ENTREVISTAS

Airam Hernández: “Soy feliz con Mozart”

01 / 10 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 8 min

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Airam Hernández / operaactual.com Airam Hernández © Darío ACOSTA

La versatilidad es su seña de identidad. Este curso será Lorca en un estreno absoluto, Pero este mes se centra en uno de sus compositores favoritos, Mozart, y lo hace debutando un papel fundamental en la carrera de cualquier tenor, el del príncipe Tamino de La flauta mágica.

El cantante tinerfeño Airam Hernández proviene de un contexto familiar musical pero, ¿cómo fue el trayecto que le lleva de El Rosario, su pueblo natal, a la compañía de un teatro tan prestigioso como la Ópera de Zúrich? El tenor, que este mes se entrega por entero al repertorio mozartiano debutando a Tamino de La flauta mágica en la Ópera de Oviedo, reconoce que “ha sido un proceso largo, no siempre fácil, en el que he pasado por muchas etapas, cada una de ellas necesaria para poder dibujar un camino sólido para desarrollar la carrera que tengo en mente”. Haber vivido la experiencia de tocar la trompa y de formar parte del Coro del Liceu barcelonés le ha permitido, asegura, “entender la profesión desde otras perspectivas. La Ópera de Zúrich me supuso una gran plataforma. Pude trabajar con grandes artistas y terminar de descubrir los entresijos de la profesión”.

ÓA: Su repertorio es muy variado, va desde el Barroco y el oratorio a la ópera y a la música contemporánea. ¿Qué le permite esta amplitud?

Airam HERNÁNDEZ: Comencé siendo tenor ligero, con gran extensión al sobreagudo, llegando a cantar con relativa facilidad hasta el La 5 y con buena coloratura. Conforme han ido pasando los años, el desarrollo natural de la voz fue dotándome de un centro más generoso y de mayor calidad lírica en el timbre. Esto ha hecho que pierda un poco de extensión en el sobreagudo, pero es un sacrificio del que soy consciente y que me ha permitido abarcar un repertorio más amplio. Me han tildado de ligero, lírico-ligero, lírico joven y, en algunos ámbitos, un futuro spinto o Heldentenor. Personalmente no me gustan las etiquetas, pero si tuviera que definirme en este momento me consideraría un tenor lírico de coloratura. Me siento cómodo haciendo un repertorio variado. El problema es que a veces la industria siente la necesidad de ubicarte en un repertorio determinado. Puedo entender el por qué; sin embargo, creo que esta versatilidad es precisamente la que me hace ser quien soy y lo que constituye mi sello de identidad.

ÓA: En cuanto a la música contemporánea, participó en el estreno mundial en Ámsterdam de la ópera Caruso a Cuba. ¿Cuáles han sido sus tenores de referencia?

A. H.: Hay varios que, de alguna u otra forma, me han inspirado. Me siento atraído por voces con personalidad propia, fácilmente identificables y con gran dominio de su instrumento. Tengo especial debilidad por Fritz Wunderlich, Franco Corelli, Luciano Pavarotti, Carlo Bergonzi, Peter Schreier, Alfredo Kraus y Gregory Kunde.

Airam Hernandez / operaactual.com Como Don Ottavio de 'Don Giovanni' en el Teatro Real de Madrid © Teatro Real / Javier DEL REAL
Álvarez Hernández Carlos Álvarez (Yago) y Airam Hernández (Casio) en el 'Otello' del Liceu de Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Airam Hernández como Fenton de 'Falstaff' en la Dallas Opera © The Dallas Opera

ÓA: Mozart comienza a ser protagonista en su repertorio. ¿Cuáles son los papeles que prefiere en este ámbito y cómo se siente interpretando en este estilo?

A. H.: El repertorio mozartiano ha sido una gran revelación para mí. Es un repertorio en el que puedo explotar todos mis recursos, especialmente en los roles de carácter heroico, que requieren de una voz lírica, pero dúctil. Es un estilo de gran exigencia vocal y refinamiento en el que debes encontrar el equilibrio perfecto entre el carácter dramático del personaje y la línea pura y limpia, propia del repertorio clásico. Cada vez que preparo un rol, trato de hacerlo con maestros especialistas. Con Mozart soy feliz, y en este ámbito tengo a dos grandes referencias, mis dos maestras, Mariella Devia y Dolors Aldea. Llevo un tiempo especializándome en este repertorio y, si la vida me lo permite, espero poder debutar todos los personajes del compositor que me vayan bien a lo largo de mi carrera. En este momento tengo especial interés en Belmonte, Idomeneo y Tito. Este último iba a debutarlo esta temporada en el São Carlo de Lisboa, pero por problemas de agenda, lamentablemente he tenido que cancelarlo.

ÓA: El rol que sí debutará Airam Hernández esta temporada es Tamino, de La flauta mágica. Desde un punto de vista vocal, ¿le parece similar a Don Ottavio o Arbace, papeles que ya ha interpretado?

A. H.: Tengo la teoría de que hay un común denominador en un gran porcentaje de los roles operísticos de tenor en el repertorio mozartiano: suelen representar personajes de cierta nobleza, dotados de templanza y que de algún modo, en sus respectivos libretos, equilibran a los personajes de carácter extremo. Se suelen caracterizar por su capacidad para hacer justicia y de llegar a la verdad a través del raciocinio. En el siglo XVIII estos personajes representaban al hombre culto, recto, heroico, al hombre cabal. El problema es que hoy en día este tipo de personajes en nuestra sociedad resulta anodino. Y ello se traduce en que en muchas propuestas escénicas actuales se les perfila como individuos sin carácter y despersonalizados. Yo personalmente no estoy para nada de acuerdo. Por eso, en la medida en que me ha sido posible, trato de darles una entidad propia creando un personaje mucho más rico en matices dramáticos, tanto en el plano vocal como en el interpretativo, siempre, eso sí, respetando los parámetros propuestos por la dirección de escena. Mi manera de afrontar vocalmente a Don Ottavio no difiere mucho de la manera en la que interpretaré a Tamino, aunque teniendo en cuenta que el príncipe de La flauta es un rol que te permite sacar más registros, ya que como personaje tiene mayor relevancia en el argumento.

ÓA: Aunque ya ha debutado en el Real o el Liceu, su carrera se ha centrado desde sus comienzos mayoritariamente en el extranjero. ¿A qué se debe que en este curso en su agenda primen las actuaciones en España?

A. H.:  La pandemia ha conseguido algo que llevaba muchísimo tiempo queriendo hacer y que tantas veces había hablado con mi agente: me ha permitido volver a casa y trabajar en los teatros relevantes de mi país. Tenía propuestas cerradas desde hace años, pero con las cancelaciones de algunos de los proyectos que tenía fuera he podido aceptar otros de aquí que me resultaban interesantes y que surgieron durante la pandemia. No podría estar más feliz de que esto por fin se materialice.

ÓA: Precisamente en Madrid tendrá la oportunidad de interpretar a Federico García Lorca en el estreno de la ópera El abrecartas. ¿Qué le supone encarnar a un personaje tan complejo y con tanta carga simbólica?

A. H.:  Estoy fascinado. Ya he tenido la ocasión de interpretar papeles inspirados en personajes que existieron. Es muy importante poder hacerlo con el máximo respeto. Además, por la parte que me toca como persona del colectivo LGTBIQ+, es un orgullo meterme en la piel de uno de los grandes referentes literarios de nuestro país que fue silenciado por su condición sexual. Será un pequeño homenaje personal. Agradezco infinitamente esta oportunidad a Joan Matabosch. Es una propuesta que el público no debería perderse basada en la maravillosa obra de Vicente Molina Foix y compuesta por Luis de Pablo. Además de tener un cast espectacular e íntegramente español.

ÓA: Desde un punto vocal y profesional, ¿Dónde se ve Airam Hernández dentro de diez años?

A. H.:  Quiero que mi voz dure mucho y por eso actúo en consecuencia. Trato de escoger el repertorio que considero apto para mí en cada momento, con lo que espero que la voz me permita dedicarme a esta bella profesión hasta que decida retirarme. Me interesa mucho la docencia, con lo que espero que en un futuro pueda desarrollar esta faceta y transmitir todo lo que he podido aprender. Espero con el tiempo poder construir una plataforma firme, sobre todo de conocimiento y experiencia, que me permita transmitirla a las futuras generaciones de cantantes y poder así tratar de preservar la esencia de la música como yo la siento. No cuento la vida en años: la cuento en experiencias vividas. ÓA