Una Sara Blanch en estado de gracia triunfa en Peralada

Peralada

06 / 08 / 2024 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 2 min

Sara Blanch Peralada Sara Blanch en el Festival Perelada © Festival Perelada / Toti FERRER
Sara Blanch Peralada Paolo Bordogna y Sara Blanch en el Festival Perelada © Festival Perelada / Toti FERRER

Festival Perelada

Recital SARA BLANCH y PAOLO BORDOGNA

Programa Rossini

Obras de Gioachino Rossini. Sara Blanch, soprano, Paolo Bordogna, barítono; Giulio Zappa, piano. Iglesia del Carmen de Peralada. 5 de agosto de 2024.

Con una Sara Blanch en plenitud de facultades e interpretando un programa dedicado por entero a uno de sus autores fetiche, Gioachino Rossini, continuó anoche la edición de verano del Festival Perelada 2024. Ya consagrada y en constante ascenso, la soprano catalana galardonada con el Premio ÓPERA ACTUAL 2016, regresaba en esta edición a un certamen del que fuera artista residente en 2016 para ofrecer un recital junto al barítono italiano Paolo Bordogna, nombre habitual del repertorio rossiniano, ambos acompañados del pianista Giulio Zappa.

Aunque todo lo que Blanch (ver entrevista en este enlace) interpretó fue un impresionante derroche de virtuosismo y expresividad dramática, hubo momentos de especial lucimiento para la soprano de Darmós, como en la escena de Aureliano in Palmira, de gran dificultad, llena de saltos y ornamentada al máximo, así como en el brillante fraseo propuesto en “Squallida veste e bruna” de Il turco in Italia, en la que brilló con una línea más contenida y un espléndido control del fiato en contraste con el canto florido de la sección posterior.

"Todo lo que Sara Blanch interpretó fue un impresionante derroche de virtuosismo y expresividad dramática"

A pesar de lo poco favorecedor para este repertorio de la acústica de la iglesia del Carmen del conjunto monumental medieval de Peralada, sede del certamen, Sara Blanch también fascinó en las agilidades del aria de Il signor Bruschino y, cómo no, en “Una voce poco fa” de Il barbiere di Siviglia dicha en la mejor tradición de las sopranos de coloratura, con un ornamento de virtuosa unido a una inteligente búsqueda dramática del personaje, siendo ovacionada.

Lamentablemente el desempeño de ambos cantantes no estuvo al mismo nivel, aunque en los dúos demostraron complicidad y buen humor, tal y como se apreció en “Credete alle femmine” de Il turco in Italia. Paolo Bordogna supo sacar provecho de sus dotes de actor, comunicando su intencionalidad de manera más clara que su dicción, que se acababa de nublar en la acústica de la iglesia. Un buen ejemplo de su capacidad de comunicación llegó con la conocida aria “La calunnia” que, a pesar de los graves inaudibles y de una dicción pastosa el barítono, que no bajo, fue muy aplaudido.

El programa finalizó con un hit, la escena de Figaro y Rosina del segundo acto de Il barbiere, “Dunque io son”, muy bien cantada y actuada por ambos artistas, los cuales una vez más dejaron claro cómo se crecen en escena dando sentido teatral al texto que tienen entre manos. Más todavía cuando comparecían acompañados por un maestro en música teatral como es Giulio Zappa, que más que acompañar se transformó en uno de los pilares de la noche.

Las propinas fueron tres, siempre rossinianas: él se arrancó con “Ombretta sdegnosa” de La pietra del paragone y ella con una electrizante “Già la luna è in mezzo al mare”, la popular Danza de Soirées musicales, para acabar con una simpática versión del Duetto buffi di due gatti. * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD, jefe de Redacción de ÓPERA ACTUAL

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