ENTREVISTAS

Riccardo Frizza: "'Un ballo in maschera’ es una ópera fundamental de Verdi”

26 / 01 / 2024 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
Riccardo Frizza Riccardo Frizza © Simone FALCETTA

Dos décadas después de que dirigiera por primera vez Un ballo in maschera, el director italiano Riccardo Frizza retoma la ópera de Verdi a partir del 7 de febrero en el barcelonés Gran Teatre del Liceu con el montaje póstumo del director de escena británico Graham Vick, llevado a escena por Jacopo Spirei. Con 20 años más de experiencia y 23 óperas de Verdi dirigidas, Frizza busca ahora en la obra los detalles que hace dos décadas pasó por alto y escudriña el porqué de las decisiones del compositor que configuran la dramaturgia musical de la ópera.

A Riccardo Frizza le apasiona buscar lo que hay tras las notas de una ópera y con Un ballo in maschera que prepara para presentar en su regreso al Gran Teatre del Liceu de Barcelona ha encontrado la oportunidad de sumergirse en la partitura Verdi dos décadas después que debutara la obra, que considera “una ópera fundamental” del catálogo del compositor italiano. Una obra en la que Frizza encuentra el germen de muchos temas que luego el compositor desarrollará en la que fue su siguiente ópera, La forza del destino. Son tantas cosas las que hay en el plano compositivo, que no es solo instinto, es un pensamiento teatral que en el Ballo in maschera sube de nivel”, señala el director de orquesta.

Debutó Un ballo in maschera hace 20 años y hasta ahora nunca más había vuelto a dirigir esta ópera. ¿Se acuerda de aquella primera vez?

Me acuerdo de todo. Recuerdo que para mí fue un reto, porque era el principio de mi carrera y era una obra muy importante, compleja y difícil. Recuerdo que tenía mucho miedo de esta ópera.

Riccardo Frizza vuelve a dirigir "Un ballo in maschera" 20 años depués de la primera y hasta ahora única vez

¿Más compleja que otras óperas de Verdi?

Ahora que he dirigido 23 óperas del compositor italiano no la veo técnicamente tan compleja como hace dos décadas. Tengo más experiencia y mucho Verdi a mis espaldas, además de 70 títulos en mi repertorio. Actualmente, con el lenguaje de Un ballo in maschera ya me hablo de tú a tú.

 ¿Cómo afronta ahora esta ópera?

Cuando eres joven buscas los retos, que todo quede bien, que no haya fallos. A estas alturas de mi vida vas a buscar la excelencia del teatro, que hay muchísimo en esta ópera. En Un ballo in maschera, Verdi pone juntos momentos que a nivel dramático están muy alejados, mundos muy diferentes que une. Es capaz de pasar de una situación dramática a una ligera o más cómica y hay que buscar este equilibrio entre estas texturas tan alejadas, pero situadas tan cerca, y buscar la naturalidad de estas transiciones. Hay muchas partes en la escritura orquestal que subrayan el texto, que apenas se notan, pero si te fijas bien, te das cuenta de que en esta ópera Verdi se desarrolla a un nivel superior como compositor. Hay situaciones dramáticas muy bien evocadas en la música, que pueden considerarse un acompañamiento, pero que en realidad no lo son, detrás hay un pensamiento muy profundo, y está en toda la ópera. Parecen pequeños detalles, pero conceptualmente son tremendamente importantes.

© E. MORENO-ESQUIBEL

Riccado Frizza

¿Qué le ha sorprendido ahora que no le sorprendiera hace 20 años?

Ahora me siento un director más maduro como intérprete, y notas que Verdi ha escrito una fuga para la escena de la conjura y puedes decir, hagamos bien la fuga, pero no, me interesa ir al porqué de esa fuga, a lo que está detrás de la música. Antes, estos detalles quizá no me decían mucho, pero ahora cada vez que hay una peculiaridad musical miro lo que hay en el libreto y me doy cuenta de lo grande que era Verdi. Ni una nota está puesta por casualidad. Además, en Un ballo in maschera encontramos cosas que Verdi desarrolla en óperas posteriores. La entrada de Amelia es un pequeño tema musical que Verdi pone al revés en La forza del destino y se convierte en el tema principal de la ópera. También una intervención del coro en pianísimo con la línea del canto de las dos sopranos, que como estructura musical es el mismo concepto del coro con Leonora «La Vergine degli angeli» de La forza. Son tantas las cosas en el plano compositivo que no es solo instinto, es un pensamiento teatral que en Un  Ballo in maschera sube de nivel. Para mí, esta es una ópera fundamental de Verdi.

¿Cuáles son ahora, dos décadas después de la primera vez que dirigió Un ballo in maschera, los retos de esta obra para usted?

Para un director, además del reto técnico de concertar, de poner a todos juntos y que canten bien, existe el reto de contar la historia. Hay tempi teatrales y siempre los busco. Me gusta buscar el teatro que hay en la ópera, porque lo que hacemos es teatro y Verdi era un gran dramaturgo. El mejor homenaje que podemos hacerle es llevar a escena el teatro que hay dentro de sus partituras, además de tocar bien las notas. Las transiciones son siempre lo más difícil. En todo este contexto un aria aislada no es un reto, el reto es hacer que esas transiciones sean naturales. Esto es lo difícil.

Riccardo Frizza

Graham Vick eligió para su producción de Un ballo in maschera la versión del estreno de Roma en que la acción transcurre en Suecia y que Verdi trasladó posteriormente a Boston para esquivar la censura. ¿En el Liceu hacen esta versión?

No, en el Liceu se hará la versión tradicional con la acción situada en Boston y con un gobernador en lugar de un rey. Es una decisión del teatro. Cuando se estrenó la producción en Parma se hizo con la acción situada en Suecia. A mí, que un personaje se llame Gustavo o Riccardo me da igual. La historia es la misma, solo cambian los nombres. El concepto teatral es el mismo. La producción es bastante neutra y no creo que sea un problema.

¿Qué proyectos tiene próximamente?

La próxima ópera que dirigiré será Le villi de Puccini en Turín, en abril. Es una ópera que solo había dirigido en versión de concierto en 2007 en Génova con José Cura y Fiorenza Cedolins. Luego, en junio, estaré en Nápoles dirigiendo Maria Stuarda de Donizetti, pero antes, en marzo, tengo un mes entero de conciertos, en el Musikverien de Viena, con la Tonkünstler-Orchester; con la Orquesta de Euskadi en el País Vasco y con mi orquesta, la Sinfónica de la Radio de Hungría, en Budapest dirigiendo la Sinfonía N.º 8 de Gustav Mahler.

Actualmente, está haciendo más conciertos sinfónicos.

Sí, estoy haciendo lo que quería hacer desde hace años, introducirme más en el mundo sinfónico. Hago un poco más de conciertos y menos de ópera. Quiero llegar al equilibrio del 50 por ciento de ópera y 50 por ciento de conciertos.- ÓA