ENTREVISTAS

Ana Luisa Chova: "Quienes han terminado la carrera conmigo viven del canto"

01 / 07 / 2021 - César RUS - Tiempo de lectura: 6 min

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ana luisa chova / operaactual.com Ana Luisa Chova

Maestra de referencia, Ana Luisa Chova, Premio ÓPERA ACTUAL 2004, continúa formando y puliendo voces líricas después de haber dejado la cátedra de Canto del Conservatorio de Valencia. Su magisterio acompaña a algunas de las grandes voces de la lírica de las recientes generaciones.

Ana Luisa Chova es una referencia en la enseñanza del canto en España. Por sus aulas han pasado varias generaciones de cantantes que han hecho carrera internacional llegando a los grandes teatros nacionales e internacionales. Tal es el caso de Isabel Rey, Ofèlia Sala, Silvia Tro, José Ferrero, José Antonio López, David Menéndez, Ana Nebot, José Manuel Zapata, Sandra Ferrández, Cristina Faus, Ana Ibarra, Isabel Monar, Carmen Romeu, Elena de La Merced, Marina Rodríguez-Cusi y un largo etcétera, por no nombrar a quienes forman parte de coros profesionales o hacen carrera como docentes.

Durante 35 años, entre 1980 y 2015, trabajó en el Conservatorio Superior de Música de Valencia Joaquín Rodrigo, llegando a ser catedrática de canto. Tras su jubilación, en 2015, sigue ligada a la docencia participando en cursos de verano como los de la Quincena Musical Donostiarra, el Taller de Interpretación Lírica de Daroca (Zaragoza) –al que regresa este verano– o el Operastudio de la Universidad de Alcalá (Madrid), además de participar, de manera desinteresada, en el Máster de Interpretación Operística del Conservatorio valenciano que ella misma contribuyó a crear y que define como «un sueño dorado«. También sigue en contacto continuo con antiguos alumnos que le llaman para pedirle consejo, asesoramiento o, como ella dice, simplemente «para pasar la ITV«.

“Es una tontería pagar con dinero público los conservatorios y que en nuestros teatros, que también son públicos, no se haga el resto del trabajo”

Galardonada en 2004 con el Premio ÓPERA ACTUAL por su magisterio, el canto llegó a su vida por vocación antes que como profesión: «Yo estudié Ciencias Biológicas y, aparte, piano y canto porque me encantaba. Pero me metí en ello como un hobby. Yo estaba dando clases de Biología en un instituto y me llamaron porque se había jubilado Emilia Muñoz en el Conservatorio; me presenté por méritos a esa plaza y me la dieron. Luego ya me presenté a las distintas oposiciones hasta lograr la cátedra. Cuando entré disfrutaba tanto de mi trabajo que lo hubiese hecho sin cobrar. Siempre me lo he pasado muy bien haciéndolo«.

Cuando se le pregunta por cuál ha sido la receta de su éxito, ese que ha hecho que tantos cantantes importantes hayan querido pasar por sus aulas, se sorprende y le resta importancia: «Hay que tener en cuenta que al Conservatorio entra mucha gente y no todos llegan hasta el final. Los que lo consiguen tienen capacidades y ganas. Por mi parte, he procurado siempre escuchar al instrumento, escuchar a la persona, ser muy prudente en mis apreciaciones y lo que no sabía consultarlo antes de pontificar. Cuando empiezas a enseñar sabes lo que haces tú y cómo cantas tú. Tuve que estudiar mucho para poder enseñar«.

Para ella lo importante es saber adaptarse a las características de cada alumno intentando conseguir el máximo de sus capacidades. El punto de partida, asegura, han de ser dichas características propias y personales: «Hay quienes vienen con una técnica natural, que cantan de una manera perfectamente impostada y eso no hay que estropearlo. Creo que cuando hay fallos o fracasos en la docencia es porque hay enseñantes que tienen su método y pretenden aplicarlo a todo el mundo más o menos por igual. En mi opinión, hay que partir siempre de lo que hay, del nivel que posee cada alumno en particular. Si a una persona que tiene una buena articulación empiezas a darle demasiadas indicaciones puede empezar a tener problemas. Hay que tocar lo que haga falta. Solo lo que haga falta. Para mí el éxito es ese, trabajar la individualidad de cada cantante«.

El sello Chova

Sin embargo, a menudo cuando se escucha a alumnos suyos da la sensación de que hay un cierto Sello Chova que hace que haya características comunes entre voces muy distintas. «En la enseñanza del canto hay elementos básicos como la respiración y la relajación que todo el mundo utiliza o debería saber utilizar. Yo busco que el resultado sea siempre musical y natural, porque no me gustan los estereotipos. De las tres cualidades del sonido (timbre, altura e intensidad) yo primero busco conseguir un timbre hermoso. Cuando logras eso se supone que ya has logrado un equilibrio entre las partes que conforman el instrumento. Después ya puedes buscar consolidar la tesitura –que se va estirando con el estudio– y lo último es el volumen, la proyección, que llega con el entrenamiento. En este sentido, se nota cómo evoluciona la voz de un cantante cuando por fin canta en un teatro y con orquesta«, asegura.

Ana Luisa Chova durante una clase de canto en los Cursos Manuel de Falla en Granada

La proyección vocal debe cuidarse para, de esa manera, también cuidar la voz. «Sé que algunas escuelas de canto se centran mucho en el aspecto físico del canto, en el volumen. Con este sistema algunos alumnos lograrán su objetivo, pero otros, seguro, se quedarán en el camino. Yo siempre he buscado que todo ello saliera de la propia música. Lo que sí puedo decir es que casi toda la gente que ha terminado la carrera conmigo está viviendo de esto. Unos están haciendo carrera, otros están en un coro profesional y otros están dando clases«.

Las actuales circunstancias, por las imposiciones que ha traído la pandemia, son especialmente duras para los cantantes. Ana Luisa Chova se lamenta de que algunos exalumnos suyos durante este tiempo le hayan confesado que no han tenido ingresos al no haber tenido trabajo. También reclama un papel activo por parte de los teatros y auditorios españoles para que haya una continuidad entre la formación académica y la carrera profesional. En ese sentido considera que los teatros nacionales podrían ayudar más: «Es una tontería pagar con dinero público los conservatorios y que en nuestros teatros, que también son públicos, no se haga el resto del trabajo. Una cosa es la carrera académica y otra la profesional. Los cantantes tienen que empezar la carrera con papeles adecuados en teatros para que la voz evolucione, y creo que en esto estamos fallando«. Lo dice la voz de la experiencia. -ÓA