidiendo más cuerpo. En todo caso, ahora estoy muy a gusto con el papel de principio a fin, pero tiene mil momentos en los que hay que estar muy alerta para no dar demasiado. Soy una lírico-ligera, pero así y todo en las partes más dramáticas tengo que echar el freno. Cuando lo debuté pensaba erróneamente que el último acto era más lírico, pero eso es relativo porque tienes que continuar teniendo flexibilidad y ligereza porque requiere muchos filados. Hay partes muy extremas, y eso hay que vigilarlo. Es curioso porque las cinco cantantes que cantaremos Violetta en el Real somos muy diferentes, y es interesante ver los matices que aporta cada una.

ÓA: ¿Termina el primer acto con el sobreagudo?

R. I.: Sí, me gusta poner el Mi bemol porque para el personaje en ese momento vive algo así como una explosión dramática, y eso que yo no soy partidaria de ir colocando agudos donde no toca. Creo, sin embargo, que en este caso darlo coincide con el momento justo de explosión. También soy partidaria de que cuando no tienes la nota más adecuada, es mejor no darla y no pasa nada.

ÓA: ¿Ha condicionado los ensayos el tema covid? ¿Qué significa regresar al escenario después del cierre durante meses debido a la pandemia?

R. I.: Claro que nos ha condicionado por eso de las distancias de seguridad y de la poca disponibilidad de días para ensayos, pero lo hemos cogido con mucho entusiasmo. Los intérpretes no nos tocamos, para nada. La base del espectáculo es, precisamente, ese no poder tocarse, esa distancia entre todos. Y funciona muy bien, especialmente para mi personaje en el último acto, porque le añade un plus de impotencia y te ayuda a acentuar la parte dramática.

ÓA: ¿Qué siente al saber que es la única soprano española en la que el Real ha pensado para las 27 funciones de este proyecto?

R. I.: Muy afortunada. Y privilegiada. Es un orgullo cantar en casa sabiendo que hay muchas sopranos en España que podrían hacerlo. Por eso lo pienso disfrutar a tope.

ÓA: ¿Qué roles está preparando y dónde será su próximo debut?

R. I.: En España vuelvo a Madrid y debutaré como Ascensión en La del manojo de rosas en la producción de Emilio Sagi que hice hace años en el Teatro de La Zarzuela, aunque entonces la hice como Clarita. La cantaré con Carlos Álvarez, con quien ya he cantado Rigoletto. Fue mi padre y ahora será mi pareja… También, en octubre, debutaré Lisette de La Rondine en el Teatro San Carlo de Nápoles, con Celso Albelo, una ópera que se tenía que haber hecho en forma escenificada en julio y que se retomará en concierto. En todo caso, con esto de las cancelaciones y aplazamientos, la agenda todavía no está nada clara, pero no me puedo quejar porque tengo mucho trabajo.– ÓA