ENTREVISTAS

Maite Beaumont: “Ser cantante es más que una voz bonita, es poder contar una historia”

01 / 06 / 2020 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 5 min

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Beaumont La mezzosoprano Maite Beaumont

Confluyen en ella una bella y coloreada voz de mezzosoprano lírica, una refinada línea de canto y una particular sensibilidad que la han convertido en una destacada intérprete de Monteverdi, Händel y Mozart. Consciente de que una carrera se construye con prudencia, y tras labrarse una sólida reputación en el repertorio barroco y clásico, en los últimos tiempos ha ampliado horizontes incorporando importantes personajes straussianos y heroínas de Bellini y Donizetti.

 

Desde hace unos años vivo en Hamburgo. En esta ciudad de Alemania estudié; primero entré en el Opera Studio de la Hamburger Staatsoper y finalmente en su compañía estable. Por mi profesión podría residir en cualquier lado, pero vivo a caballo entre Hamburgo y Pamplona.

Antes de este parón por suerte estuve trabajando mucho. Lo último fue Farinelli en Madrid y Alcina en Hamburgo. Cuando empezó todo tenía en Barcelona La clemenza di Tito, en Glasgow una Novena de Beethoven y debía participar en un espectáculo con Il pomo d’oro y la escritora Donna Leon. Todo se canceló. Espero que se mantengan los conciertos en Madrid (julio) y L’heure espagnole en septiembre en Oviedo.

Mi madre era profesora de Pedagogía musical, mi padre un gran melómano y todas sus hijas estudiamos música. Mi hermana Francisca también es cantante. Al principio alterné el violín con el canto, pero me encantaba el teatro y un día pensé en lo maravilloso que sería salir a un escenario y cantar como quien habla. Un sueño hecho realidad.

Salí de Pamplona con buena formación musical, pero en Hamburgo aprendí lo que significa ser cantante profesional. A nivel técnico y el día a día de la profesión. El ritmo que exige formar parte de un ensemble como el de Hamburgo te obliga a desarrollar tu potencial, a estar siempre preparada. Y a involucrarte con la regia, porque ser cantante es más que una voz bonita, sino ser capaz de contar una historia en el escenario, de interpretar.

 

© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Maite Beaumont como Dorabella en Liceu de Barcelona (2015)

Debuté en Hamburgo con Alcina sustituyendo a Magdalena Kozená. Todo sucedió de manera muy natural. Había cantado el papel en la Hochschule y el director de la Ópera de Hamburgo me conocía. Luego pasé a formar parte de la compañía y antes de iniciar las funciones me comunicó que iba a cantar la première, así que pude ensayar un mes con Christof Loy, de quien aprendí muchísimo. Ese estreno fue un día trascendental en mi carrera.

Siempre he tenido clara mi vocalidad y mi repertorio. Tengo afinidad con el barroco y he tenido la suerte de trabajar con los mejores especialistas, como Curtis o Rousset. También con Harnoncourt, en su último Don Giovanni. Su forma de hacer música era peculiar. Recuerdo cantar el aria y sentirme incómoda, pero escuchando luego la grabación entendí lo que quería. Me encantó su manera de plantear el recitativo, muy parlato y no tan cantado.

En los últimos años he empezado a cantar papeles strausianos como Der Komponist, de Ariadne auf Naxos u Octavian, de Der Rosenkavalier en concierto y tengo muchas ganas de interpretarlos en escena. Vocalmente me van muy bien y, aunque la orquesta es más densa, si tienes buena proyección y tu voz está bien conectada con tu cuerpo, no supone un problema.

Estoy fascinada por el bel canto romántico. Hace unos años no me veía cantando I Capuleti e i Montecchi o Norma, pero mi voz y yo hemos evolucionado y me siento preparada. Lo más importante cuando afronto un papel es tener la seguridad que lo domino a todos los niveles, que voy sobrada para dar lo mejor de mí. ÓA