ENTREVISTAS

José Miguel Pérez-Sierra enamora Polonia con zarzuela

21 / 06 / 2025 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 5 min

José Miguel Pérez-Sierra José Miguel Pérez-Sierra © Krakow Philharmonic / Piotr MARKOWSKI
José Miguel Pérez-Sierra José Miguel Pérez-Sierra © Ofelia MATOS

Desde 2024 es director musical y artístico del Royal Opera Festival de Cracovia, la ciudad más musical y turística de Polonia, un certamen hermanado con el Festival Rossini de Wildbad (Alemania), en el que Pérez-Sierra dirige desde hace más de diez años de forma ininterrumpida. Con una estrecha relación con la Filarmónica de Cracovia, este verano el director español vuelve a dirigir la zarzuela La tabernera del puerto (JUN / 27, 28) para el apasionado público polaco.

Tras su paso por el Teatro de La Zarzuela de Madrid, La tabernera del puerto, de Sorozábal, es la protagonista de La gran noche española, una cita consolidada en el Royal Opera Festival de Cracovia (Polonia), cuyo director artístico y musical es desde el año pasado el maestro madrileño José Miguel Pérez-Sierra. Este verano el certamen ofrece la programación diseñada por el director español, en la que no podía faltar una zarzuela. “Lo interesante es que, junto a la presencia de dos expertos como Celso Albelo y Simon Orfila, también canta nuestro género un mexicano, el barítono Emmanuel Franco, pero todo el resto del reparto lo integra cantantes polacos, comenzando por la Marola de la espléndida soprano Katarzyna Guran”, asegura el maestro. “Ella cantó el año pasado la duquesa Carolina de Luisa Fernanda y esta implicación de músicos, coro y solistas polacos es una maravilla”.

"El género castizo sorprende en un certamen dedicado casi íntegramente a Rossini, en el que figuran 'La Cenerentola', 'L’inganno felice', 'Otello' y la 'Petite messe solennelle'"

El género castizo sorprende más todavía al formar parte de un certamen, con sede en la sala de la Filarmonía de Cracovia, dedicado casi íntegramente a Gioachino Rossini, en el que figuran obras suyas como La Cenerentola, L’inganno felice, Otello y la Petite messe solennelle, además de la ópera Pierre de Médicis del tenor y compositor polaco Józef Michał Poniatowski, contemporáneo de Rossini. L’inganno, que se ha hecho en el Centro Europeo de Música Krzysztof Penderecki en Lusławice, entidad colaboradora nuestra (JUN / 07, 08), lo dirigió la maestra italiana Claudia Patanè”, aclara Pérez-Sierra, también director musical del Teatro de La Zarzuela de Madrid. En otra sede se interpretará la Petite messe solennelle dirigida por Alexander Humala (JUN / 29), “antes de que recuperemos ese Pierre de Médicis de Poniatowski, un evento extraordinario en Polonia, ya que es uno de los grandes músicos polacos, entre Rossini y Meyerbeer. La interpretarán, además de cantantes locales, la italiana Claudia Pavone y el español César San Martín, un cast fenomenal para una obra que se grabará en disco” (JUL / 04). El certamen continúa en la Filarmonia de Cracovia con la versión original de Roma del Otello rossiniano, “que también es una recuperación, ya que se trata de su primera versión y la vamos a grabar en primicia” (JUL / 06) para terminar, en el Teatro de la Ópera, con La Cenerentola (JUL / 10, 12) con un reparto “casi idéntico con el que conseguimos un gran éxito el año pasado en L’Italiana in Algeri, con Polina Anikina como Angelina, Patrick Kabongo como Don Ramiro y Emmanuel Franco como Dandini. Tenemos el espíritu de un festival joven y aun cuando contamos con un presupuesto ajustado, sí tenemos a grandes profesionales”.

No deja de sorprender la presencia de una zarzuela en un evento de espíritu rossiniano.
Sí, va dentro de La noche española, que he tenido la fortuna de haber institucionalizado incluso antes de que me nombraran director artístico del Festival, porque llevamos ya cinco años realizándola. Comenzamos con selecciones de óperas de Rossini ambientadas en España junto a romanzas de zarzuela y el éxito fue evidente. Nos pidieron una gala de zarzuela y el triunfo se repitió. Ya en 2023, por primera vez en la historia de Polonia, programamos una zarzuela integral, El barberillo de Lavapiés. En 2024 llegó Luisa Fernanda y ahora vamos con Tabernera (JUN / 27, 28). Pero más allá de programarla, lo más importante para la difusión real de nuestro género es involucrar a orquestas, coros y solistas extranjeros: todos se enamoran del género y así lo difunden. En Polonia la acogida es calurosísima y nos piden más títulos de un año para otro.

¿Qué aspectos destacaría del Festival, más allá de la programación?
Su base rossiniana: es el tercer festival Rossini del mundo, después de Pésaro, en el que debuté siendo muy joven, y Wildbad, nuestro festival hermano. Como discípulo del legendario maestro Alberto Zedda y mi amor por el compositor, es un gran orgullo dirigir un festival rossiniano; la difusión de su obra es lo que nos mueve a los rossinianos del mundo. Si bien es el núcleo, este año nos abrimos al bel canto polaco con Pierre de Médicis y seguimos apostando por el género español en colaboración con la Embajada y el Consulado de España en Polonia y el Instituto Cervantes. Este Festival está hermanado con el Festival Rossini de Wildbad, y nació a partir de la colaboración de la Filarmónica de Cracovia como orquesta residente del certamen alemán; con los años se plantea la idea de hacer en Cracovia los espectáculos que se programaban en Wildbad. Así, ahora viaja toda la programación de Cracovia, con la excepción de la zarzuela. La unión hace la fuerza, y el hermanamiento de ambos festivales hace que se retroalimenten y su peso sea aún más importante, ya que compartimos los repartos y la Academia, una experiencia maravillosa para jóvenes intérpretes que se prolonga durante casi dos meses, convertida ya en una de las más interesantes de Europa.

¿Cómo nace su vocación por difundir la zarzuela?
Tras ser nombrado director musical del Teatro de La Zarzuela, y viendo la acogida que tenía el género lírico español en Cracovia, pensé en que la difusión internacional del género podría ser una cualidad diferencial dentro de mi actividad en esta etapa de mi carrera. Me puse manos a la obra y en el horizonte tenemos El Barberillo de Lavapiés en el Theater Basel (Suiza), producción que después viajará a Madrid; además, llevaremos Benamor, de Pablo Luna, al Theater an der Wien (Austria) y cerraremos la temporada con una gala lírica zarzuelística en la Deutsche Oper Berlin, en julio de 2026. Creo que estamos de enhorabuena porque vamos a exportar mucha zarzuela y en las mejores condiciones, en teatros importantísimos, involucrando tanto artistas nacionales como internacionales; además, por supuesto, en 2026 también tendremos otra zarzuela en Cracovia.

¿Qué le ha llevado a participar en la Compañía Los Paladines presentada en mayo en Berlín por el director de escena Christof Loy? ¿Qué objetivos tiene?
En la difusión del género a nivel internacional, la figura de Christof Loy está siendo fundamental. Es un enamorado de la zarzuela y de nuestra cultura, y desde hace años se propuso dirigirla allí donde pudiera. Decidió convertirse en un paladín de nuestro repertorio en países de habla no hispana en los que él viene desarrollando una grandísima carrera y es capaz de mover la voluntad de los teatros para que programen zarzuela. En su Compañía Los Paladines desde el principio cuenta conmigo como director musical. Uniendo fuerzas, todas las producciones antes mencionadas llevan la firma de Christof (Barberillo en Basilea, Benamor en Viena y la gala de Berlín). No podríamos haber soñado un artista internacional de este calibre con esta pasión por nuestro género, y sobre todo que tuviera los medios para ayudarnos tanto para su exportación. La lírica española debe estar agradecida porque creo firmemente que se aproxima una nueva era dorada para la zarzuela.

Volviendo a su relación con la Filarmó­nica de Cracovia, ello no se limita al repertorio rossiniano o zarzuelístico, porque en mayo la ha dirigido en la Novena de Mahler.
Esa Novena con la Filarmónica de Cracovia ha sido una de las experiencias más bellas de mi carrera. Soy un mahleriano empedernido y la Novena es desde que era un niño mi sinfonía favorita. Quería dirigirla desde hace tiempo y se ha materializado con una de mis orquestas favoritas, formada por grandes músicos, de una ductilidad espectacular; tocan Rossini con un virtuosismo alucinante, y al mismo tiempo es un conjunto ideal para Mahler y para todo el repertorio sinfónico. Coincidió con la inauguración del Festival Mahler y con la celebración del 80⁰ aniversario de la orquesta. Fue una fiesta.

Más allá de festivales, ¿qué obras le esperan en los próximos meses?

En la temporada 2025-2026 en el Teatro de La Zarzuela, como ya se ha anunciado, tendré dos títulos, Jugar con fuego y la ópera española El Gato Montés, esta última con el esperado debut de Christof Loy en nuestro teatro. Además, dirigiré Pelléas et Mélisande de Debussy en A Coruña con la Sinfónica de Galicia y regresaré a la Opéra national du Capitole en Toulouse con Lucia di Lammermoor. A nivel sinfónico se están gestando proyectos interesantes para próximas temporadas que todavía no puedo anunciar.– ÓA

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