ENTREVISTAS

Federica Lombardi: «La música te hace comprender la esencia del personaje»

01 / 12 / 2020 - Juan Antonio MUÑOZ - Tiempo de lectura: 5 min

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Federica Lombardi Federica Lombardi interpretó a la Contessa Almaviva

Es la Desdemona del Otello que llevaron al disco Jonas Kaufmann y Carlos Álvarez, bajo la dirección de Antonio Pappano. Con una carrera en pleno ascenso, en septiembre debutó en el Così fan tutte del Palau de Les Arts de Valencia y este mes lo hará en el Don Giovanni del Teatro Real de Madrid.

Cuando se anunció la grabación del Otello verdiano dirigido por Antonio Pappano, con Jonas Kaufmann y Carlos Álvarez, fue una sorpresa saber que la soprano escogida para Desdemona era Federica Lombardi, a quien muchos no conocían ni de nombre. Pero tras ella había una trayectoria ligada al Teatro alla Scala y a Mozart. En España debutó en septiembre en el Palau de Les Arts con una aclamada Fiordiligi, inaugurando la temporada, y este mes sube al escenario del Teatro Real de Madrid como Donna Elvira de Don Giovanni. Nacida en Cesena, hizo su debut en La Scala como Anna Bolena (Donizetti) en 2017 y en el mismo teatro ha sido Musetta en La Bohème y Elettra en el Idomeneo mozartiano, compositor que le fascina.

Los meses de pandemia han causado dolores de cabeza a todo el mundo y también decepciones. Para Lombardi, la Covid-19 ha significado la cancelación de L’amore dei tre re en Milán, su debut escénico como Desdemona en Berlín –con Jorge de León como Otello– o Donna Anna y la Condesa, en Nueva York y en Chicago. “Ha sido un período terrible para todos, especialmente para tantos colegas que han visto todos sus proyectos cancelados. Un desastre artístico y también económico”, reconoce.

© Teatro alla Scala / Brescia & Amisano

Junto a Sonia Ganassi, en su debut como Anna Bolena en La Scala

ÓPERA ACTUAL: ¿Cómo comenzó su interés por el canto?

Federica LOMBARDI: Comencé a estudiar canto con 16 años. En la música me inicié con el piano, a los 7, pero ya a esa edad sabía que quería cantar. Mi primera profesora fue Catrina Florio, quien me inculcó la valentía que se necesita para cantar. Con ella estuve cinco años antes de mudarme a Roma, donde me perfeccioné en técnica con Romualdo Savastano. A la vez frecuenté la Academia de La Scala. En esos años también gané un concurso que me permitió debutar Donna Elvira en Como. Fue una experiencia fantástica porque es fundamental integrar tu personaje a una puesta en escena.

ÓA: Resulta increíble que haya debutado en La Scala como Anna Bolena, un rol tan difícil y con tanta historia legendaria en ese teatro.

F. L.: No fue nada fácil. Cuando me lo propusieron lo pensé mucho, tenía muchas dudas. Pero me decidí. Me ayudó haber cantado Mozart: desde ahí me aproximé a esta partitura que es la esencia del bel canto. Estudié el personaje durante año y medio. Leí libros, historia, vi películas… Después, en el escenario, me preocupé mucho del canto y debí dar más en términos interpretativos. El rol es muy fuerte. Espero poder retomarlo más adelante, con madurez.

ÓA: También en el Metropolitan de Nueva York la experiencia fue intensa…

F. L.: Efectivamente. Yo había cantado Donna Elvira en Como, en 2014, y de pronto me veo teniendo que hacerla en mi debut en Nueva York. ¡Un salto mortal! Pero fue bellísimo. Es un rol en el que me siento muy bien. Es muy importante debutar en un gran teatro con un rol con el que te sientes muy seguro.

ÓA: ¿Cómo ve el desarrollo de su voz?

F. L.: La voz no siempre es la misma, pero desde que comencé mi repertorio es básicamente el de soprano lírica. Tengo 31 años y creo que mi repertorio será este por algún tiempo. Más que cambios en mi voz he podido darme cuenta de que he tenido un gran desarrollo técnico; me refiero a la mecánica propia del instrumento, a la capacidad de hacer matices y al uso de la musculatura, que es algo que se desarrolla con la edad.

"Lo principal es la música y el libreto, y hacer un trabajo profundo con la dirección de escena de modo que el personaje resulte como un vestido hecho a medida"

ÓA: ¿A su familia le gustaba la ópera?

F. L.: Mis padres eran apasionados de la música clásica, pero no de la ópera en particular. Esta es una pasión mía. En cierto sentido, me siento orgullosa, porque he creado mi propio mundo. Mi abuelo materno fue un pintor muy importante en Italia (Alberto Sughi), de manera que el camino artístico no era raro en mi familia. Agradezco cada día haber tenido ese apoyo. No es fácil. Soy el único músico en la familia, aparte de mi novio, el director de orquesta José Luis Gómez, español de padre y venezolano de madre.

ÓA: ¿De dónde saca material para sus personajes? ¿Le sirve su vida?

F. L.: La música y el libreto están en la base. Ya solo la música te hace comprender la esencia del personaje, y el libretista suele darte detalles para construirlo. Obviamente que me informo si se trata de un personaje literario o de fuentes históricas. También busco iconografía de la época, pero hay que tener cuidado, porque llenarse de información puede llevarte a la confusión. Lo principal es la música y el libreto, y hacer un trabajo profundo con la dirección de escena de modo que el personaje resulte como un vestido hecho a medida. Las vivencias personales las incorporo porque es imposible para un artista no hacerlo.

ÓA: ¿Diría que los jóvenes pueden adentrarse en la complejidad que supone el arte lírico y en su aprendizaje?

F. L.: No es imposible, pero no lo veo fácil. ¿Cómo se quiere tener un público joven cuando hoy la lírica no se enseña? Es difícil que alguien se interese por algo que no conoce, que no se le ha enseñado con un criterio. Lo que sí hay es prejuicios y conjeturas. Esto ocurre con cualquier ámbito de la cultura, no solo con la ópera.

ÓA: ¿Tiene algún modelo a seguir?

F. L.: Muchísimos. Es una suerte que hoy dispongamos de internet para escuchar casi cualquier cosa. Pero sí, para mí es un referente Mirella Freni. Cuando tenía 20 años asistí a unas clases magistrales con ella. A esa edad yo sabía muy poco de técnica y solo ahora comprendo muchas cosas que ella me decía. Freni lo reúne todo: una carrera seria, bien hecha, musicalidad absoluta y dominio técnico e interpretativo. Es un ejemplo de profesionalidad y también de vida, porque esta carrera exige que le dediques la vida entera.

ÓA: ¿Cómo se produjo la invitación para grabar Otello?

F. L.: Es algo misterioso. Un día mi agente me dijo que tenía que estudiar Desdemona para una audición con Antonio Pappano, quien tenía en mente la grabación de la ópera. Yo la había estudiado en la Academia de La Scala, así que repasé la partitura y partí a Roma. Cantamos el dúo del primer acto, el final del tercero y el “Ave Maria”. Trabajamos una Desdemona interesante desde el punto de vista interpretativo, diferente. Todo anduvo muy bien y me quedé esperando una respuesta. Y fue positiva, como un milagro. Para mí todo era nuevo, incluso el rol, aunque ya lo hubiera estudiado. La experiencia fue algo que jamás olvidaré. Era mi primera grabación de estudio, nada menos que con Pappano y con un reparto de lujo, con Jonas Kaufmann y Carlos Álvarez. Con el maestro te sientes acompañada en cada nota. Y el sonido del Coro y de la Orquesta de Santa Cecilia es simplemente maravilloso. Kaufmann no solo es un artista excepcional, sino un compañero de trabajo entrañable. Me siento verdaderamente honrada. Sería un sueño poder hacer juntos la ópera en la escena. ÓA