Una segunda 'Traviata' más sombría e intensa

Madrid

07 / 07 / 2025 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 2 min

verdi madrid Iván Ayón-Rivas y Adela Zaharia en 'La Traviata' © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Verdi: LA TRAVIATA

Reparto alternativo

Adela Zaharia, Iván Ayón Rivas, Artur Rucinski, Albert Casals, Tomeu Bibiloni, David Lagares, Giacomo Prestia, Joan Laínez e Ihor Voievodin. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección musical: Henrik Nánási. Dirección de escena: Willy Decker. 28 de junio de 2025.

En el reparto alternativo de esta Traviata (ver crítica del estreno en este enlace) las tristezas de Marie Duplessis las cantaba la soprano rumana Adela Zaharia, que ya había sido muy aplaudida en el Teatro Real en su día como la Donna Anna de Don Giovanni de 2021 o la Gilda del (más polémico) Rigoletto de 2023. Violetta, ya se ha contado mucho, es un papel imposible a caballo entre la pirotecnia del primer acto, el lirismo del segundo y el abismo dramático del tercero. Zaharia jugó con los tres registros y fue capaz de hacer natural lo técnicamente improbable, subrayando los puntos fuertes de su instrumento, como la seguridad en la coloratura, la riqueza del timbre en su centro y la precisa colocación. Su recreación de las arias con mayor presencia de patetismo, como “È strano! è strano!” o “Addio del passato bei sogni ridenti”, resumen su visión de la protagonista de La traviata. La primera parte de tercer acto, donde Violetta transita sola en su fatídico último día, fue la más emocionante por no depender de la complicidad con el resto del reparto, por un lado, y por la privilegiada música que le da Verdi al personaje cuando está a solas.

Iván Ayón Rivas hizo un Alfredo impecable en lo vocal, de timbre luminoso y capaz de trasladar al canto la inocente aristocracia de Germont; a nivel actoral, eso sí, mostró alguna dificultad, con desplazamientos algo rígidos sobre el escenario y una química con Violetta poco presente. Artur Rucinski volvió a confeccionar un buen Giorgio Germont, como ya ocurrió en el Liceu hace unos meses; uno de los momentos más complejos de su papel, el aria a su hijo “Di Provenza il mar, il suol”, acabó por ser su mejor carta de presentación aunando seducción y frialdad.

La lectura musical de Henrik Nánási fue un punto más sombría que en el día del estreno, intensificando los efectos sonoros del tercer acto y atendiendo a las peculiaridades del canto de Zaharia. Los contrastes que protagonizaron la primera parte de la Traviata en su estreno, aquellos que representaban la dualidad emocional de Violetta, se atenuaron para fijar un punto de vista más trascendente.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }