Vanessa Goikoetxea brilla en el Musika-Música 2020

Bilbao

10 / 03 / 2020 - José Miguel BALZOLA - Tiempo de lectura: 3 min

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La Bilbao Orkestra Sinfonikoa y la Sociedad Coral de Bilbao estuvieron a un excelente nivel, con Erik Nielsen a la batuta © BOS
Vanessa Goikoetxea brilló como solista © MITXI

Festival MUSIKA-MÚSICA

Poulenc: GLORIA

Concierto inaugural

Vanessa Goikoetxea, soprano. Bilbao Orkestra Sinfonikoa, Sociedad Coral de Bilbao. Dirección: Erik Nielsen. Palacio Euskalduna, 5 de marzo de 2020.

El concierto inaugural del maratón Musika-Música, este año bajo el lema Destino París, trajo a la programación una obra del más parisino de los músicos franceses junto a otra del más universal y reconocido de entre los muchos compositores extranjeros que allí fueron a formarse o a encontrar el caldo de cultivo del que se nutrirían sus obras.

Francis Poulenc, de quien se decía que era medio monje medio golfo, y a quien más se le conoce en este segundo sesgo de su personalidad, compuso el Gloria en momentos de intensa inmersión en su lado espiritual; y choca en su Gloria, la profundidad religiosa de la línea vocal, que se hace delicada –o poderosamente– mística en medio de una estructura orquestal sinfónica y potente las más de las veces, y para nada reminiscente de una obra pía.

"Vanessa Goikoetxea demostró gran inteligencia musical, expresividad innata, de la más alta categoría, que exhibió desde un principio con delicadísimos pianísimos en los agudos de los primeros compases"

Ahí está la dificultad de interpretación de esta obra singular: la dificultad que Vanessa Goikoetxea resolvió demostrando una gran inteligencia musical, una expresividad natural, innata, de la más alta categoría, que exhibió desde un principio entrando con delicadísimos pianísimos en los agudos de los primeros compases, consiguiendo un efecto de elevada espiritualidad y emocionando al público con su pureza de emisión y su inmaculada limpieza de una voz de precioso timbre. La soprano española-americana supo, en el resto de la obra, buscar los efectos contrarios, por ejemplo, en los compases del «Miserere», que cantó en fortissimo sobreponiéndose, sin perder naturalidad ni frescura, a una orquesta numerosa y en los tutti.

Una interpretación deslumbrante, en suma, bien apoyada por la Sociedad Coral de Bilbao perfectamente cohesionada y afinada y bajo una batuta irreprochable de Erik Nielsen, excelente siempre en pasajes rítmicos y en la exhibición de las riquezas sonoras de la compleja partitura instrumental. Lo mismo puede decirse de su interpretación de La Consagración de la Primavera de Stravinsky, que puso fin a este estupendo aperitivo del denso banquete musical de Musika-Música que se extendió por todo el fin de semana en la ciudad de Bilbao.