Una flauta sin magia

Estrasburgo

19 / 12 / 2022 - Francisco J. CABRERA - Tiempo de lectura: 3 min

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laflautamagica-operaactual-opernationaldurhin (1) Una escena de 'La flauta mágica' en Estrasburgo © Opéra national du Rhin
laflautamagica-operaactual-opernationaldurhin (1) Una escena de 'La flauta mágica' en Estrasburgo © Opéra national du Rhin
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Opéra national du Rhin

Mozart: LA FLAUTA MÁGICA

Nueva producción

Nicolai Elsberg, Marie-Eve Munger, Trystan Llŷr Griffiths, Helène Carpentier, Michael Borth, Elisabeth Boudreault, Peter Kirk, Julie Goussot, Eugénie Joneau, Liying Yang, Manuel Walser, Iannis Gaussin, Oleg Volkov, Nathalie Adleiba, Lily Ledermann, Hélisende Nuss. Dirección musical: Andreas Spering. Dirección de escena: Johanny Bert. 15 de diciembre de 2022.

Es bien sabido que La flauta mágica es una ópera difícil de montar, pues aúna una música de calidad excepcional y un libreto críptico, lleno de detalles que pueden chocar a un público contemporáneo. Por ello es habitual ver todo tipo de contorsiones escénicas para hacer comprensible el texto de Schikaneder. En ciertas ocasiones, simplemente se ignoran los aspectos más esotéricos y en otros se maquillan detalles que no parecen aceptables en la actualidad. Y luego hay casos, como en este caso, en los que al regista se le va la mano… Johanny Bert, obsesionado por la fluidez de las identidades (como se puede leer en el programa de mano), toma la obra de Mozart como vehículo de una serie de banalidades woke. Que los tres niños se transformen en tres niñas pase, que Papageno ponga huevos puede hasta resultar gracioso, que Monostatos no lleve maquillaje oscuro es casi inevitable hoy en día, pero lo que es menos de recibo es que se amputen partes del libreto o se cambien para adaptarlas a la agenda política del regista. Todo ello unido a una escenografía en la que la oscuridad domina. Afortunadamente, una serie de gags ocurrentes levantaron la moral de un público poco receptivo.

 

"Fantástica la pareja Papageno-Papagena formada por Michael Borth y Elisabeth Boudreault, protagonistas de los mejores momentos de la producción"

La maravillosa música de Mozart puede con todo lo que le echen (basta con ignorar la puesta en escena) pero necesita de intérpretes de calidad. En el cast B del que trata esta crítica, el nivel de canto estuvo por desgracia muy por debajo de las expectativas del melómano habitual. El tenor Trystan Llŷr Griffiths tuvo dificultades con la partitura de Tamino y con el texto alemán, cambiando vocales sin conmiseración, mientras que Marie-Eve Munger suplió sus deficiencias técnicas con vis dramática como la Reina de la Noche. Nicolai Elsberg mostró en Sarastro unos medios vocales de gran calidad pero un canto rugoso y descontrolado. Solo se salvaron la adecuada Pamina de Helène Carpentier, el trío de Damas, el Monostatos de Peter Kirk, y sobre todo la fantástica pareja Papageno-Papagena formada por Michael Borth y Elisabeth Boudreault, protagonistas de los mejores momentos de la producción.

Andreas Spering dirigió a la Sinfónica de Mulhouse con competencia pero, signo de esta producción fallida, sin magia alguna.  * Francisco J. CABRERA, corresponsal en Estrasburgo de ÓPERA ACTUAL