ENTREVISTAS

Raquel García-Tomás: «Es insultante lo que hay que llegar a componer para tener un sueldo digno»

01 / 12 / 2020 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 4 min

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Raquel García Tomás La compositora Raquel García Tomás
narcissiste Los cuatro protagonistas de 'Je suis narcissiste' © Teatro Real / Javier DEL REAL
narcissiste 'Je suis narcissiste' de Raquel García-Tomàs finalmente no podrá verse en Sevilla © Teatro Real / Javier DEL REAL
narcissiste Elena Copons como la protagonista de la nueva ópera de García-Tomás © Teatro Real / Javier DEL REAL

La temporada del Teatro de La Maestranza de Sevilla quería indagar este mes en la ópera del siglo XXI con el estreno local de Je suis narcissiste, una de las obras más interesantes de las estrenadas en España en los últimos años, una ópera bufa de la flamante ganadora del Premio Nacional de Música, la compositora Raquel García-Tomás. Las restricciones a las que obliga la Junta de Andalucía ante la propagación de la pandemia han impedido que se lleven a cabo las funciones previstas los días 10, 11 y 12 de diciembre, cancelando un espectáculo que se pretende recuperar en próximas temporadas.

No ha sido posible. Las circunstancias actuales de la pandemia no lo han permitido y el Teatro de La Maestranza no podrá realizar este mes de diciembre algo tan sano como poner en escena una ópera contemporánea, en concreto Je suis narcissiste (2019), de Raquel García-Tomás (Barcelona, 1984), galardonada este año con el Premio Nacional de Música en el apartado de composición. Su ópera constituye una rara avis en el universo lírico de la ópera española de nueva creación, pues se trata de una genuina ópera bufa que cuenta una historia de soledades, egocentrismos y relaciones superficiales. Puro siglo XXI.

ÓA: Je suis narcissiste es una ópera que estrenó en 2019 y que, poco más de un año después, iba a conocer su tercera representación, algo inusual en una obra contemporánea que, por lo general, nunca van más allá de las funciones programadas por sus teatros coproductores…

"Es un proyecto que aún sigue vivo y despertando el interés del público y de los programadores"

Raquel GARCÍA-TOMÁS: Sí, aunque es verdad que el año pasado se hizo de forma muy seguida en Madrid y en Barcelona. En esta ocasión sí que tengo cuerpo de reposición [esta entrevista se realizó antes del anuncio de la cancelación del espectáculo en Sevilla], porque es un proyecto que comencé hace bastante tiempo y que aún sigue vivo y despertando el interés del público y de los programadores. Pero yo, por higiene mental, voy cerrando compartimentos y ahora estoy en otros proyectos. Aunque, naturalmente, si todo va bien, estaré en el Teatro de La Maestranza implicada al máximo con la nueva presentación.

ÓA: Se trata de una ópera cómica, con un lenguaje musical bastante accesible y un tratamiento vocal no especialmente experimental. ¿Esperaba o confiaba de algún modo en el éxito de la obra?

R. G.-T.: No, para nada. Hubiera supuesto para mí un colapso creativo imaginar de antemano la buena repercusión que iba a tener la ópera. De hecho, cuando la escribía, no le daba importancia a que se estrenara en la temporada del Teatro Real. Yo estaba únicamente centrada en la partitura porque creo que esto es lo más sano. Si empiezas a pensar en un objetivo concreto sube la presión y, probablemente, dejas de hacer lo que crees que es más conveniente para la música.

ÓA: ¿Ha tenido la tentación de revisar la partitura después de su estreno?

R. G.-T.: No, la obra está cerrada y no tengo ninguna intención de revisarla. Ya en los ensayos, antes del estreno, realicé pequeños cambios, nada estructural, solo algún calderón y puntuales ajustes instrumentales en beneficio de la voz.

ÓA: En todo caso, y volviendo a temas estéticos, Je suis narcissiste, por su lenguaje, encuentra acomodo en los oídos de un público muy amplio, no especialmente vinculado con la ópera contemporánea.

R. G.-T.: Las decisiones estilísticas siempre las tomo en función del tipo de obra que compongo. En este caso me atraía mucho utilizar las parodias y los códigos conocidos de la ópera cómica, por lo que recurrí a lenguajes no experimentales. Pero hasta el último detalle obedeció exclusivamente a decisiones conceptuales que partieron del libreto de Helena Tornero. La ópera está llena de guiños, clichés y parodias sobre música de hace dos siglos y, a la vez, el tono general de la escritura de orquesta es muy de banda sonora de los años 50.

ÓA: ¿Compone diferente para un teatro de ópera o una orquesta sinfónica que para un ensemble o un solista?

R. G.-T.: Lógicamente no es lo mismo hacer una obra para voz y ensemble que hacer algo de las mismas dificultades técnicas –o incluso mayores– de dimensiones más grandes y que se tenga que montar en poco tiempo. Los cantantes de Je suis narcissiste, aunque lo conocen, no son especialistas en repertorio contemporáneo. Hay que entender para quién se escribe, y no, no es lo mismo hacer una obra para el Ensemble Recherche, por ejemplo, que para una orquesta sinfónica.

ÓA: ¿Gustar, o gustar demasiado, es una tentación peligrosa para una compositora actual?

R. G.-T.: Bueno, eso es algo que yo cuando compongo no pienso. Mi criterio es que a mí me apetezca componer lo que esté escribiendo en ese momento. Por eso utilizo los materiales y las técnicas que tengo a mi disposición, sea lo que sea y provengan de dónde provengan.

ÓA: Le han concedido el Premio Nacional de Música 2020 en el apartado de Composición y ni por esas, en unas entrevistas y otras, se libra de que le pregunten por su condición de mujer y compositora, por las mayores o menores dificultades que ello conlleva.

R. G.-T.: ¿Sabe? Esa pregunta yo creo que ustedes, los que se dedican a la comunicación, deberían hacérsela más que a las mujeres compositoras, a los hombres compositores. ¿Por qué soy yo la que tengo la responsabilidad de hablar de estos temas? Feminismo es una cuestión de todos. Yo no he sido consciente de la discriminación por mi género, pero eso es mi caso personal. Además hay otra cuestión por la que no se nos suele preguntar: ¿Cómo afecta la precariedad a nuestro gremio? Antes, con tres encargos, se vivía durante un año y hoy es insultante la cantidad de obras que muchos tenemos que componer para tener un sueldo digno con el que ir tirando. Los precios de una composición también se han devaluado.

ÓA: Por lo pronto, además de otras piezas, ya tiene en su mente de compositora una nueva ópera…

R. G.-T.: Sí, la Fundación BBVA nos ha concedido una de sus becas Leonardo y estamos empezando el proceso creativo de una nueva ópera. Ahora mismo no le puedo decir mucho más porque ni siquiera tengo todavía el libreto.– ÓA