Zúrich: Un Des Grieux de referencia

26 / 04 / 2019 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 minutos

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Elsa Dreisig y Piotr Beczala encarnaron a Manon y Des Grieux respectivamente, la pareja protagonista de la ópera de Massenet en un logrado montaje que supo usar en favor del texto la sobriedad escénica © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
Elsa Dreisig y Piotr Beczala encarnaron a Manon y Des Grieux respectivamente, la pareja protagonista de la ópera de Massenet en un logrado montaje que supo usar en favor del texto la sobriedad escénica © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
Elsa Dreisig y Piotr Beczala encarnaron a Manon y Des Grieux respectivamente, la pareja protagonista de la ópera de Massenet en un logrado montaje que supo usar en favor del texto la sobriedad escénica © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
Elsa Dreisig y Piotr Beczala encarnaron a Manon y Des Grieux respectivamente, la pareja protagonista de la ópera de Massenet en un logrado montaje que supo usar en favor del texto la sobriedad escénica © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
Elsa Dreisig y Piotr Beczala encarnaron a Manon y Des Grieux respectivamente, la pareja protagonista de la ópera de Massenet en un logrado montaje que supo usar en favor del texto la sobriedad escénica © Opernhaus Zürich / Toni SUTER

Opernhaus Zürich

Massenet: MANON

Elsa Dreisig, Piotr Beczala, Yuriy Yuchuk, Alastair Miles, Éric Huchet, Marc Scoffoni, Yuliia Zasimova, Natalia Tanasii, Deniz Uzun, Cheyne Davidson. Dirección: Marco Armiliato. Dirección de escena: Floris Visser. 22 de abril de 2019.

Poco podría pensar Abbé Prevost cuando publicó en 1731 L’Histoire du chevalier des Grieux et de Manon Lescaut, el último relato de los tres volúmenes de las Mémoires et aventures d’un homme de qualité, que su historia sería tan prolífica en las artes escénicas y hasta en el cine. Nada más que cuatro óperas, de las que han quedado tres: esta, Manon de Massenet, la de Puccini y Boulevard Solitude de Henze; dos ballets, un musical y siete películas; además de ser también el hilo conductor secundario en La dame aux camélias de Dumas hijo. Hasta el propio Massenet escribiría un spin-off. Y es que la historia de Des Grieux conmueve, el desventurado romántico y la de Manon aborrece, por egoísta y manipuladora.

Aunque la producción de Floris Visser quisiera poner el acento en la ensoñadora visión de una niña que quería una vida que nunca la colmaría de felicidad por una eterna insatisfacción de aquello que lo material jamás conseguirá satisfacer. Visser busca empatizar con la desventura de Manon por su eterna infelicidad, consecuencia de su naturaleza egoísta y vanidosa, aquí presentada como la falta de una vida llena de autenticidad y verdadero amor. El regista holandés sitúa la acción un siglo más tarde que la obra original y en un microcosmos opresivo en el cual el juego escénico está al servicio del vacío emocional de la protagonista. Y en este espacio, Visser consigue un resultado dramáticamente muy efectista, cediendo la intensidad escénica a la capacidad actoral de los protagonistas. Excelente también el ballet del tercer acto, con una vistosa coreografía de Pim Veulings.

Marco Armiliato llevó a buen puerto la dirección de la cromática partitura gracias a una batuta firme a la vez que dúctil, cuidando el fraseo y la teatralidad inherente de la obra, así como en los momentos de mayor introspección, cuando sentimiento y delicadeza se sublimaron en instantes en los que el tiempo se detuvo.  Una lectura convincente, a la vez que voluptuosa, que consiguió cerrar brillantemente gracias a una minuciosa concepción, siempre pendiente del conjunto y del trabajo de los solistas.

© Zurich Opernhaus / Toni SUTER

Piotr Beczala demostró que continúa en el mejor momento de su carrera encarnando a un impecable Des Grieux

La soprano franco-danesa Elsa Dreisig (Manon) debutaba en el rol y, a pesar de un timbre algo impersonal, mostró una gran elegancia con un fraseo impoluto y una musicalidad intensamente entregada. Anduvo grácil en su entrada «Je suis encore tout étourdie», para mostrar su humanidad más sincera en «Adieu, notre petite table», aunque pasaría algún escollo en las agilidades de la gavota «Obéissons quand leur voix appelle».

El tenor Piotr Beczala (Des Grieux) se encuentra en un momento formidable de su carrera; y es que junto a una salud vocal de hierro, su madurez interpretativa actual es encomiable, entregada y maravillosa, cosa que le convierten en el Des Grieux de referencia actual. Su «En fermant les yeux» fue simplemente una maravilla, gracias a un delicado fraseo y a una exquisita musicalidad; pero también fue de referencia todo el acto de Saint-Sulpice, con una entregada «Ah! Fuyez, douce image», culminando con el sentido dúo con Manon «N’est-ce plus ma main». A su lado, Yuriy Yuchuk dibujó un desangelado Lescaut, marcado por un exceso de vibrato, aunque de cuidada línea. Muy bien el efectivo trío de actrices, Poussette (Yuliia Zasimova), Javotte (Natalia Tanasii) y Rosette (Deniz Uzun), destacando ésta última especialmente.