Vibrante Pascua musical en el Festival Perelada

Peralada

02 / 04 / 2024 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 4 min

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Bachcelona-operaactual.com-Festival Pascua Perelada El Bachcelona Consort © Toti FERRER
Magrané-operaactual-Festival Pascua Perelada Francesc Prat diriginedo la GIO Symphonia © Joan CASTRO/ICONNA
Magrané-operaactual-Festival Pascua Perelada María Hinojosa © Joan CASTRO/ICONNA
ópera versalles-operaactual.com-Festival Pascua Perelada Gwendoline Blondeel y Chloé de Guillebon © Toti FERRER
ópera versalles-operaactual.com-Festival Pascua Perelada Orquesta y Coro de la Ópera de versalles © Toti FERRER

Festival Perelada

Obras de BACH, MAGRANÉ y COUPERIN

Edición de Pascua

Obras de Pergolesi y Bach. Maëlys Robinne, Lara Morger. Bachcelona Consort. Dirección: Daniel Tarrida. Iglesia del Carmen, 29 de marzo de 2024.

Tenebrae Responsoria, de Joan Magrané. Estreno absoluto, María Hinojosa, Pau Codina. GIO Symphonia. Dirección: Francesc Prat. Iglesia del Carmen, 29 de marzo de 2024.

Obras de Clerembault, Charpentier y Couperin. Lili Aymonino, Gwendoline Blondeel. Orquesta y Coro de la Ópera Real de Versalles. Dirección: Chloé de Guillebon. Iglesia del Carmen, 30 de marzo de 2024.

Tras la inauguración con el oratorio San Giovanni Battista de Alessandro Stradella, el Festival de Pascua Perelada culminó su programación con dos jornadas dobles. El Viernes Santo (día 29) se pudieron escuchar, por la tarde, obras religiosas vocales de Johann Sebastian Bach, así como la adaptación del mismo compositor del célebre Stabat Mater de Giovanni Pergolesi. Daniel Tarrida dirigió al Bachcelona Consort desde el órgano, en esta ocasión una reducida formación que incluyó oboe, dos violines, viola, violone y violonchelo. Un aparato instrumental que se correspondió con la austeridad expresiva desplegada en todo momento por conjunto y director. Tras unas aseadas versiones de Christ lag in Todesbanden BWV 4 y la Cantata para Domingo de Pascua Der Himmel lacht! Die Erde jubilieret BWV 31 llegó el turno a la obra central del programa.

Giovanni Pergolesi escribió su Stabat Mater poco antes de morir, dejando así una obra maestra que el paso del tiempo ha demostrado imperecedera. Pese a la prematura desaparición del músico en 1736 con apenas 26 años, este lamento para dos voces y conjunto instrumental se convirtió inmediatamente en una obra de gran popularidad. Tanto es así que Bach la adaptó unos diez años más tarde cambiando el texto original por una paráfrasis del Salmo 51 adecuado para la liturgia luterana de Leipzig añadiendo además toda una parte para viola. El resultado fue la cantata Tilge, Höchster, meine Sünden BWV 1083. Las solistas fueron la soprano francesa Maëlys Robinne y la mezzosoprano suiza Lara Morger, galardonadas con las Salvat Beca Bach. La primera de coloración un tanto desigual en los diferentes registros y más sólida la segunda, ambas se compenetraron y empastaron con corrección sin exhibir destellos de personalidad. Destacar, en todo caso, la labor de Guillermo Turina al violonchelo que junto a Tarrida asumió el peso del discurso musical.

Los Oficios de Tinieblas de Joan Magrané

"Con 'Tenebrae Responsoria (Feria setxa in Parasceve)', Joan Magrané ha creado una obra de una madurez, tanto técnica como creativa, absolutamente apabullante"

Esa misma noche llegó el que, a la postre, sería el gran acontecimiento de esta segunda edición del Festival de Pascua. El año anterior, el conjunto vocal Cantoría (que ya se ha anunciado que volverá la próxima primavera para interpretar las cantatas Membra Jesu Nostri, de Buxtehude) inició la que está llamada a ser una de las citas emblemáticas de la propuesta de Perelada para Semana Santa: un Oficio de tinieblas la noche de Viernes Santo en la Iglesia del Carmen. Si el año pasado Cantoría interpretó la versión de Tomás Luis de Victoria, en esta ocasión la dirección artística del certamen se lio la manta a la cabeza y encargó una versión de nuevo cuño al joven compositor catalán Joan Magrané, una apuesta en principio arriesgada que se saldó con un éxito indiscutible.

Con Tenebrae Responsoria (Feria setxa in Parasceve), el músico de Reus creó una obra de una madurez, tanto técnica como creativa, absolutamente apabullante. Para ello contó con un conjunto, la GIO Symphonia formado por violín, viola, violonchelo, contrabajo, flauta, oboe, clarinete, dos trompas y trombón. Un aparato instrumental que, con la inclusión de los tintes oscuros del contra y los metales, permitió al compositor desarrollar una paleta de colores extraordinariamente sugerente. A ello hay que añadir la participación de dos solistas, en realidad dos voces tal y como es preceptivo. Pero en esta ocasión una era humana, la de la siempre excelente soprano (aquí una vez más) María Hinojosa y la otra surgía del violonchelo de un magistral, pletórico y absolutamente involucrado Pau Codina (memorable su intervención en Memento II). Todos ellos bajo la efectiva, atentísima dirección de Francesc Prat a modo de maestro de ceremonias.

Estructurada en tres Nocturnos, cada uno de ello divididos a su vez en cuatro partes siguiendo los preceptos litúrgicos, se hizo inevitable pensar también en esta obra como un conjunto orgánico de tres pequeñas sinfonías con sus respectivos Scherzo ( Strepitum I, De Profundis, Strepitum II). El Incipit inicial pareció surgir de la nada adquiriendo progresivamente refinadísimas texturas instrumentales a las que se añadió la soprano en los dos primeros movimientos. El tratamiento de la voz, especialmente en esta primera parte, fue principalmente instrumental, ganando mayor elocuencia declamatoria en los números posteriores a través de textos litúrgicos, pero también con la inclusión de poemas del catalán Blai Bonet. La parte central de la obra, In II Nocturno reveló al Magrané más íntimo y personal, progresivamente alejado de cualquier tipo de coartada estética o militancia estilística. El Miserere mei Deus, epicentro espiritual de la obra en la que se aprecian particulares resonancias mahlerianas, es una música de una profundidad y emotividad extraordinaria en el sentido más estricto del calificativo. Como también el conmovedor Benedictus del In III Nocturno que abrió la parte final de una obra que se acabaría cerrando con uno de aquellos prolongados silencios que solo una música realmente trascendental puede lograr.

La segunda edición de Pascua se cerró, tras un recital pianístico a media tarde a cargo de Javier Perianes, con barroco francés. El Coro y la Orquesta de la Ópera de Versalles interpretaron obras de Clerembault, Charpentier y Couperin con una formación reducida, pero sumamente efectiva. La organista Chloé de Guillebon, fundadora del conjunto en 2019, dirigió un bajo continuo completado por dos violas de gamba y dos tiorbas a lo que hay que añadir un pequeño y sumamente efectivo conjunto vocal compuesto por seis voces femeninas. Lo hizo con mano de hierro y total dominio estilístico en un programa en el que las obras corales de Charpentier se intercalaron entre tres de las Lecciones de tinieblas para el miércoles santo, de Couperin. Las dos voces solistas fueron las de Lili Aymonino Gwendoline Blondeel, absolutamente impecable la primera y magnífica la segunda, poseedora de un bellísimo timbre y vibrante expresividad.* Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL