Wozzeck y el horror absoluto

París

11 / 03 / 2022 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
wozzeck-paris-operaactual (1) Una escena del montaje de William Kentridge © Opéra de Paris / Ruth WALTZ
wozzeck-paris-operaactual (1) Una escena del montaje de William Kentridge © Opéra de Paris / Ruth WALTZ
wozzeck-paris-operaactual (1) Una escena del montaje de William Kentridge © Opéra de Paris / Ruth WALTZ

Opéra National de Paris

Berg: WOZZECK

Johan Reuter, John Daszak, Eva–Marie Westbroek, Marie–Andrée Bouchard–Lesieur, Tansel Akzeybek, Gerhard Siegel, Falk Strukmann. Dirección musical: Susanna Mälkki. Dirección de escena: William Kentridge. Opéra-Bastille, 10 de marzo 2022.

La escenografía de Sabine Theunissen, puesta al descubierto desde antes de empezar el espectáculo, no daba lugar a dudas: pilas muebles separados por tablas que ocultaban lo que habían sido unas calles, que podían representar los restos de un pueblecito destruido por la guerra. La velada iba a ser dura. Y lo fue. William Kentridge y Luc de Witt, su segundo de a bordo, no se anduvieron con chiquitas; no solo dispusieron de este mundo escalofriante para respaldar la triste historia del soldado feminicida (como se le llamaría hoy) sino que prosiguieron en su misión sádico-teatral, añadiendo sin parar durante 95 minutos un sinfín de imágenes explicitando en un estilo falsamente tosco las formas más abyectas de la guerra.

Con esta opción desplazaron brutal y constantemente la atención del público de la historia del soldado y de su desafortunada esposa hacia la contemplación (es un decir) de su propio trabajo. Añádase que las imágenes eran salidas de la propia mano de Kentridge (la producción le sirvió de sala de exposición) y que si el uso –el abuso en este caso– de proyecciones –preparadas por Catherine Meybourgh, de calidad impecable– se puede admitir en producciones de escasos recursos teatrales y económicos, resulta un recurso fácil en un teatro como el de Bastille, con medios escénicos importantes.

"Eva-Marie Westbroek (Marie) encarnó vocal y dramáticamente el sórdido personaje con naturalidad, espontaneidad y verdad"

En el escenario brilló muy por encima la voz de Johan Reuter (Wozzeck) que dio del miserable soldado (aquí sin uniforme) una versión humanizada, de frágil personalidad y menor inteligencia. John Daszak fue, bien al contrario, un Tambour Major de una pieza, sin pliegues ni costuras, un pelele obtuso y engreído de emisión potente, forzada, de corneta militar, como lo fueron las figuras y las voces del Doktor (Falk Strukmann) y de Hauptmann (Gerhard Siegel), su compinche. EvaMarie Westbroek (Marie) se movió con alguna dificultad en la compleja escenografía, pero encarnó vocal y dramáticamente el sórdido personaje con naturalidad, espontaneidad y verdad.

Tansel Akzeybek fue un Andrès de poco relieve, escondido entre los vídeos y la compleja escenografía, mientras que Marie-Andrée Bouuchard-Lesieur pudo defender con eficacia el breve role de Margret. Los coros, capitaneados por Ching-Lien Wu, aportaron con su presencia física y vocal, a modo del teatro griego, el testimonio del pueblo llano en la tragedia.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en París de ÓPERA ACTUAL