Una triunfal 'Lucia' de interiores

Oviedo

27 / 01 / 2020 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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Pratt, junto a Celso Albelo, con quién protagonizó un excelente dúo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Jessica Pratt como Lucia en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Una imagen de la claustrofóbica producción de Nicola Berloffa de 'Lucia di Lammermoor' programada en Palma © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Andrei Kymach en el centro de la imagen, a muy buen nivel © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Donizetti: LUCIA DI LAMMERMOOR

Jessica Pratt, Celso Albelo, Simón Orfila, Albert Casals, Andrei Kymach, María José Suárez, Moisés Marín. Dirección: Giacomo Sagripanti. Dirección de escena: Nicola Berloffa. 23 de enero de 2020.

La reposición de Lucia di Lammemoor de Gaetano Donizetti, que sirvió de cierre a la temporada de la Ópera de Oviedo, ha supuesto, sin duda, el mayor éxito del ciclo gracias a una cuidada producción, una magnífica dirección musical y a un reparto que ha sido capaz de defender la obra con altísimos umbrales de calidad.

Especialmente destacado fue el desempeño de Jessica Pratt como Lucia. Perfecta dominadora de las dificultades técnicas del rol, la soprano australiana se sumergió en el mismo con autoridad manifiesta de la que emanó una interpretación rica de matices, nada forzada y especialmente equilibrada a lo largo de toda la función. No es la suya una Lucia exagerada, sino que el virtuosismo que exhibe lo hace de manera natural. Fruto de ello fue una escena de la locura verdaderamente ejemplar, con una versión propia y exquisita en cada nota. Ese acercamiento, tan certero, la convirtió, con justicia, en la gran triunfadora de la velada.

A muy alto nivel rindió el Edgardo de Celso Albelo, que volvió a triunfar en un papel que controla a la perfección y que en el tramo final brilló con enorme acierto a pesar de algún pequeño desajuste en los dúos. Asimismo, con enorme calor por parte del público se recibió la interpretación que de Raimondo Bidebent realizó Simón Orfila: todo un alarde expresivo el suyo, con una emisión potente, bien timbrada y de una rotundidad que dejó bien a las claras la magnífica realidad de uno de nuestros mejores cantantes.

Muy interesante el Enrico de Andrei Kymach, cumplidores Albert Casals y María José Suárez –Lord Arturo y Alisa respectivamente– y magnífico el Normanno de Moisés Marín. Junto a ellos el Coro de la Ópera de Oviedo tuvo una velada esplendente con una prestación de primer rango. En la excelencia y equilibrio musical fue determinante la labor de Giacomo Sagripanti, excelente concertador, y especialmente inspirado en la consecución de un discurso sinfónico en el que la orquestación donizettiana encontró fértil acomodo.

"Perfecta dominadora de las dificultades técnicas del rol, Pratt se sumergió en el mismo con autoridad manifiesta de la que emanó una interpretación rica de matices, nada forzada y especialmente equilibrada a lo largo de toda la función"

La nueva producción escénica, realizada entre las óperas de Oviedo y Tenerife y el Teatro Colón de Buenos Aires firmada por Nicola Berloffa, lleva toda la acción de la ópera a una mansión escocesa a mediados del siglo XX, con su estratificación social, y acierta en la búsqueda de una atmósfera claustrofóbica que enfatiza los rasgos oscuros y sórdidos de la misma. Esa casa cerrada, sin escapatoria, acabó siendo marco perfecto de la acción. El empleo de un giratorio hizo que las diferentes escenas se encadenaran con rapidez, aunque también su uso excesivo mermase algo el dramatismo de la escena de la locura en la búsqueda continua de diferentes cuadros que poco aportaban. Pese a este lunar, un gran cierre de temporada con uno de los títulos más queridos por el público asturiano.