ENTREVISTAS

Olesya Petrova: “Mi Ulrica es misteriosa, fantasmogórica, trémula...”

01 / 02 / 2021 - Elena KOLESNIKOVA - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
Olesya Petrova La mezzosoprano rusa Olesya Petrova © Andrey REVENKO

La voz de la mezzosoprano rusa Olesya Petrova no deja indiferente a nadie por su riqueza tímbrica, su envidiable potencia envuelta en docilidad y penetrante sinceridad de interpretación, que desarma y seduce. Forma parte del grupo estable de solistas del Teatro Mijailovski en su San Petersburgo natal, conocido en España por su estrecha colaboración con Nacho Duato. Además canta en grandes coliseos y festivales como el Met o la Arena de Verona. en España ha debutado en el Liceu en Otello y en el Real con El gallo de oro. Este mes Petrova lo hará en el Maestranza de Sevilla poniendo su talento al servicio de Ulrica en Un ballo in maschera.

Desde mi infancia supe que sería cantante, nunca tuve dudas a la hora de elegir mi profesión. Tenía una voz impostada por naturaleza, entré con facilidad en una escuela de música y posteriormente en el Conservatorio Rimski-Kórsakov. Canto repertorio clásico desde los quince años. Mi padre tiene buen oído, una voz muy bonita y de joven cantó en un grupo. En nuestra casa siempre sonaba música, principalmente rock: Deep Purple, Pink Floyd… Recuerdo que en la prueba de acceso al Conservatorio de San Petersburgo canté el aria de Dalila “Mon coeur s’ouvre à ta voix”, y me confundí con la letra por los nervios; Irina Bogacheva, mi futura profesora, me indicó las palabras desde el tribunal…

Mi profesora de la escuela, Tamara Serdiuk, me ayudó mucho con las notas graves, con el registro de pecho. Sabía intervenir respetando la naturaleza de mi voz. Confiaba en mí, en mi futuro. “Tú serás una estrella!” solía decirme. En el Conservatorio, con Bogacheva, preparé un amplio repertorio. Ella guió mi voz hacia los grandes papeles de máxima dificultad. Se puede identificar su escuela como una especie de adaptación de la técnica italiana a la fonética rusa. Era una célebre mezzosoprano rusa, solista del Teatro Mariinsky durante décadas, y cantó en los principales teatros como La Scala –donde debutó con Ulrica en 1969 con un éxito rotundo–, el Metropolitan o el Covent Garden. Tras el Conservatorio gané diversos premios en concursos de canto, pero llegar a la final de la BBC Cardiff fue decisivo en mi carrera: allí me conoció el público europeo, y me encontró mi agente.

© Teatro Mijailovski - Museo del Hermitage

La mezzosoprano Olesya Petrova en un recital en el Museo Hermitage de Sant Petersburgo

Este mes canto Ulrica en el Teatro de La Maestranza de Sevilla, un rol que adoro y que es muy confortable para mi voz. En el Mijailovski ya lo he interpretado alrededor de cincuenta veces. Cuando lo iba a debutar evité escuchar grabaciones existentes pensando en crear mi propia versión de Ulrica. Escuchar interpretaciones de otros puede ser peligroso: las cuerdas vocales memorizan las entonaciones ajenas, lo que puede provocar una imitación involuntaria. Mi Ulrica es misteriosa, fantasmogórica, trémula… No es un personaje ajeno a la compasión, y le conmueve la confesión de una Amelia perturbada.

Amo España. Es un país muy cercano para mi, me siento muy a gusto y más confortable que en Italia, por ejemplo. He cantado en el Teatro Real, el Gran Teatre del Liceu, el Palau de la Música de Barcelona, en el Palau de Les Arts de Valencia, en el Auditorio de Oviedo… Siempre me sentí recibida con calidez por parte del público. Vuelvo este verano para una Carmen en concierto. En mi agenda tengo previsto el Requiem de Verdi y en la Arena di Verona uno de mis papeles preferidos, Amneris. En la temporada 2023-24 volveré a cantar Ulrica, esta vez en el Metropolitan. En el futuro me gustaría cantar Marfa de Jovánschina de Musorgsky y Dalila.

¡Amo infinitamente la música de cámara! ¡La libertad! No dependo del concepto del director de escena, puedo escoger el vestido que me guste… Creo mi propia historia, mi propia interpretación y por eso no pierdo oportunidad de participar en recitales. Éste trabajo purifica mi alma. Las partituras de canciones o Lieder tienen un tejido musical más sutil que el de la ópera, lo cual permite encontrar nuevos matices y entonaciones para la voz.  – ÓA