Wagner retorna a Bilbao con un Bryan Terfel magistral

Bilbao

20 / 01 / 2020 - José Miguel BALZOLA - Tiempo de lectura: 3 min

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Bryn Terfel demostró ser un cantante idóneo para este papel en la temporada de ABAO Bilbao Opera © ABAO / Enrique MORENO ESQUIBEL
Una imagen de la producción de Guy Montavon © ABAO / Enrique MORENO ESQUIBEL
Manuela Uhl sobresalió tanto a nivel escénico como vocal © ABAO / Enrique MORENO ESQUIBEL

ABAO-OLBE

Wagner: DER FLIEGENDE HOLLÄNDER

Bryn Terfel, Manuela Uhl, Wilhelm Schwimghammer, Kristian Benedikt, Itxaro Mentxaka, Roger Padullés. Dirección: Pedro Halffter. Dirección de escena: Guy Montavon. Palacio Euskalduna, 18 de enero de 2020.

Después de años de ausencia reapareció Wagner en Bilbao con este título romántico en una producción del Teatro de Erfurt bajo la dirección escénica de Guy Montavon. La escena ofrece un espacio que recuerda el interior de un barco antiguo, los laterales formando las cuadernas, al tiempo que figura ser un dique seco para la entrada del rojo encendido del barco del Holandés. De lo que aparentan ser troneras de cañones saldrán las cabezas de los miembros del coro cuando no les toca entrar reptando o cantar sin entrar en el escenario. Las hilanderas también cantan desde bambalinas (una innecesaria atenuación de unos compases que brillan mejor con presencia y alegría).

En el segundo acto el salón de la casa de Daland aparece convertido en un pequeño velódromo desde el que, pedaleando, Senta en bicicleta canta dialogando con esas mujeres. Tanto da; en aras de una supuesta economía se hace que la escena sirva, dice el dicho castellano, «tanto para un roto como para un descosido», cayendo en una descontextualización evitable. La iluminación, firmada por Montavon junto a Florian Hahn, resultó muy correcta. El vestuario, en cambio, anodino.

"De Bryn Terfel se esperaba un Holandés de la más alta calidad y no defraudó; más bien al contrario, demostró que será difícil encontrar hoy artista más adecuado para el papel"

En el papel de Senta, Manuela Uhl, además de demostrar ser una experta ciclista, resultó una actriz formidable, moviéndose en todo momento con gran soltura y agilidad, luciéndose también en un baile alegre lleno de gracia; pero además, afortunadamente, y aquí esto es lo importante, Uhl cuenta con unos  recursos vocales de envidia apareciendo como una extraordinaria soprano: que incluso ante esas dificultades, desde la bici o como en esos momentos en los que tuvo que cantar de espaldas, logró una emisión espléndida, segura y potente –cuando no quiso reducirla a una delicada expresión en pianísimos–, su voz corrió llegando con un soberbio poder dramático y dominio técnico absoluto. Aunque su voz no fuera siempre emitida con la máxima belleza, en la famosa balada resultó más que cautivadora. Dotes necesarias para enfrentarse a sus pares protagonistas. De Bryn Terfel se esperaba un Holandés de la más alta calidad y no defraudó; más bien al contrario, demostró que es difícil encontrar hoy un artista más adecuado para el papel: voz cálida y segura, sedosa en los graves, fina en los agudos y expresión variada en una línea de canto que le brota con insultante facilidad.

Wihelm Schwinghammer en el papel de Daland sumó una actuación impecable y brillante con la de Kristian Benedict como novio de Senta, ambos convincentes, con musicalidad y entrega. Juntos formaron un cuarteto protagonista –todos debutantes en ABAO Bilbao Opera– de gran categoría. La mezzosoprano Itxaro Mentxaka y el tenor Roger Padullés mostraron total solvencia en sus respectivos personajes.

La dirección musical del montaje corrió a cargo del español Pedro Halftter. No pueden hacérsele reproches a una impecable dirección que mantuvo pulso seguro en los tempi y que extrajo excelente precisión y sonoridad a una Bilbao Orkestra Sinfonikoa en un gran momento artístico. En todo caso, Halffter sí podría haber logrado algo más en cuanto al fraseo, al brío, al contraste, jugándosela con fuego en algunos compases fundamentales de la partitura que parecieron algo metronómicos; solo es un pequeño, pero, pues en general no faltó nada de lo requerido en la prestación a que llevó al Coro Easo de San Sebastián y al Coro de la Ópera de Bilbao, a culminar su trabajo una vez más en una actuación sobresaliente.