ENTREVISTAS

Elena Sancho Pereg: De Düsseldorf a Málaga

25 / 01 / 2026 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

soprano española Elena Sancho Pereg © TACT Artist Management
soprano española Elena Sancho Pereg © TACT Artist Management

La soprano donostiarra Elena Sancho Pereg, Premio ÓPERA ACTUAL 2017, ha sido galardonada en numerosos concursos como los de Logroño, Gayarre o Tenor Viñas, y ha sido cantante revelación en Alemania en la temporada 2014-2015 y por la crítica catalana en el curso 2016-2017. Tras triunfar en Alemania y participar durante una década en el ensemble de la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf, la intérprete se acaba de instalar en Málaga con vistas a relanzar su carrera en su país natal.

Naciste en San Sebastián y allí realizaste tu formación musical. ¿Cuál crees que fue la motivación que te llevó a dedicarte al canto lírico? No tengo la menor idea. Creo que fueron las circunstancias y la tradición vocal/coral que hay en Euskadi. Al poco de estar en un coro, (cosa rara en mí porque de niña no toleraba las actividades extraescolares), nos seleccionaron para hacer una gira por Japón de 40 días. Yo tenía 9 años y aquella experiencia me marcó muy positivamente. Me encantaba el ambiente tan armonioso, la buena energía que se genera al hacer música con el propio cuerpo, los viajes, la emoción, la conexión, era un mundo en el que me sentía muy bien.

Tus estudios superiores los realizaste en Real Escuela Superior de Canto de Madrid y posteriormente en la Guildhall School of Music & Drama Londres ¿Cómo recuerdas aquellas dos etapas y que profesores te marcaron más? En retrospectiva, los profesores que más me han marcado han sido Javier Santanca, Ramón Regidor y Wessela Zlateva. Ellos tienen en común un profundo amor por el canto y por el alumno. Nunca he podido encajar con profesores severos y agresivos. Javier me daba clase desde los 5 años y ha sido el motor de toda mi vida vocal. Ramón me ha dado las claves para creer en el canto profesionalmente, para confiar en el amor y en la técnica. Wessela es una mujer muy especial con la que he vuelto a contactar recientemente y me sigue entusiasmando su trabajo.

Participaste en varios concursos de canto ganando diversos galardones. ¿Cómo viviste dicha participación? ¿Crees que es una buena opción para que un cantante joven pueda irse profesionalizando, ganado algún dinero y darse a conocer? Participar en los concursos ha sido muy divertido. Uno siempre lo vive con emoción y nervios, pero en realidad es divertido. Se aprende mucho al coincidir con personas de otras culturas. Para gran sorpresa, descubrí que la mayoría de los participantes eran muy amables y generosos con sus opiniones, al contrario de lo que se podría pensar. Los concursos abren puertas, pero lo que realmente abre puertas después del talento natural y el trabajo son las relaciones humanas con interés genuino por las personas. Interesarse por el entorno, saludar a los compañeros, informarse e informar a los demás; formar parte de la comunidad. Los premios tienen una relevancia relativa, mientras que las personas construyen el tejido profesional.

soprano española Elena Sancho Pereg © Deutsche Oper Am Rhein / Sandra THEN
Soprano española Elena Sancho Pereg en 'Orfeo en los infiernos' © Deutsche Oper Am Rhein / Thilo BEU
Soprano española Elena Sancho Pereg y Ioan Hotea en 'Don Pasquale' © Deutsche Oper Am Rhein / Thilo BEU

¿Cuál fue tu debut en ópera a nivel profesional? La primera vez que cante una ópera fue en Valladolid, El rapto en el serrallo de Mozart (2004). Fue una experiencia muy bonita. Posteriormente, también hice una Primera Dama en La flauta mágica (2008) y Musetta en La Bohème (2009) ambas con la Asociación Luis Mariano en Irún, donde también disfruté mucho. Después de esto canté varias óperas durante mi época de estudios en Londres y volví a debutar profesionalmente con Gilda de Rigoletto y Blonde de El rapto en el serrallo. Aunque la obra que más repercusión tuvo en mi vida, ya al inicio de mi época en Alemania fue Zerbinetta de Ariadne auf Naxos que canté en la Ópera de Düsseldorf que supuso mi nominación a los Premios Faust y ser destacada como mejor cantante revelación en la revista Opernwelt. Esas funciones tuvieron bastante repercusión y de ahí salieron varios compromisos, como L’elisir d’amore que hice en Sankt Margarethen y de nuevo Ariadne pero esta vez en la Staatsoper de Berlín.

¿Cuándo decides trasladarte a Alemania y cómo has vivido participar en un ópera ensemble en Düsseldorf durante tantos años? Al terminar los estudios de máster en Londres me ofrecieron hacer una gira por Europa con West Side Story como María. Fue una experiencia maravillosa, y me aficioné mucho al jazz. Después de cantar en muchas ciudades alemanas, me quedé impresionada con la calidad de vida del país y audicioné en un par de teatros como cantante para el ensemble. Tuve la suerte de que me escogieran en Düsseldorf y ahí me quedé diez años. Ha sido una gran oportunidad. Sinceramente, solo puedo hablar bien del teatro y de toda la gente que trabaja allí, desde el Intendant (director) Christoph Meyer, que por cierto trabajó en el Liceu, hasta el camarero del bar. Ese teatro es un lugar fantástico. Alemania es un país muy diferente a España y, por lo tanto, es normal que uno acabe extrañando lo familiar y lo propio. Sin embargo, yo me siento privilegiada por todos esos años que viví en un país que tiene una gran tradición y amor a la ópera. Si hay algo que me ha faltado, ha sido un mejor manejo de lo emocional en la profesión. Sería muy interesante que se diera como asignatura en la carrera, porque al final, cada uno cuenta con las herramientas que Dios le ha dado y esta profesión, a nivel psicológico, es una verdadera locura. La gente con estabilidad y madurez innata consigue organizar su vida, y los que somos late bloomers nos es más complicado el manejo de lo emocional. Por ejemplo, nadie te habla de cómo afecta el éxito o el fracaso, las críticas, los viajes, la conciliación de la vida personal, la tensión constante… Es algo inherente a la profesión que también se debe trabajar.

¿Qué tipo de repertorio has cantado estos años en Alemania y cuáles han sido tus roles favoritos? He cantado un poco de todo; Gilda, Zerbinetta, Olympia, Zerlina, Donna Anna, Fiaker Milli, Sophie (Werther y Rosenkavalier), Adina (ver crítica de ABAO), Norina, Frasquita, Soeur Constance, Oscar, Le Feu y La Princesse (L’enfant et les sortileges), Blonde o Morgana (Alcina), entre otros. Mis roles favoritos son, por una parte, los belcantistas, porque el diseño de las melodías y concertantes permiten crear verdadera belleza, especialmente si uno pone el alma en ello, no solo el sonido; y por otra, los roles en los que hay una dramatización cuidada desde la verdad del libreto. Desde mi punto de vista, el interés se genera a partir de las tensiones entre diferentes personajes y los motivos profundos por los que se dan estas tensiones, que no son aleatorias, sino que son fuerzas de la vida misma. Creo que gran parte del suspense y la emoción se da en la expresión de los silencios y riqueza de matices. Zerbinetta ha sido un rol realmente precioso, y lo he disfrutado mucho. Añadiría Marie de La fille du régiment y Sophie de Rosenkavalier.

En Berlín has tenido varios éxitos importantes ¿Cuáles destacarías? Allí he tenido ocasión de cantar María de West Side Story, Zerbinetta y Donna Anna de Don Giovanni y también tuve ocasión de sustituir a una compañera en el rol de Euridice en Orfeo en los Infiernos de Offenbach: sin duda esta fue la mejor experiencia. Era una producción muy compleja de Barrie Kosky y hacía al menos un año que no lo hacía. Tuve que saltar al escenario en menos de 24 horas y la memoria, por suerte, me acompañó.

Francisquita Elena Sancho Pereg triunfó en Barcelona como Francisquita © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
elisir abao Elena Sancho Pereg y Joel Prieto en 'L'elisir d'amore' © ABAO Bilbao Opera
lafilluduregiment-operaactual-quincena Xabier Anduaga (Tonio) y Elena Sancho Pereg (Marie) © Quincena Donostiarra
Nozze di Figaro Miren Urbieta-Vega (Condesa), Maite Beaumont (Cherubino) y Elena Sancho Pereg (Susanna) © Teatro Real / Javier DEL REAL

Recientemente te has trasladado a Málaga. ¿Cómo estás viviendo este cambio? ¿Qué personajes te gustaría poder cantar en España? Andalucía me atrajo por medio de un matrimonio amigo (Nacho Ábalos y Maria José Alcázar) que me encandiló con su simpatía y su sensibilidad. Estando en Alemania, mi hermano y yo decidimos invertir en una propiedad en la zona de Málaga, pero sin intención de residir allí. Después de varios años de conocer ese entorno, me ha parecido un punto muy interesante para volver a España, tanto por las comunicaciones como por el sol, la alegría y la vida artística. Llevo poco tiempo aquí, pero estoy disfrutando mucho, era un cambio que necesitaba y me alegro de ver confirmada mi intuición; me ha ayudado a reflexionar sobre todo lo vivido y a hacer a un balance de mi carrera. En España me gustaría mucho poder hacer personajes que requieran de personalidad y refinamiento vocal. Creo que es lo que más puedo aportar en estos momentos (ver biografía completa en este enlace).

¿Qué nuevos papeles te gustaría incorporar a tu repertorio?  Me encantaría abordar papeles con un desarrollo narrativo, con los que se pueda contar una historia y esculpir un personaje con las melodías. Especialmente en bel canto. Se me hace la boca agua cuando escucho a mis compañeras cantar personajes como Antonia (Cuentos de Hoffmann), Amina (Sonnambula), o tantos rossinis que me gustaría debutar como Adele ( Le Comte Ory) y Amenaide (Tancredi). – ÓA

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