CRÍTICAS
NACIONAL
Vox Luminis deslumbra con 'King Arthur'
Barcelona
Palau de la Música Catalana
Purcell: KING ARTHUR
Versión semiescenificada
Vox Luminis. Pere Arquillué, narrador. Isaline Claeys, dramaturgia. Dirección: Lionel Meunier. 14 de marzo de 2021.
Prosiguen los días de esplendor barroco en Barcelona y, tras el Giulio Cesare, de Händel ofrecido por Forma Antiqua, llegó el momento de Vox Luminis. El conjunto belga, liderado por el bajo y flautista francés Lionel Meunier, ha protagonizado una ascensión meteórica en los últimos años gracias a su excepcional calidad, pero también debido a una actitud y un dinamismo artístico y musical que le han otorgado sello propio y diferencial. Muestra de ello fue la extraordinaria versión semiescenificada de King Arthur que ofrecieron en el Palau y que tendrá continuidad esta misma semana con la otra gran masque de Henry Purcell, The Fairy Queen.
Masque o semi-ópera son apelativos que se refieren al género que floreció en Inglaterra a finales del siglo XVII y que tiene a Purcell como su máximo exponente. La introducción de la ópera, el espectáculo que triunfaba en Italia y del que se hablaba en media Europa, fue dificultosa en las Islas Británicas a causa de las luchas intestinas que llevaron a Cromwell y los puritanos al poder y también debido a una mentalidad pragmática que no aceptó un espectáculo enteramente cantado. Así, música y teatro encontraron en Inglaterra una vía de expresión a través de estas obras teatrales ilustradas con números musicales.
Uno de las más destacadas muestras del género es King Arthur, con texto de John Dryden, habitual colaborador de Purcell, que narra las luchas entre bretones y sajones y la definitiva cohesión y fundación nacional. Para esta auténtica carta de amor de Dryden y Purcell a su patria, Isaline Claeys y Simon Robson han creado un texto narrativo que leyó el actor Pere Arquillué y que, si bien por momentos resultó interesante, en otros se alargó en exceso, inconveniente que se vio agravado por una toma de sonido no del todo afinada.
Pero estos pequeños inconvenientes se vieron compensados por la parte musical, especialmente por una interpretación coral que se podría calificar de insuperable. Vox Luminis es una formación particular, ya que es un coro que colabora con diversas formaciones instrumentales y en ocasiones con conjuntos promovidos por ellos mismos. Ello dio pie al hecho poco habitual de que el director artístico de Vox Luminis no estuviera al frente de la orquesta, sino formando parte del coro, actuando, de tanto en tanto, como flautista.
La prestación coral en todos y cada uno de los números fue compacta, equilibrada, expresiva, con perfecta afinación y múltiples colores. Y el mérito es aún mayor si se tiene en cuenta que cada uno de los miembros fue también un solista con instrucciones específicas como actor, provocando así que el conjunto en casi ningún momento estuviese en la formación habitual, sino desperdigado por el escenario. El movimiento y dirección teatral introducido por Claeys, combinada con la excelencia del conjunto, logró momentos difícilmente olvidables como el «Coro del pueblo frío», en el que la temperatura de la sala disminuyó varios grados en pocos segundos.
En los papeles solistas, los miembros de Vox Luminis se mostraron sólidos en conjunto, oscilando entre prestaciones destacadas como las de las sopranos Sophie Junker o Viola Blache hasta las menos lucidas como la de Zsuzsi Tóth quien, incomprensiblemente, asumió la trascendental «Fairest Isle». El conjunto instrumental, dirigido desde el bajo continuo por Anthony Romaniuk, pese a pequeños desajustes iniciales, rápidamente se puso a tono y a la excepcional altura del coro, brillando en todas las secciones, metales impecables incluidos. * Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL
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