Con un programa cargado de romanticismo continuó la oferta del Life Victoria en el impresionante Recinte Modernista del Hospital de Sant Pau en Barcelona; centrado en Mahler y Schubert, se transitó por la música vocal e instrumental de ambos genios. Los protagonistas fueron la mezzosoprano Fleur Barron, que interpretó los Rückert-Lieder y canciones de Schubert; la pianista Marta Puig, que acompañaba a Barron y abrió el concierto con la versión para piano del Adagietto de la Sinfonía N.º 5 de Mahler; y el cuarteto de cuerda integrado por Federico Piccotti, violín, Edgar Francis, viola, Pau Codina, cello y Nicholas Santangelo Schwartz, contrabajo, conjunto que cerró la velada con el quinteto La Trucha de Schubert.  

Marta Puig transmitió con el primer Mahler una gran atención por la melodía y el drama, construyendo con detalles el eterno ir y venir de la angustia musical que el compositor escribió para la posteridad y que recordó, como es habitual, a la escena final de la Morte a Venezia de Visconti, en un inacabable bailar de las olas bajo una luz cargada de color. Sí se le podría haber pedido algo más de articulación, algo más de contenido en estas frases, quizá demasiado conocidas. Mejor resultó su Schubert, acompañado con un sonido puramente romántico y que abrazaba perfectamente el Recinto Modernista, tanto en el Forellenquintet como en las canciones del mismo compositor.