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Anna Pirozzi: “Donizetti será un bálsamo para mi voz”
Con un repertorio que va desde el bel canto al verismo, Anna Pirozzi debuta este mes en la temporada de ABAO-OLBE interpretando por vez primera un personaje donizettiano. Roberto Devereux llega a Bilbao en una producción de Mario Pontiggia, con Josep Caballé en el podio.
Creo que se trata de un papel muy afín a mi vocalidad. Se precisa un cierto peso vocal para afrontarlo ya que posiblemente se trate del rol más dramático que Donizetti escribió para soprano. En la faceta de actriz me he preparado leyendo la tragedia de Jacques-François Ancelot Elisabeth d’Angleterre, que constituye la base literaria de la obra. Intento también familiarizarme con el contexto histórico, pues Isabel I fue un personaje de una gran fortaleza y conservó su capacidad de autodeterminación hasta el momento de su muerte.
Sobre la opinión de la Sills no puedo decir nada. Quizá lo haga después de haberlo cantado. Es cierto que mientras lo estudiaba he encontrado algunas dificultades con los recitativos; el aria de entrada es muy lírica y a medida que se desarroa la obra crece el dramatismo, donde me encuentro mejor. Hay saltos interválicos que someten al cantante a una dura prueba y ahí entra el dominio de la técnica. En cualquier caso el papel es muy interesante tanto desde el punto de vista vocal como interpretativo.
Será la primera vez que lo hagamos. He visto algo de su Roberto Devereux, que me ha convencido plenamente. Espero ansiosamente el momento de colaborar con él.
Ante todo, Hugo de Ana, con quien he hecho Ernani en Roma, y también el gran Franco Zeffirelli, al que todavía no conozco. También Gilbert Deflo, con quien hicimos un genial y colosal Nabucco en Pequín. También Pier Luigi Pizzi, y entre los jóvenes me parecen muy interesantes Alessandro Talevi, con quien acabo de hacer Cavalleria y Pagliacci y de quien he visto algún boceto del Robert Devereux de gran efecto. Un registacon el que me encantaría trabajar, por supuesto, es David McVicar.
No son proyectos inmediatos y la verdad es que tengo que pensármelo antes. Entre tanto tengo que hacer por vez primera otros papeles y prefiero concentrarme en ellos. Esta temporada, además de Elisabetta, tendré que aprenderme otros tres personajes: la Lucrezia Contarini de I due Foscari con el que debutaré en La Scala, la Leonora de La forza del destino para Génova y mi primera Adriana Lecouvreur para el San Carlo de Nápoles.
No creo. Tendré que trabajar la flexibilidad de la voz y la agilidad después de la última representacion de Aida, pero diría que es más difícil cantar la Elisabetta después de la Aida que Tosca después del Devereux, porque se requiere una cierta disciplina en el trabajo para pasar de las largas frases verdianas a la coloratura donizettiana. En cambio, cantar la Tosca después de la Elisabetta será más fácil. Este paréntesis donizettiano será un bálsamo para mi voz.
Mi vocalidad me permite intepretar tanto papeles de lírico-spinto como Tosca, Aida, la Leonora de La Forza o Adriana, como los dramáticos de agilidad como Abigaille, la Lady Macbeth o la misma Elisabetta del Devereux. Es por eso que me gusta definirme así.
Es cierto que mi carrera es aún corta y se está desarrollando muy aprisa, pero yo sigo con los pies en el suelo. A veces no soy consciente de los éxitos, pero siempre hay que tener muy claras las propias capacidades. Me queda aún mucho por aprender y por dar y espero tener la posibilidad de hacerlo.
Importantísimo. Gracias a él y a mi improvisado Nabucco en el Festival de Salzburgo se me han abierto muchas puertas. He aprendido mucho de él y confío en que podamos volver a colaborar en el futuro.
Existen proyectos para Madrid, pero todavía no puedo decir con qué papeles; espero también volver pronto a Valencia, que me dio tanto en mi debut español. Me hace muy feliz cantar en su país, donde se me ha tratado muy bien y me encuentro muy a gusto.
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