Una interesante reposición 'mutante'

Niza

04 / 02 / 2021 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Blanche Patrick Kabongo y Amélie Robins en los roles protagonistes © Opéra de Nice
Blanche Patrick Kabongo y Amélie Robins en los roles protagonistes © Opéra de Nice
Blanche Valérie Négre adaptó a las medidas sanitarias la producción de Pauline Bureau © Opéra de Nice

Opéra de Nice Côte d'Azur

Boieldieu: LA DAMA BLANCHE

En 'streaming'

Patrick Kabongo, Amélie Robins, Sophie Marin-Degor, Laurent Kubla, Marie Kalinine, Luca Lombardo, Mickael Guedj. Dirección: Alexandra Cravero. Dirección de escena: Pauline Bureau y Valérie Négre. 31 de enero de 2021.

La obra de François-Adrien Boieldieu estaba inscrita en el programa de la Opera de Niza para esta temporada. Y como la situación sanitaria del país así lo ha exigido, la producción no se ha podido realizar con público. La dirección del teatro, esperando tiempos mejores (la obra estará en cartel la temporada próxima) ha tenido a bien realizar una versión semi escenificada y ofrecerla en streaming.

ÓA ya dio razón de la puesta en escena de Pauline Bureau en febrero de 2020 (ver enlace a la crítica). Es la misma que propone el teatro de Niza, solo que, por razones de intendencia y de economía, Valerie Nègre realizó con tacto y respeto una adaptación de la original. Situó la orquesta en el escenario con lo que no solo palió el vacío creado por la ausencia de toda escenografía, sino que facilitó la toma de sonido, y si bien introdujo el inconveniente de dejar al director de espaldas a los artistas, no se percibió ninguna duda ni dificultad por parte de ellos para seguir la batuta de la maestra. Por lo demás Nègre siguió fiel las indicaciones de Bureau por lo que se refiere a la dirección de los actores.

"En el podio Alexandra Cravero, con la formación reducida a 32 músicos, mantuvo el equilibrio sonoro y rítmico entre orquesta, solistas y coro"

En el podio Alexandra Cravero, con la formación reducida a 32 músicos, mantuvo el equilibrio sonoro y rítmico entre la orquesta, los solistas y los coros de la casa, a pesar de su situación en el escenario, tal y como mandaba la partitura algo simplificada esta vez por exigencia de la puesta en escena. Se notó desde el principio que los cantantes disfrutaban de su trabajo. Ello acrecentó el valor del resultado de la velada. Subráyese también la pericia con la que todos fueron pasando del lenguaje hablado a las partes cantadas, sin pérdida del sentido de la palabra, haciendo prácticamente inútil el uso de los subtítulos. Con ello postraron su maestría en este arte tan peculiarmente francés que es la opéra comique.

Aunque las condiciones de audición no fueron las idóneas –solo el directo puede dar razón de una voz–, sin menoscabo del trabajo de los artistas, brillaron especialmente las voces de Patrick Kabongo en el rol de Georges Brown –timbre aterciopelado, dicción perfecta, comprensión del papel– y de Amélie Robins, cuya emisión suave y tensa dio del personaje de Anna (la Dame Blanche) cuerpo, presencia, realidad. Ojalá se pudiera ver de nuevo esta obra en su puesta en escena original, y en condiciones normales.