Yoncheva disipa las dudas con una Norma fantástica

Barcelona

23 / 07 / 2022 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Norma Matheu Olle Liceu 'Norma' en la dirección de escena de Àlex Ollé © Gran Teatre del Liceu
Norma Liceu Olle Teresa Iervolino (Adalgisa) y Airam Hernández (Pollione) en 'Norma' © Gran Teatre del Liceu
© Dario ACOSTA

Gran Teatre del Liceu

Bellini: NORMA

Reparto alternativo

Sonya Yoncheva, Airam Hernández, Teresa Iervolino, Marko Mimica. Dirección musical: Domingo Hindoyan. Dirección de escena: Àlex Ollé. 22 de julio de 2022.

No puede negarse que existían ciertas dudas, después del reciente recital de Sonya Yoncheva en el Liceu, acerca de la idoneidades de la soprano búlgara para enfrentarse con éxito a uno de los papeles de mayor empeño de todo el repertorio. Pronto quedarían disipadas. Con una voz de timbre oscuro y de amplia resonancia en toda la gama, su Norma mostró, junto a una presencia física de impresionante autoridad, una vocalidad justa y una extensión en la emisión que garantizaba desde el primer momento una interpretación poco menos que modélica. Aclamada ya desde su “Casta diva” de entrada, tuvo quizá su momento punta en el dúo del primer acto con la Adalgisa de Teresa Iervolino –escena que beneficiaría sin duda la viñeta de Ollé de escenificarlo como una confesión auténtica– donde las voces se amalgamaron perfectamente para ofrecer una síntesis de canto bien graduado en intensidad y en belleza tímbrica.

"Con una voz de timbre oscuro y de amplia resonancia en toda la gama, Sonya Yoncheva mostró con su Norma, junto a una presencia física de impresionante autoridad, una vocalidad justa"

Contribuyó en franca manera a ello la interpretación de Teresa Iervolino, quizá algo incómoda en el registro agudo, pero de un fraseo y de un esmalte irresistibles. Un momento realmente mágico a retener en la memoria y que propiciaría las aclamaciones del público –que comprendía, por primera vez en mucho tiempo, un contingente de espectadores procedentes de la vecina  Francia– ya antes de las manifestaciones de entusiasmo al final del espectáculo.

Airam Hernández mostraría ya desde sus primeras frases un amplio espectro vocal y un buen enfocado heroísmo; el tenor canario diseñó muy bien las variaciones de su cabaletta en el primer acto y renunció a la puntatura de rigor, en una precaución probablemente innecesaria. En su elegante fraseo solo algún sonido ligeramente engolado dio la impresión de ser susceptible de mejora. Marko Mimica mostró un registro grave poco contundente, pero mantuvo una inteligente línea de canto en sus escenas con el coro. Una vez más, en los repartos alternativos del Liceu –ya nadie los identifica como segundos, salvo en un sentido cronológico– ha asomado el duende.  * Marcelo CERVELLÓ, crítico de ÓPERA ACTUAL