Una Francisquita reinterpretada

Barcelona

12 / 11 / 2019 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 3 min

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Francisquita Celso Los dos protagonistas de 'Doña Francisquita', María José Moreno y Celso Albelo © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Francisquita Celso Ana Ibarra (Beltrana), Alejandro del Cerro (Cardona) y Celso Albelo (Fernando) © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Francisquita Celso El Coro del Gran Teatre del Liceu en una escena del tercer acto de 'Doña Francisquita' © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Vives: DOÑA FRANCISQUITA

Coproducción con el Teatro de La Zarzuela y la Opéra de Lausanne

María José Moreno, Ana Ibarra, María José Suárez, Celso Albelo, Miguel Sola, Alejandro del Cerro, Isaac Galán. Dirección: Óliver Díaz. Dirección de escena: Lluís Pasqual. 10 de noviembre de 2019.

Volvía la zarzuela al Gran Teatre del Liceu y lo hacía por la puerta grande gracias a esta Doña Francisquita del compositor catalán Amadeu Vives que llegaba en una coproducción del coliseo barcelonés con el Teatro de La Zarzuela de Madrid y el de la Opéra de Lausanne (Suiza). La propuesta firmada por Lluís Pasqual va mucho más lejos de una representación estándar del género lírico español; para ello el regista la reinterpreta situándola en diferentes espacios y épocas relacionadas con su propia experiencia vital.

El primer acto se traslada a un estudio de grabación durante la Segunda República donde los cantantes discuten sobre si la obra debe presentarse con o sin diálogos. En el segundo se recrea una retransmisión televisiva en directo desde los estudios de RTVE de Prado del Rey en los años 1960 con un vestuario adecuado a la representación y un movimiento escénico con sentido televisivo y, finalmente, en el tercero, todo sucede durante un ensayo general de un teatro en época actual.

La reinterpretación de la zarzuela de Vives juega inteligentemente con tópicos del género, de la cultura y la política del país, todo ello conducido con ingenio y de forma bastante divertida por el actor Gonzalo de Castro que actúa como promotor discográfico, realizador televisivo o director de escena, sustituyendo para ello los diálogos originales de la zarzuela por otros creados especialmente para esta estimulante y evocadora propuesta. El montaje fue protestado por parte del público habitual del Teatro de La Zarzuela en su estreno el mayo pasado, pero en Barcelona fue recibido con numerosos aplausos y a teatro lleno.

© Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

El excelente cuerpo de baile coreografiado por Nuria Castejón

Homenaje a la gran maestra Lucero Tena

Desde el punto de vista musical destacó especialmente la pareja protagonista, con una María José Moreno ideal como Francisquita, con una voz fresca y de gran belleza, muy cuidada en la expresividad y en la afinación, y que tuvo sus mejores momentos en la Canción del ruiseñor y en los dúos con el protagonista, Fernando. Dando vida al estudiante enamorado triunfó el tenor Celso Albelo con una inspirada interpretación del primer Fernando de su carrera, lleno de entusiasmo y poderío, con unos medios vocales sobrados, recreándose con su potente proyección en el registro agudo. Albelo fue especialmente aplaudido en la popular romanza “Por el humo se sabe dónde está el fuego” y también en los dúos con la soprano protagonista y con la mezzosoprano rival, esta última a cargo de Ana Ibarra en una actuación muy meritoria de la Beltrana, llena personalidad y eficacia, tanto a nivel actoral como canoro, con un registro grave especialmente dotado.

Excelente y divertidísima la Doña Francisca de María José Suárez y el Cardona de cuidado timbre y fraseo de Alejandro del Cerro. Correcto Miguel Sola como Don Matías y adecuado el Lorenzo de Isaac Galán, así como los numerosos partiquinos entre los que sobresalió el Lañador de José Luis Casanova.

© Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

La maestra de las castañuelas Lucero Tena

Merece destacarse la gran aportación del Cor del Liceu dirigido por Conxita García durante toda la obra, pero muy especialmente, y por su exquisita musicalidad, en el tercer acto. Muy cuidada la coreografía de Núria Castejón y notable el cuerpo de baile que va ganado presencia en los dos últimos actos. Sobresaliente su aportación en el Fandango final, donde participó la octogenaria maestra de las castañuelas Lucero Tena, una todavía impresionante artista que emocionó al público, siendo despedida con merecidos y calurosos aplausos.

El director musical Óliver Díaz, todo un especialista en el género, ofreció una lectura cuidada y expresiva de la genial partitura, con especial atención hacia los cantantes frente a una Simfònica del Liceu motivada y reforzada con la parte de la Orquesta Laud’Ars de bandurrias, laúdes y guitarras.

La producción fue descubriendo su excelencia a medida que iban sucediéndose las escenas hasta ofrecer un tercero acto muy interesante, contando además con proyecciones de la película de Iberia Films que produjeron un grupo de alemanes judíos exiliados del incipiente régimen nazi, Doña Francisquita, de Hans Behrendt (1934) recientemente restaurada por la Filmoteca Española.