ENTREVISTAS

Jessica Pratt, solista en la gira a Essen del Teatro Real: "Interpretar a Rossini es esencial para mantenerse en forma"

22 / 02 / 2020 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 6 min

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Jessica Pratt, una de las protagonistas de la ópera © Alessandro MOGGI

Jessica Pratt debutó en un rol operístico en 2007, hace solo 13 años, y hoy en día se ha consolidado como una de las sopranos lírico-ligeras más relevantes del panorama internacional. Especializada en el repertorio belcantista, con Donizetti y Rossini a la cabeza, se ha convertido en una Lucia de referencia, tal y como corroboró en sus últimas actuaciones en Bilbao y Oviedo como la heroína romántica. El 5 de marzo Pratt acompañará al Teatro Real en su concierto en la Philarmonie Essen (Alemania), junto al tenor Xabier Anduaga, en una gala dedicada íntegramente a obras de Rossini. En junio será Violetta en la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria.

Jessica Pratt encabeza el concierto que ofrecerá el Teatro Real a la Alfried Krupp Saal de la Philarmonie Essen (Alemania) el próximo 5 de marzo. La soprano australiana de origen británico ya acompañó al coliseo madrileño en 2017 en el debut del Real en el Festival de Savonlinna interpretando a la protagonista de I Puritani, de Bellini. Esta vez cantará arias y dúos de Rossini de óperas como Semiramide, Otello, Matilde di Shabran o L’Italiana in Algeri al lado del ascendente tenor vasco Xabier Anduaga. Ivor Boltor, director residente del auditorio de la ciudad alemana y responsable musical del coliseo madrileño, dirigirá a la Orquesta Titular del Teatro Real y a la Philharmonie Essen en esta gala dedicada al compositor italiano.

ÓPERA ACTUAL: ¿Qué supone para usted liderar la visita del Teatro Real a la ciudad alemana?

Jessica PRATT: Evidentemente es un gran honor representar al Teatro Real en esta breve gira, ya que se trata sin duda de uno de los mejores teatros del mundo. Especialmente, tengo ganas de trabajar con su director musical, Ivor Bolton.

Ó. A.: Ha actuado ya en diversas ocasiones al lado de Xabier Anduaga, como en la fantástica Lucia di Lammermoor de junio pasado en Valencia. ¿Qué opina de las nuevas voces belcantistas?

J. P.: Dedicarse al bel canto obliga a prestar mucha atención a la técnica y al estilo, porque los acompañamientos orquestales belcantistas suelen dejar la línea del cantante muy expuesta, sobre todo en las extensas cadencias, cuando la afinación es fundamental. Así pues, los jóvenes cantantes pueden sentirse realmente abrumados ante tanta dificultad; y por eso me entusiasma saber que existen nuevos talentos que apuestan por este reto, como Xabier, que con su preciosa voz tiene mucho que ofrecer en este repertorio.

Ó. A: El concierto de Essen estará íntegramente dedicado a Rossini. ¿Qué representa el compositor italiano para una soprano como usted?

J. P.: Su música ha sido parte fundamental de mi carrera. Además, como participante y colaboradora del Rossini Opera Festival de Pésaro, he tenido la fortuna de formar parte en numerosas ocasiones de primeras representaciones y grabaciones de ediciones críticas de sus óperas. La música de Rossini está llena de alegría y diversión y, además, es también hermosa y elegante en el repertorio serio. Sus óperas en general, pero especialmente las del género serio, representan un reto increíble para los intérpretes, puesto que requieren un enorme trabajo para vencer las dificultades técnicas y alcanzar los supuestamente imposibles retos vocales. Por eso creo que interpretar sus óperas regularmente es esencial para mantener la técnica vocal en óptima forma.

Ó. A.: La Philarmonie Essen ha promocionado su concierto comparándola con la célebre soprano australiana Joan Sutherland. ¿Qué la parece la equiparación?

J. P.: Sin duda Joan Sutherland es una de mis heroínas absolutas en términos de técnica vocal y disciplina. Admiro igualmente su dedicación para descubrir óperas raras y llevarlas al gran público. Desgraciadamente, Sutherland solo canto una única ópera de Rossini, su famosa Semiramide, y creo que indudablemente hubiera sido una gran soprano rossiniana, sobre todo en los roles escritos para Isabella Colbran, pero ella se centró más en Händel, Donizetti y el repertorio francés, incluso en Mozart. Son ámbitos, como el francés, que me gustaría explorar más en el futuro próximo.

© Opéra de Bordeux / Éric BOULOUMIÉ

En 'Les contes d'Hoffmann' en la Ópera de Burdeos, donde asumió todos los papeles protagonistas femeninos

Ó. A.: Comenzó la temporada interpretando a los cuatro personajes de Les contes d’Hoffmann (Olympia, Antonia, Giulietta y Stella) en Burdeos, cantando en francés para los franceses. ¿Cómo afrontó este gran reto, uno de los más complejos para la carrera de cualquier soprano?

J. P.: En efecto, fue, y todavía es, uno de los desafíos más grandes y gratificantes de mi carrera, puesto que me ayudó muchísimo a crecer como artista. Durante los últimos 12 años he tenido la oportunidad de debutar y explorar 35 diferentes personajes, y esta experiencia me hizo sentir que había desarrollado las herramientas y el conocimiento necesario para afrontar el reto de debutar en los cuatro roles de Les contes d’Hoffmann a la vez. Ahora tengo un número importante de otras producciones de Hoffmann para los próximos cinco años, y tengo muchas ganas de seguir creciendo con estos personajes en el futuro.

Ó. A.: Los cuatro personajes comprenden toda la tesitura de una soprano, desde la soprano ligera de coloratura a la lírica pura.

J. P.: Sí, la dificultad principal se encuentra, evidentemente, en crear diferentes personalidades para cada personaje y, por eso, busqué cambiar ligeramente la posición vocal en cada uno. Para Olympia aposté por una posición técnica más elevada y fría, con una mecánica vocal parecida a la Reina de la Noche; para Antonia canté con más calidez y lirismo, como en una ópera de Bellini; y, finalmente, interpreté Giuletta con notas de pecho que aprendí cantando los roles más graves de Colbran como Semiramide o Armida.

Ó. A.: ¿Le ayudó su formación belcantista a afrontar el particular fraseo francés?

J. P.: Claro, pienso que Rossini me ayudó muchísimo a preparar la ópera de Offenbach ya que, en las óperas serias del compositor italiano cuando son representadas sin cortes, el desafío es igualmente mayúsculo en términos de resistencia y duración. Por ejemplo, interpretar a Semiramide sin cortes me supuso, aparte de un evidente desafío físico, mantener la concentración durante ¡cuatro horas y media!

Jessica Pratt como Lucia en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Bilbao Lucia Pratt Jessica Pratt será una de las artistas invitadas © ABAO Bilbao Opera / Enrique MORENO

Ó. A.: Su Lucia en la Ópera de Oviedo y en ABAO Bilbao Opera ha recibido fantásticas críticas.

J. P.: Es que al interpretar Lucia para mí es siempre como una vuelta a casa, porque es la ópera con la que realicé mi debut operístico en 2007. Desde entonces llevo interpretándola como mínimo dos veces al año. Es un personaje increíble, en constante cambio y que implica siempre nuevos desafíos. En Bilbao, después de interpretarla en más de 100 veces en la tonalidad tradicional, decidí que ya era hora de enfrentarme a la tonalidad original, que supone para Lucia una tesitura más aguda en la Escena de la Locura, en el dúo con Enrico y medio tono más agudo en la primera aria. Evidentemente, ello implicó mucha más dificultad y agotamiento, pero me sentí preparada para acometer el reto. Y no salió nada mal, quedé muy satisfecha.

Ó. A.: El cambio es especialmente notorio en la Escena de la Locura

J. P.: Así es. En la versión original, cada entrada de Lucia a escena se marca con la subida de medio tono, por lo que ella asciende literalmente hacia la locura. En la famosa Escena de la Locura se produce un contraste inquietante, porque la tonalidad de Fa mayor tiene un brillo alegre que contrasta magníficamente con la escena, contribuyendo así a crear aún más una atmósfera de locura. Me siento muy agradecida con Bilbao y Oviedo, que me respaldaron con mi deseo de retornar Lucia a la tonalidad original. Creo que tuvo una recepción fantástica en la crítica y el público fue testimonio de nuestro enorme trabajo y voluntad de retarnos a fin de representar la ópera tal y como fue concebida.

Ó. A.: En junio volverá a España para interpretar a Violetta en la Ópera de Las Palmas.

J. P.: Sí, adoro el rol de Violetta, es un personaje muy gratificante de interpretar y es difícil separarse de él después de que has acabado con la producción. Para mí es un poco como cantar las diferentes mujeres de Hoffmann en una sola ópera, en un solo personaje. Al principio Violetta es como una luz que brilla y que progresivamente se mueve hacia un plano más lírico para terminar dramáticamente. Estoy expectante para ver cómo mi experiencia con Hoffmann influirá en mi interpretación de Violetta; será mi tercera vez en el rol y mi primera representación en Europa. Estoy muy emocionada que el debut sea en Las Palmas, ciudad con la que tengo una fantástica relación. Además, la producción es impresionante. ¡Qué ganas de empezar los ensayos!