Voces verdianas para despedir la temporada

Palma

30 / 05 / 2021 - Pere BUJOSA - Tiempo de lectura: 3 min

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Palma Trovatore Una escena de la producción de Marta Eguilior © Teatre Principal
principal palma Una escena de la producción de Marta Eguilior © Javier FERGO
trovatore palma Una escena de la producción de Marta Eguilior © Javier FERGO

Teatre Principal

Verdi: IL TROVATORE

Clausura de la XXXV temporada lírica

Angelo Villari, Yolanda Auyanet, Nino Surguladze, Àngel Òdena, Manuel Fuentes, Marga Cloquell, Joan Gabriel Riera. Dirección musical: Matteo Beltrami. Dirección de escena: Marta Eguilior. 26 de mayo de 2021.

Con este gran título del repertorio verdiano y uno los más populares de todo el repertorio operístico se daba por finalizada esta complicada temporada lírica debido a las circunstancias sanitarias que, afortunadamente, parece que se van superando. Si es una constante repetir que Il Trovatore requiere cuatro voces de peso reconocido, en esta ocasión no hay ninguna queja al respecto, ya que se contó con cuatro voces voluminosas que asumieron sin problemas las exigencias de una partitura nada fácil que pone música a un historia truculenta y enrevesada.

Angelo Villari compuso un Manrico heroico con una voz valiente y voluminosa que lanzaba sin mesura hasta el fondo de la sala con fuerza, pero, en más de una ocasión,  con falta de matices; por ello es fácil adivinar que su éxito radicó en los números de bravura, con una pira flamígera y, sin embargo, un «Ah sì ben mio» falto de interiorización belcantista. La soprano canaria Yolanda Auyanet, incorporada al proyecto solo unos días antes del estreno debido a la cancelación de la coreana Sae-Kyung Rim, es siempre un valor seguro de gran profesionalidad y conocimiento del repertorio, quien compuso sin extremismos una Leonora muy consistente y de gran coherencia vocal en toda la representación.

"Àngel Òdena impactó por su creación de un Conte di Luna imponente que no tiene secretos para el barítono, ni vocales ni de composición del personaje, un lujo para cualquier teatro"

Del mismo modo el asiduo a las temporadas del coliseo mallorquín Àngel Òdena impactó por su creación de un Conte di Luna imponente, personaje que no tiene secretos para el barítono, ni vocales ni de composición del rol, siendo un lujo para cualquier teatro. El cuarto pilar fue la sólida participación de Nino Surguladze como la vengativa Azucena, una mezzo con un registro equilibrado y con fuerza en la zona aguda, sin ningún miedo a la voce di petto para la zona grave que resultó perfectamente audible en todas sus intervenciones; sus pequeñas faltas de empatía con el estilo verdiano son fácilmente obviables ante sus cualidades vocales. El papel de Ferrando fue defendido de forma muy notable por Manuel Fuentes, erigiéndose en el quinto pilar de la representación, del mismo modo que Inés cogió protagonismo en la voz de Marga Cloquell que, por presencia vocal y actoral, hizo realidad el aforismo de que en ópera no hay papel pequeño.

La Simfònica de las Balears dio lo mejor de si teniendo en cuenta la reducción de plantilla por las restricciones de capacidad en el foso; el conjunto estuvo muy presente y activo en el drama bajo la batuta muy ajustada de Matteo Beltrami. El coro de la casa, muy profesional como siempre, en este caso sobresalió el elemento femenino sobre el masculino. El montaje, una coproducción con el Villamarta de Jerez en la que Marta Eguilior se basa en un concepto muy cinematográfico, pone todo el peso expresivo en la luminotecnia y en aplicaciones videográficas, dejando de lado el movimiento actoral que se reduce a movimientos de entrada y salida de los personajes, los cuales parecen un tanto dejados a su saber y entender; la danza contemporánea sobre la música del coro de gitanos, que por cierto nunca fue pensada como bailable, o la aparición de una Virgen durante la pira no dejan de ser guiños innecesarios esclavos del Konzept dominante en la actual producción operística.