ENTREVISTAS

Anna Pirozzi, soprano: “Las voces verdianas siguen existiendo, pero no están bien asesoradas”

01 / 05 / 2022 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 6 min

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Anna Pirozzi Anna Pirozzi © Charl MARAIS

Pese a su afición por el canto desde la infancia, no fue hasta los 25 años que Anna Pirozzi decidió que su camino era el de la lírica. Una edad tardía para una carrera que, a pesar de las dificultades y las decepciones iniciales, ha llevado a la soprano italiana a la cima del mundo operístico. Heredera de las grandes voces del pasado, ya se ha convertido en figura imprescindible en los más importantes escenarios del mundo. Este mes viaja a Gran Canaria como Elvira de Ernani y en julio estará en el Teatro Real como Abigaille de Nabucco.

Con las recientes funciones en el Palau de Les Arts ya llevo 53 funciones interpretado a Lady Macbeth desde que debuté el papel en 2013. Cada vez que lo canto encuentro nuevos desafíos. Desde mi punto de vista considero que es un rol más difícil incluso que Abigaille, de Nabucco, que he interpretado en más de 100 ocasiones y que, próximamente, cantaré en el Teatro Real. Más allá de sus dificultades técnicas y dimensiones, Lady Macbeth exige una fuerte personalidad y un carácter que lo convierten en un reto apasionante.

Cuando Verdi comentó que quería una voce brutta para el personaje se refería a la utilización de colores, efectos, acentos, sonidos fijos; en definitiva a evitar la búsqueda de la belleza en el canto. Eso no quiere decir que la voz para cantarla deba ser fea sin más, sino más bien perturbadora. Siempre trato de seguir al pie de la letra las indicaciones de Verdi, especialmente para Lady Macbeth, el personaje más dramático y complejo de la obra por sus constantes cambios de estado de ánimo y personalidad durante toda la ópera.

 No me considero una especialista verdiana, pero me formé a través de personajes como Abigaille y Aida, dos papeles dramáticos aunque opuestos vocalmente que me aportaron tanto la agilidad como el lirismo que Verdi requiere. La voz verdiana debe poseer cuerpo, penetración y cierto peso, incluso en roles ligeros como Gilda. Estas voces siguen existiendo, pero a menudo no están ni bien asesoradas ni guiadas. Si yo no hubiese contado con personas que en su momento me ayudaron quizás hoy ya no cantaría o, probablemente, sería una soprano lírica más.

© Les Arts / M. LORENZO y M. PONCE

Anna Pirozzi como Lady Macbeth en el Palau de Les Arts de Valencia

Tosca fue uno de mis primeros papeles y lo sigo cantando porque se adapta de manera natural a mi voz. Me siento muy cómoda también con Puccini, pese a que la orquestación es más densa y hay que saber adaptarse para no forzar. Uno de mis papeles favoritos es Giorgetta, de Il tabarro. En cambio, el de Turandot lo he cantado de tanto en tanto, siempre con un poco de miedo de que pueda perjudicar mi voz. Desde mi punto de vista es importante afrontarlo con tus propias características, sin forzar, y no muy a menudo. Pese a que el papel es breve, la escritura es muy violenta, con agudos muy directos. Es importante afrontarlo con cierta serenidad.

Mis inicios como cantante no fueron fáciles y durante casi tres años dudé entre si mi voz era de mezzo o de soprano lírica. Poseía los agudos de manera natural, pero un tanto descontrolados a causa del volumen que mi voz ya tenía por entonces. Tuve que hacer un largo y duro trabajo para conseguir recoger y controlar mi voz. Había personas que me aconsejaban una cosa y otros la contraria. Además, prácticamente nunca gané un concurso y en 2009 incluso me plantée dejarlo. Por suerte, gracias a dos amigos a los que quiero nombrar aquí, Federico Longhi y Enrico Iori, continué. ¡Y no me ha ido mal!

 Hay muchos papeles que aún no he cantado y que tengo muchas ganas de debutar, como Adriana Lecouvreur, Madama Butterfly, Giselda de I Lombardi, Elena de I vespri siciliani y también Alice de Falstaff para divertirme un poco…Y luego está el bel canto. He cantado Roberto Deve­­reux y me encantaría interpretar las otras dos reinas de Donizetti.- ÓA