ENTREVISTAS

Diego Martin-Etxebarria: "Lo atractivo de dirigir una ópera nueva es la libertad interpretativa que te brinda"

01 / 11 / 2019 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 6 min

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Martin-Etxebarria Zarzuela Diego Martin-Etxebarria © Michal NOVAK

Teatro de La Zarzuela
Ricardo Llorca: TRES SOMBREROS DE COPA
12, 13, 15, 16, 27, 28, 29_11

Dionisio: Jorge Rodríguez-Norton. Paula: Rocío Pérez. Don Rosario: Emilio Sánchez. Don Sacramento: Gerardo Bullón. Madame Olga: Enrique Viana. Catalina: Irene Palazón. Valentina: Anna Gomà. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela (Dir.: Antonio Fauró). Dirección: Diego Martin-Etxebarria. Dirección de escena: José Luis Arellano.

Es principal director residente del Teatro de la Ópera de Chemnitz y principal director residente y vicedirector musical general de los Teatros de Krefeld y Mönchengladbach (Alemania). Diego Martin-Etxebarria (Bilbao, 1979) atrajo la atención internacional tras ser galardonado con el Primer Premio del Concurso de Dirección de Orquesta de Tokio en 2015. Este mes dirigirá el estreno español de la ópera Tres sombreros de copa antes de debutar, en febrero próximo, en el podio de la Orquesta Nacional de España.

En su primera aparición en el podio del Teatro de La Zarzuela, el maestro Martin-Etxebarria se pondrá al mando de la última ópera del compositor Ricardo Llorca (Alicante, 1958) basada en la obra homónima de Miguel Mihura y estrenada en Brasil hace dos años. El maestro explica a ÓPERA ACTUAL que su experiencia en ópera contemporánea comenzó cuando era estudiante. Se formó en los Conservatorios de Amurrio y de Vitoria y en la Escola Superior de Música de Catalunya. “Recuerdo que dirigí muchas obras de compañeros compositores y trabajé como asistente en los estrenos en el Teatro Real de La página en blanco de Pilar Jurado y Brokeback Mountain de Charles Wuorinen. En realidad he limitado mi acercamiento al repertorio actual porque hay ciertos lenguajes que no me resultan cercanos».

Y continúa: «En todo caso, como todo músico actual, considero que hay que estar conectado con las diversas formas de escritura y por eso en 2014 dirigí Die Verwandlung y Die Blinden de Paul-Heinz Dittrich en la Staatsoper de Berlín. En 2015 Powder her face de Thomas Adés en el Teatro Arriaga y después podríamos debatir si Tempesta esvaïda de Joaquim Serra o El cónsul de Menotti, dos óperas excelentes que he dirigido, se pueden considerar como contemporáneas.

Ahora, lo más atractivo de participar en un estreno absoluto o de trabajar en una obra actual es la libertad interpretativa que te brinda, puesto que no se responde ante una tradición. No dudo en romper con costumbres si no veo la justificación, pero en el caso de un estreno, no hay que luchar contra ellas. Las bases de la interpretación deben ser la partitura y el diálogo fluido con el compositor”.

"Coincidí con Daniel Bianco [director del coliseo madrileño] cuando dirigí 'Powder her Face' en el Arriaga y le agradezco que haya vuelto a contar conmigo para este proyecto"

ÓPERA ACTUAL: ¿Qué destacaría de estos Tres sombreros de copa?

Diego MARTIN-ETXEBARRIA: Mi concepción de la música se basa en tres aspectos: melodía, ritmo y armonía. A partir de la robustez de estos elementos en la época clásica, la música ha evolucionado estilizándolos, difuminándolos o dándoles nuevas formas. El problema surge cuando, en lugar de difuminarlos, directamente se eliminan, dejándonos sin asideros. En este sentido, la música de Ricardo es como la de los grandes compositores: moldea los pilares pero los mantiene reconocibles. Eso significa que el público tendrá melodías para silbar; ritmos pegadizos; y una armonía que sustenta el discurso musical.

Ó. A.: ¿Cuál diría que es su repertorio lírico favorito?

D. M.-E.: Intento huir de las etiquetas, pero es verdad que me siento muy cómodo en el repertorio clásico –en Alemania acabo de dirigir una Flauta mágica de la que me siento muy orgulloso– y en el italiano, especialmente, en el verismo. Zarzuela aún no he tenido la oportunidad de dirigir pero, curiosamente, he hecho dos incursiones en el teatro lírico catalán con La viola d’or de Morera y Tempesta esvaïda de Serra. Es un género que me ha hecho disfrutar mucho como público y en breve me gustaría estar en el otro lado. En Alemania ya he dirigido alguna gala de zarzuela y allí les encanta nuestro repertorio.

Ó. A.: ¿Qué significa debutar en el Teatro de La Zarzuela?

D. M.-E.: Es un paso muy positivo. Acceder a los teatros de ópera españoles no es fácil y hasta ahora solo el Arriaga bilbaíno y La Zarzuela me han hecho ofertas. Coincidí con Daniel Bianco [director del coliseo madrileño] cuando dirigí Powder her Face en el Arriaga y le agradezco que haya vuelto a contar conmigo para este proyecto.

Ganador del Concurso de directores musicales en Tokio

Ó. A.: En Japón participó y ganó un concurso para directores. ¿Considera que este tipo de competiciones pueden ser una buena plataforma para los artistas jóvenes?

D. M.-E.: En mi caso participar y ganar fue definitivo. El mercado está saturado de aspirantes y es necesario algún impulso para abrirse hueco. El problema es que hoy en día también están proliferando los concursos más allá de lo que el mercado puede absorber, así que solo unos pocos tienen el prestigio suficiente para poner al ganador en el mapa.

Ó. A.: Después de esta ópera en el Teatro de La Zarzuela debuta ante la ONE.

D. M.-E.: Sí, es un honor debutar en dos instituciones tan emblemáticas con solo semanas de diferencia. Con la ONE dirigiré el Hymne au Saint Sacrement de Messiaen, el Concierto para órgano de Fernando Buide con Juan de la Rubia como solista, antiguo compañero mío de estudios en Barcelona, y la Sinfonía en Do de Dukas, una obra injustamente poco conocida.

Ó. A.: Entre otros compromisos, le esperan Rusalka en Krefeld y El rapto en el serrallo en Chemnitz, teatros a los que está muy vinculado. ¿En qué consiste esta relación?

D. M.-E.: Los teatros alemanes tienen un volumen de trabajo tan intenso que cuentan con varios directores musicales permanentes. En marzo de 2016 gané la oposición para la plaza de principal director residente y vicedirector musical general en Krefeld y Mönchengladbach, donde he tenido el placer de dirigir ocho producciones de ópera, además de ballet y conciertos; esta temporada aún me quedan Rusalka, La flauta mágica y Orfeo en los infiernos. El año pasado me llegó la noticia de que el Teatro de Chemnitz, de una categoría superior, estaba buscando un director para el mismo cargo y, afortunadamente, volví a ganar la oposición. Esta temporada será un poco loca, ya que estaré simultaneando ambas instituciones: en Chemnitz me esperan El rapto del serrallo, El lago de los cisnes y una gala lírica.

Ó. A.: ¿Qué autores de ópera o zarzuela le gustaría incorporar a su repertorio?

D. M.-E.: La verdad es que me encanta Puccini y, aunque uno de mis grandes sueños ya lo pude hacer realidad dirigiendo La Bohéme en Augsburg, me gustaría abordar Tosca, Turandot y Madama Butterfly. Otras asignaturas pendientes son las obras de Richard Strauss, especialmente El caballero de la rosa, y Wagner, en el cual, si todo va bien, pronto podré adentrarme.- ÓA