ENTREVISTAS

George Gagnidze: "No canto prácticamente desde marzo, por lo que me hace muy feliz esta 'Traviata'"

03 / 12 / 2020 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 5 min

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George Gagnidze El barítono George Gagnidze © Dario ACOSTA
La Traviata Una imagen de la producción de 'La Traviata' que ha vuelto al Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

El georgiano George Gagnidze es uno de los barítonos verdianos más solicitados de la actualidad. Sus apariciones en los mejores escenarios del mundo son constantes y muy especialmente en la Metropolitan Opera de Nueva York, en la cual se ha convertido en el heredero de una gran tradición de mitos de su cuerda. Ahora, debido a las cancelaciones de los grandes teatros, ha encontrado un hueco en su agenda para volver al Gran Teatre del Liceu con uno de sus papeles fetiche: Giorgio Germont de La Traviata.

 

ÓPERA ACTUAL: Ha tardado unos cuantos años en volver al Liceu tras su debut a Barcelona. ¿Cuál es el motivo?

George GAGNIDZE: La última vez que canté en el Liceu fue en 2011, en una producción de Cavalleria rusticana y Pagliacci. Posteriormente tenía un compromiso para volver con otro título que no recuerdo, pero coincidió con el paso de Joan Matabosch al Real y finalmente no fue posible. Con él y con Antonio Moral he ido varias veces a Madrid en los últimos años. Ahora se ha dado la oportunidad y es un placer volver por fin a un teatro como el Liceu.

ÓA: En principio no estaba prevista su participación en esta Traviata. ¿Cómo se dio la oportunidad de incorporarse a esta producción?

G. G: El teatro me contactó apenas un mes antes de los ensayos y pude aceptar porque todos mis compromisos en Estados Unidos, especialmente en el Met, pero también en San Francisco, se cancelaron a causa de la pandemia. En Europa tampoco hay mucha actividad, aunque recientemente canté una selección de La Gioconda en Berlín. Prácticamente no he cantado desde marzo, por lo que me hace muy feliz participar en esta Traviata.

ÓA: ¿Conocía ya esta producción de David McVicar?

G. G: He cantado muchas veces La Traviata. En La Scala con Maazel, en París o en Londres, aunque no en esta producción. Pero he participado en otras de David McVicar, un director que me gusta especialmente. Sus producciones siguen una línea clásica pero siempre están muy pensadas, cuidadas y contienen una gran cantidad de detalles. Recuerdo con mucho cariño su producción de Cavalleria y Pagliacci, que me encantó. Eso no quiere decir que esté en contra de producciones más experimentales, pero participar en una de McVicar siempre es un placer.

ÓA: A nivel musical, ¿cómo ha sido la colaboración con Speranza Scappucci?

G. G: Es la primera vez que colaboramos y debo decir que es fantástico trabajar con ella, tanto a nivel personal como musical. Teníamos que coincidir en un Otello en Washington, pero finalmente ella no pudo. Me gustan mucho los tempi vivos que utiliza y es muy fácil entenderse con ella.

ÓA: En una entrevista para ÓPERA ACTUAL, Scappucci ponía especial acento en la importancia del texto, de la palabra.

G. G: Estoy completamente de acuerdo. El canto se basa en la palabra. Siempre tengo en cuenta que los compositores, en este caso Verdi, parten de un libreto que condiciona la música. Creo que el intérprete debe trabajar del mismo modo. Por ejemplo, una aria como «Di Provenza» considero que a menudo se canta muy lenta y no estoy de acuerdo porque, pese al lirismo y la belleza de la línea melódica, hay una agitación interior en el personaje. Es un padre enfadado, un hombre muy tradicional que reprocha a su hijo haber olvidado a su familia y todo su entorno por una cortesana. ¡Es un desastre! Eso hay que transmitirlo y, en ese aspecto, nos entendemos muy bien con la maestra.

ÓA: Ha cantado prácticamente todos los papeles verdianos. En comparación con roles como Rigoletto o Yago, ¿considera que Germont tiene un componente más lírico?

George GAGNIDZE: No creo que Germont sea más lírico que otros papeles verdianos. Además, el dramatismo nunca viene dado por oscurecer artificialmente la voz. Una vez escuché a Muti comentar que no importa el timbre o el volumen de la voz de un cantante, que puede ser más clara o más oscura. Lo importante es la articulación y la acentuación de las palabras, pero siempre, y esa es clave, cantando sul fiato. Es así como consigues una amplia paleta de colores que te permite encontrar el dramatismo adecuado. Ese es el secreto de la buena escuela verdiana y del canto en general. Yo diría que es el ABC de la técnica vocal. ÓA