Vivica Genaux, virtuosismo y carácter

Madrid

11 / 04 / 2024 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
ciclo leid Vivica Genaux y el pianista Marcos Madrigal en el Teatro de La Zarzuela © CNDM / Rafa MARTÍN

Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)

Recital de VIVICA GENAUX

XXX Ciclo de 'Lied'

Obras de Franz Joseph Haydn, Robert Schumann, Carl Loewe y Gioacchino Rossini. Marcos Madrigal, piano. Teatro de La Zarzuela, 8 de abril de 2024.

La mezzo norteamericana Vivica Genaux se presentó en el XXX Ciclo de Lied del CNDM y el Teatro de La Zarzuela con un programa a su medida, difícil, eso sí, y bien contrastado y construido en torno, como apunta Juan José Carreras en la hoja informativa, a tres retratos de mujer. Abrió la velada Haydn con su gran cantata Arianna a Naxos, una obra muy querida de su autor y que presenta a la heroína en el momento mismo en que se da cuenta de que su amante Teseo la ha dejado abandonada en la isla de Naxos. Es una partitura con gran protagonismo del piano, y exigencias canoras específicas, que Genaux no cumplió del todo: a pesar de la entonación, la afinación y la excelente proyección, no todos los agudos ni todos los ataques estuvieron en su sitio.

"Muy lejos de las explosiones de virtuosismo a las que Genaux tiene acostumbrado a su público, la mezzo compuso un retrato encantador, cálido y por momentos conmovedor, de un personaje femenino que hoy se suele juzgar tópico e incluso anticuado"

Quizás valdría la pena haber empezado con las canciones de Carl Loewe sobre el ciclo de Adelbert von Chamisso, Frauenliebe (“Amor de mujer”, 1836). El tono amable tan característico del compositor, pasadas las tormentas románticas, requiere sobre todo musicalidad, expresividad y variedad en los acentos y las dinámicas. Muy lejos de las explosiones de virtuosismo a las que Genaux tiene acostumbrado a su público, la mezzo compuso un retrato encantador, cálido y por momentos conmovedor, de un personaje femenino que hoy se suele juzgar tópico e incluso anticuado, pero no por eso menos relevante y de menor entidad. Es privilegio de los artistas el devolver a la vida sentimientos que parecen de otro mundo, pero que no lo son en absoluto. Los fuegos de artificio volvieron en la segunda parte, que arrancó con tres canciones de tema español de Rossini, que tan bien conocía nuestro país. En una breve introducción, Genaux recordó su participación en un homenaje, en el propio Teatro de La Zarzuela, a Teresa Berganza. La lección, efectivamente, está bien aprendida. La personalidad es muy distinta, y la voz, de mayor volumen y con graves importantes, tiene un alcance diferente. Está presente, sin embargo, todo el carácter que exigen estas viñetas españolas, sin recurrir por ello a amaneramientos folklóricos.

Estupenda, y muy divertida, la Canzonetta spagnuola, plagada de agilidades imposibles. La cantata Giovanna d’Arco presentó luego otro retrato femenino, esta vez sobre una muchacha en el trance de tomar una decisión heroica. Como en la de Haydn, dos arias y dos recitativos dan a la cantante la ocasión de explorar todo un registro expresivo, esta vez muy lejos de lo patético y, ya con la voz bien calentada, sin ningún problema en los saltos, los adornos y las subidas vertiginosas.

De propina, Genaux ofreció una excelente versión de “Cruda sorte”, de La Italiana en Argel. Como para recordar que también Schumann puso en música el ciclo poético de Chamisso, Marcos Madrigal —excelente acompañante— ofreció cuatro canciones de este último en la transcripción de Liszt: preciosa interpretación, limpia, luminosa y poética. Y ya que se ha sustituido el programa por una escueta hoja informativa, no estaría de más traducir los títulos de las canciones alemanas para facilitar la comprensión de las poesías cantadas.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL