Zúrich: Tcherniakov conmueve a Herlitzius

02 / 10 / 2019 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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Un momento del espectacular montaje de Dmitri Tcherniakov de 'El caso Makropoulos' © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
Un momento del espectacular montaje de Dmitri Tcherniakov de 'El caso Makropoulos' © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
Evelyn Herlitzius y Guy de Mey © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Janáček: EL CASO MAKROPOULOS

Nueva producción

Evelyn Herlitzius, Sam Furness, Kevin Conners, Deniz Uzun, Scott Hendricks, Spencer Lang, Tómas Tómasson, Ruben Drole, Irène Friedli, Guy de Mey, Katia Ledoux. Dirección: Jakub Hrůša. Dirección de escena: Dmitri Tcherniakov. 23 de septiembre de 2019.

 

Al día siguiente de ser proclamada como mejor teatro de ópera de Europa por una revista alemana, la Opernhaus Zürich abrió su temporada con una nueva producción de El caso Makropulos de Janáček firmada por Dmitri Tcherniakov y protagonizada por una electrizante Evelyn Herlitzius como la cantante eterna. Tcherniakov compone una historia en la cual la protagonista arrastra un cáncer terminal.

A través de las fanfarrias iniciales y unas imágenes en vídeo, ilustrando radiografías e informes médicos, la protagonista realiza una lista de cosas a realizar antes de morir. Entre ellas, arreglar sus temas económicos, alquilar una lujosa suite de hotel y comprarse tres vestidos. Se sitúa en esa suite de hotel de estilo wilhelminiano algo oscura, un espacio en el que Emilia Marty ha decidido pasar sus últimas horas en el cual discurren los distintos personajes que componen su alborotado entorno.

"En el tercer acto, la suite de hotel se desmorona para dejar ver un plató de televisión, con público en directo; bien podría tratarse de un 'reality' o de una de esas obras de teatro televisadas tan populares en los años 70"

En el primer acto entran y salen de la habitación el pasante Vítek –del abogado Koletany– , Albert Gregor, enamorado de la diva, quien después se demostrará que es su nieto, Krista, la hija del primero, obsesionada por el arte de la cantante. Los primeros intentan resolver un litigio que dura más de cien años acerca de la cuantiosa herencia de Ferdinand Prus. En el momento álgido entra en silla de ruedas motorizada un antiguo amante de Eugenia Montez –cantante española de la que estuvo enamorado cincuenta años atrás– que no es otra que la propia Emilia. Es cuando el escenario se amplía y los personajes salen de la habitación esperando en los pasillos del hotel, atendiendo su turno de entrada. En el tercer acto, la suite de hotel se desmorona para dejar ver un plató de televisión, con público en directo; bien podría tratarse de un reality o una de esas obras de teatro televisadas tan populares en los años 70. La cuestión es que Emilia Marty –Elina Makropulos– con tics trasnochados a los Gloria Swanson, fallece en escena entre el bullicio y aplauso del público del plató.

Con todo, Tcherniakov compone un relato conmovedor y lleno de teatralidad, a través de una relectura de gran acierto dramático.

Se impuso una entregada Herlitzius que dejó al público con el corazón un puño por un canto punzante y penetrante y una teatralidad inherente que llenó el escenario como nadie. Jakub Hrůša dirigió la Philarmonia Zürich con brío y manteniendo la teatralidad y tensión de la obra, consiguiendo un sonido de gran vigorosidad, muy a lo Janáček. Sam Furness (Gregor) no terminó de convencer, por una proyección deficiente que le valió algún desajuste durante la obra, a pesar de poner todo su empeño sobre el escenario. Tómas Tómasson resultó todo un lujo como el abogado Kolenatý haciendo gala de una gran nobleza de su instrumento. Muy efectiva, como de costumbre, Deniz Uzun como Krista al lado del Vitek de Kevin Conners y de Scott Hendricks (Prus). Mención especial merece Guy de Mey como el histriónico examante de Emilia Montez, Hauk-Schendorf.